El Estrecho de Hormuz sigue siendo uno de los chokepoints energéticos más críticos del mundo.
Por: Eddie Tapiero
Redacción
La guerra de Irán está elevando los fletes marítimos y la tensión en Hormuz ha ampliado ese aumento al convertir un shock regional de seguridad en un shock global de costo logístico. No se trata de un problema sectorial acotado: afecta seguros, bunker, desvíos, capacidad efectiva, comercio, recaudación y empleo. En América Latina, el daño no se limita al combustible; se transmite por recargos, tiempos de tránsito más largos, congestión, mayor capital de trabajo y pérdida de confiabilidad. En Panamá, además, compromete ingresos del ecosistema logístico y la imagen del país como nodo estable para tránsito, transbordo y redistribución regional.