Carlos Henríquez: “Panamá, de los pocos que mejoraron en lectura y ciencias, pero estancada en matemáticas”

Panamá salió evaluado por debajo del promedio del nivel básico. El especialista de la Unesco explica cuáles son las oportunidades y desafíos que enfrenta el país, y qué hacer para mejorar la educación de calidad


Carlos Henríquez.


Panamá mejoró 12 escaños en la evaluación de la prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  (OCDE) en comparación a la última medición. Esta es una buena noticia, aunque no necesariamente se traduce en calidad, puesto que el nivel básico de calificación no se logró en materias como lectura, ciencias y en matemáticas quedamos estancados. No obstante, a pesar de los resultados, las autoridades y la sociedad en su conjunto deben analizar dónde nos encontramos, qué dio resultados y hacia dónde queremos llevar la educación del país. De acuerdo con nuestro entrevistado, Carlos Henríquez coordinador del laboratorio Llece de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los resultados son la base para llegar a acuerdos, capacitar a docentes y desafiar el pensamiento crítico de los estudiantes. Henríquez resalta al docente como eje central de la transformación de la educación y recuerda la importancia de dar clases y que los estudiantes asistan.

¿Cuáles fueron los resultados de la prueba PISA para Panamá?

Primero quisiera explicar que PISA es una prueba global, que se suma a mediciones regionales y locales de cada país y en particular esta prueba es una competencia a niños de 15 años que mide habilidades con competencias de lectura, matemática y ciencias. Eso va cambiando y en este caso tiene que ver con el pensamiento creativo, que fue la prueba de 2022. Fue una época postpandemia, que si uno piensa en un niño o una niña entre que vivió su séptimo grado a distancia y pudo volver al centro educativo a finales del 2021 o en 2022.

Estamos hablando de ese estudiante y los resultados no son iguales a calidad, pero sí son una fotografía importante que se logra con estudiantes de esta edad y lo que dice es que Panamá mejora respecto a su resultado de 2018, lo cual yo creo que es una muy buena noticia. Los países más desarrollados tienen pérdidas importantes, los de América Latina también, y Panamá es de los pocos que mejora en lectura, ciencias y mantiene en matemáticas. Por tanto, estamos hablando de una situación mejor, el ranking no es lo más importante, pero también avanza 12 puestos en función de su resultado que es un escenario alentador para construir políticas de estado que permitan dar pasos a partir de lo construido en lo que ha estado haciendo la sociedad y el sector público.


Yo creo que los desafíos son importantes a nivel de Latinoamérica y el Caribe.


¿Avanzamos porque otros países bajaron de nivel o porque realmente hicimos un esfuerzo en la materia?

Es una muy buena pregunta. Yo diría que, primero, ingresaron más países a la evaluación, eran 72 y ahora 81. Segundo, la gran mayoría de los países bajaron resultados en las naciones desarrolladas, pero también en Latinoamérica y el Caribe. Pero la buena noticia es que Panamá, comparado con sus resultados del 2018 matemático se mantiene cuando la gran mayoría del mundo retrocede y en ciencias mejora. Por tanto, más allá de que entraron otros países, y que hay una situación crítica en matemáticas o de los efectos del escenario global de postpandemia que tenemos, hay una buena noticia en términos de mejora en los signos que presenta Panamá y hay que revisar principalmente para construir sobre lo que se ha estado haciendo como sociedad en su conjunto, liderado por el Ministerio de Educación.

¿Cuáles son los desafíos que nos quedan, por qué la situación de estancamiento en matemáticas?

Yo creo que los desafíos son importantes a nivel de Latinoamérica y el Caribe. Desde nuestro laboratorio de evaluación de Latinoamérica de la Unesco vemos la importancia de trabajar habilidades fundamentales a temprana edad. Los niños a temprana edad, tercer grado, no logran leer un texto, no logran finalmente resolver un problema y aplicar razonamiento matemático que después arrastra en toda su trayectoria educativa. Por tanto, si no somos capaces de dotar con conocimiento y habilidades a los niños lo más temprano posible, las van a arrastrar en todo el sistema escolar. Yo pondría ahí una prioridad central para la región y para Panamá.

También, y esto como punto central, tenemos muchas inequidades. Se requiere inversión mayor de todos los gobiernos y del sector privado para contrarrestar y atender las desigualdades. También la importancia de los maestros para esta progresión de contenido y habilidades. Necesitamos transferir conocimientos, que aprenda a leer el niño, que sepa las operaciones básicas, pero para tener un pensamiento matemático de poder inferir, interpretar y opinar de los textos es cómo formamos y capacitamos a los principales que son formalmente a los maestros.

Por último, la tecnología como un medio. La tecnología por sí sola no logra cambios. Incluso los estudiantes de 15 años señalan que se distraen muchísimo y les cuesta volver a concentrarse, cuando utilizan el celular. Por tanto, definir en qué momento se ocupa, y que no, y usar la tecnología como medio para generar aprendizajes significativos también es un desafío para el sistema educativo de Panamá.

¿En qué puesto quedó Panamá?

De 81 países que debían ingresar, Panamá estaba en el puesto 79 y logró avanzar 12 puestos, lo cual yo creo que es importante por los esfuerzos que han estado haciendo.

¿A qué atribuye usted este avance?

Es bien difícil decir causalidad, es decir, que esto es producto de algo en específico, pero los distintos estudios internacionales de la OCDE y estudios de la Unesco marcan cuatro elementos: primero la importancia de la inversión pública. Se necesitan mayores recursos para una ejecución de recuperación y transformación educativa. Segundo, que los docentes son los más importantes a la hora de poder movilizar aprendizaje. Esto tiene que ver con salarios, apoyos, material, capacitación y en términos de infraestructura que nos dimos cuenta de que estábamos lejos en materia. Incluso la conectividad, es un requerimiento y una necesidad en todos los centros escolares, que este sería el tercer elemento.

Cuarto, es cómo tener oportunidad para estudiantes protagonistas, solo la habilidad de transferir conocimientos y habilidades, sino la oportunidad de ser protagonistas. Si uno revisa de manera inicial en estos años, el país ha estado haciendo esfuerzos en distintas direcciones. Hay mucho por avanzar, pero puede ser un buen diagnóstico o línea base para poder construir sobre el resultado que se entrega de PISA 2022.

Llama la atención que el avance ocurra después de pandemia cuando la educación se impartió de forma virtual, ya que la Unesco hace énfasis en la importancia de la presencialidad, ¿cómo se entiende esto?

Yo creo que es importante esto. Primero el estudio refuerza que un maestro fue más accesible, se conectó e hizo que los estudiantes tuvieran mejores resultados de manera significativa en matemáticas. En todos los países participantes finalmente se logró, esto quiere decir que los esfuerzos de los maestros por conectarse a distancia si tuvieron algún impacto.

Segundo, demuestra de que ir a un centro escolar es distinto por la presencialidad, por tanto, el peor escenario es no tener ningún contacto.

Otra conclusión es que vale la pena contar con mecanismos compensatorios a la distancia cuando no es posible tener la presencialidad, aunque ésta es relevante. En el caso de Panamá yo creo que hay que indagar aún más los factores asociados, hay que mirar la base de datos para identificar los factores asociados para saber a qué pudiese uno tratar de mirar en esa línea.

Incipientemente creo que hay que enumerar los tres elementos: los esfuerzos a distancia, la inversión es mayor a décadas anteriores en el caso de Panamá, ya que esto no es de un año, sino de un ciclo acumulativo de los estudiantes, y obviamente el esfuerzo es seguir acompañando, desafiando y trabajar con los maestros en una línea. Por tanto, un estudiante de 15 años no es solo el trabajo de los últimos dos años, sino el acumulativo de la trayectoria educativa.

¿Cómo desarrollar en los estudiantes el pensamiento crítico?

Difícil pregunta. Hacerlo en la clase es muy difícil, en términos de cómo mediar primero en conocimiento.  Para poder generar habilidades se requiere conocimiento, de disciplinar. Por tanto, para que alguien pueda opinar de un tema tiene que saber las reglas, por tanto, tiene que ver en cómo se transfiere el conocimiento. Segundo, el tipo de habilidades. Es decir, en lectura no es solo leer, sino inferir, razonar, interpretar y posteriormente ser capaz de generar oportunidades nuevas de entrelazar, conectar, crear y mejorar.

Son habilidades que requieren mediación entre el estudiante y una maestra, ahí está lo central, no sólo para América Latina, sino en los países más desarrollados, y los maestros son la clave para poder conseguirlo.


Es importante mirar los diagnósticos. Toda esta información de PISA, de la Unesco, del Banco Mundial y del laboratorio Llece, genera evidencia para la toma de decisiones y poder avanzar. 


¿Cómo debe ser el docente moderno?

Tu pregunta es central para la mejora de todos los sistemas. El maestro finalmente es la piedra angular para poder tener estudiantes protagonistas en términos globales, muy orgullosos de su identidad local, pero también constructores con oportunidades en la relación de un mundo globalizado.

En esa relación necesitamos una formación acorde a sus desafíos en América Latina y el Caribe, de cómo tener una formación de conocimiento disciplinar relevante. Esto quiere decir que si yo soy maestro de matemáticas pueda saber de la disciplina. Segundo, de estrategias pedagógicas en base a evidencia. Como aprenden los niños de manera más acabada en funcionamiento del cerebro y herramientas pedagógicas más efectivas, por tanto, ahí necesitamos trabajo con coordinación de las universidades y los maestros lo más actualizado posible.  

Otro elemento es la actualización curricular. Cómo aprenden los niños del siglo XXI en un mundo de tecnología, de información y no menos importante es el trabajo práctico. Distintos estudios de Unesco y otras organizaciones señalan que es distinto estudiar, en este caso lectura, a estar frente a 30 estudiantes y motivarlos con estrategias desafiantes en una clase heterogénea, porque algunos alumnos avanzan muy rápido en los contenidos que queremos, pero otro grupo está meses o años atrás a pesar de estar en la misma clase. Esa es una dificultad que hay que ayudar a acompañar por parte de los maestros para saber dónde está cada niño y su trayectoria de aprendizaje.

El próximo año se destina un presupuesto inédito en educación, ¿en qué debe invertir el Ministerio para  tener un reflejo en la calidad de educación?

Buena pregunta. Es importante mirar los diagnósticos. Toda esta información de PISA, de la Unesco, del Banco Mundial y del laboratorio Llece, genera evidencia para la toma de decisiones y poder avanzar. Sobre lo que yo he leído, he visto la importancia de la infraestructura, de poder asegurar las condiciones para el desarrollo basados en proyectos con propósitos muy definidos y que puedan pactar de una mejor manera para que los niños vayan a clases, tengan la oportunidad de aprendizaje y se generen los apoyos para las oportunidades de aprendizaje. Del ingreso a la puerta educacional hasta que salen los estudiantes, tiene que ser cómo generamos mejores oportunidades de aprendizaje y que cada dólar invertido pueda reflejarse de forma más eficiente.

La inteligencia artificial puede convertirse en un facilitador para las tareas, ¿qué hacemos?

Mira, yo creo que necesitamos estudiantes protagonistas en su aprendizaje.

Cuando uno habla de protagonistas tiene que ver con que los estudiantes se compensan, se motivan para generar interés y no hagan las tareas por obligación, sino para conocer el mundo.

El uso de la tecnología tiene que ver con estudiantes protagonistas. Y también para acompañar a los maestros a ser mediadores del aprendizaje. Aquí no estamos hablando de que sean expertos, pero que puedan generar desarrollo porque los estudiantes muchas veces se sumergen sin miedo al error. Por eso hay que emplear la tecnología de mejor manera y conocimiento, apertura a otras ideas.

¿Cuántos días de clase recomienda la Unesco al año?

Nosotros recomendamos que haya más días de clases y que los estudiantes vayan a clases. Cada país tiene su propio calendario en función de su inversión, pero lo importante es que asistan y mejor. Dotando de mejores oportunidades, para ver cambios en la educación. Los niños nos reclaman que les está siendo desafiante ir a a la escuela. Por tanto, es asistir y se mejoren las oportunidades de aprendizaje.

¿Con qué mensaje nos quedamos?

Primero a los estudiantes que se esfuercen para cumplir su proyecto y aportar a un Panamá mejor. Eso depende no solo de su centro escolar, si ellos quieren pueden, lo he visto en muchos ejemplos. A los padres, que son un ejemplo. Muchas cosas los niños las aprenden por lo que hacemos, no por lo que decimos. Esa es la importancia del bienestar, del trato. Tercero, los maestros, que son los pilares del aprendizaje y bienestar de los niños, cuando hacen cosas distintas marcan la diferencia. A las autoridades, la necesidad de invertir y generar acuerdos país, más allá de los gobiernos para hacer que la solución en la educación surja. Es posible mejorar porque lo hemos visto en esta última entrega de PISA que puede ser un aliciente para hacer acuerdos de país y pensar en función del bienestar de los estudiantes.

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