domingo, 13 de noviembre de 2016

‘No tenemos idea de qué viene, solo te puedo decir que los cds ya no existen’

Adaptarse a la tecnología y tener un equipo capaz de manejar las modernidades de la música implica un reto para el artista actual que lucha contra la piratería antes de que ésta se apropie de su carrera

Samy conversando con Adelita Coriat.


Su nombre por lo general va atado al de su hermana. Desde niño aprendió el arte del acordeón, y en un evento casual a ella se le ocurrió salomar mientras él meneaba el instrumento. La imagen se le quedó grabada a su padre quien pensó de inmediato que el dúo sería muy exitoso. No se equivocó, la idea dio a luz a los “patrones de la cumbia” que arrasan en cantaderas, shows y bailes por todo el país y en el exterior. Los artistas se enfrentan a la piratería que consigue sus canciones ante de que ellos puedan sacarlas al mercado. La lucha ha sido tal, que ahora los artistas prefieren difundir su música gratis con tal de que la gente no alimente el crimen organizado. Es la fórmula para que los bailes sigan llenos. Samy Sandoval confiesa que ser hermano de Sandra no es fácil. A veces quedan sin hablarse por meses, pero por fortuna esas son las menos. También han decidido terminar el grupo “mas de mil veces”, pero Don Luis, su padre, siempre los trae a tierra y calma los ánimos. El acordeonista habla sobre la modernidad de la música, los ingresos artísticos en comparación a otros tiempos, y la forma en que los cantantes se han tenido que adaptar a las aplicaciones de música que dominan el mercado.

¿Cómo se inspira uno para componer música?
Sabes que no sabes cuando te llega la inspiración. No te explicas la circunstancia ni el momento, llegan melodías, así. Nunca he sido compositor, nunca he tenido la necesidad y tampoco la inspiración para componer. Yo lo que hacía era que cuando me mandaban una canción de cualquier compositor y la arreglaba si no me gustaba. Siempre me han dado canciones.

¿Cuántos instrumentos intervienen en las melodías que te mandan?
Con guitarra o con piano.

¿Se la mandan lista?
No, te voy a explicar cuando me mandan una canción. (Saca el teléfono y pone una melodía a guitarra limpia de la autoría de Carolina Pérez).

¿Le hace todo?
Si, letra y todo.

¿De dónde la conoce?
De la Villa de Los Santos, del Aromo. Ha compuesto varias canciones exitosas para nosotros, y para Victorio Vergara le compuso una llamada “penas”. (la música sigue corriendo tararara, tararara, ….)

¿Qué hace con ese material cuando lo recibe?
Yo la transformo a acordeón, de oído.

Es un maestro...
Sí, bueno ella me lo manda y yo lo paso a acordeón. Si vemos que la letra no nos gusta, o cualquier parte que queramos cambiar, le hablamos al compositor y le sugerimos los cambios. Hay que pedirles permiso porque de lo contrario uno afecta el derecho de autor. Ellos tienen el derecho de decidir si quieren o no cambiarla.

Es decir que al recibir la canción no tiene libertad de hacer lo que quiera con ella…
No, ellos me dan el derecho de ejecución de la canción. Ellos no me venden la canción, sino la ejecución.

¿Cuántos hijos tiene Sandra?
Dos. Están entre 6 y 8 años.

¿Y usted?
Yo tengo uno de 20 años y otro de 11.

¿Y ellos como ven a Samy Sandoval?
Pues el más grande no le gusta la música típica. Escucha pura música en inglés.

¿A qué se dedica?
Está estudiando arquitectura.

Nada que ver con acordeones…
No, nada que ver. El hijo más chico mío, está en el colegio y está aprendiendo a tocar piano y ahora también acordeón, él si tiene la veta musical.

¿Para usted es importante que los hijos sigan los pasos de los padres?
Mira que en un principio quería que aprendieran porque te dicen tu eres hijo de Samy, toca algo (risas) pero bueno conozco varios hijos de músicos que no tocan nada y no me molesta. No me gusta imponer nada tampoco.

Por lo general es parte del ADN, ¿le gustaría que fuera músico?
Mira que no quisiera que anduviera por los bailes por ahí. Solamente quisiera que aprendiera de música, pero bueno si él quiere ser artista, bienvenido...

Ahora es el momento de promocionar música de Carnaval y las fiestas... ¿todavía existen los discos compactos (cd)?
Están luchando por existir. Todavía hay algunos.

¿Cómo están lidiando con las nuevas aplicaciones?
Ahora tenemos un personal que nos está ayudando a distribuir la música y me gustaría tomar el control de eso, porque no estoy tan empapado. Hay Itunes, Spotify, y un montón de aplicaciones que no conozco, quiero manejarlo bien. Ahora estamos terminando un cd para diciembre, así que esperemos.

¿De qué es el cd?
Diferentes tipos de canciones, algunas ya hemos lanzado como singles, una que se llama “como oso”, por ejemplo, otra amor escondido, la intrusa 2, que pegó mucho la primera. Ahorita estamos lanzando una canción que se llama “vete tú que yo me quedó”.

¿Y ahí quién se va?
Mira que son dos muchachas que van a un baile y resulta que cuando están ahí, la que invitó se quiere ir, y la invitada dice que de ahí no se va, que nadie la mueve, y pasan una serie de cosas en la canción.

Son temas comunes, ¿eso pasó en un baile de ustedes?
Así mismo es. Tu sabes que uno ve cada baile que uno hace y cada personaje que está en los bailes, y así uno saca la canción.

¿Cómo se inspira para eso?
No sabría decirte porque la inspiración es divina. Uno no tiene una razón por la cual llega una melodía a tu mente y sientes que la tienes que expresar, lo cual es divino, es Dios el que te lo manda. Yo no soy compositor como te decía, pero ahora hemos hecho dos canciones, el baile de la coneja, y esta “vete tú que yo me quedo”.

¿Sigue siendo negocio para los artistas sacar un cd?
No, fíjate que ya el cd no es negocio, es una manera de que la gente quiera asistir a los bailes.

Antes ustedes vendían 35 mil cds al año, ¿ahora cuántos venden?
Si acaso 10 mil. Lo que pasa es que el cd ya muy poco se usa y la piratería le dio muy duro a los artistas, mundialmente, no solo aquí en Panamá, sino en el mundo.

¿Cómo se adaptan a la modernidad y los apps de Internet?
Bueno hay que ir con la corriente. Pero también a raíz de la piratería salieron varias organizaciones de derechos de autor y “conexos” que defienden al artista.  La Sociedad Panameña de Autores y Compositores (Spac) recauda porcentajes (dinero) para cada autor depende de que tanto suene la canción o no.  “Produce” que también es de “conexos” recauda para las disqueras, productores y hay otras más. Todas son nacionales pero tienen ramificaciones mundiales. Estas organizaciones recaudan ciertos derechos del artista, del productor y del autor, es como un incentivo a seguir creando música, y a producir y grabar las canciones. Ellos tienen un porcentaje para cobrar a los rocolas, las disqueras, los bailes, todo lugar donde se reproduzca la música. Luchar contra la piratería ha sido nuestro más grande desafío. Ahora tenemos que mandar las canciones gratis por whatsapp nosotros mismos para que la gente las escuche y no compren los discos piratas. Esa es una forma de promocionarnos para la gente vaya a los bailes.

¿Qué ingreso puede tener el artista en ese sentido?
Es como un incentivo, es mejor tener eso que no tener nada.

Sus canciones están en Itunes y los apps, ¿cómo controla eso?
Eso lo controlamos a través de una disquera que se dedica a esto. Como te decía quiero hacerlo desde mi empresa, no quiero depender de nadie pero como ahora no conozco el negocio se lo he dado a la disquera.

¿Para qué sirven las disqueras en estos días?
Lo que sirven es para promocionar a los artistas, ellos se involucran más en la confección de videos, la promoción del país en donde uno no puede llegar e invierten allá.

¿Con qué disquera están ustedes?
Con nadie. Nuestra disquera es SSS records. Gracias a Dios, comemos producto de nuestros shows y los discos sirven para promocionar la música para que la gente vaya al show.

Pero llenar un show no es fácil, ¿cómo le hacen?
Es difícil, la gente tiene que invertir bastante en promoción.

¿Cuánto se saca del show?
De pende, tienes que pagar al artista, todos los impuestos y rogar que no te llueva o que te salga bien el baile.

¿Ustedes arrancaron con los "long plays"?
Si, con acetatos. Yo grabé en 45 revoluciones, luego salté al Lp, saqué tres Lp y luego al Cd.

¿Qué sigue en la música?
Ni sabemos ni que vendrá después de esto. Lo que sabemos es que el formato Cd desapareció. Todo es digital ahora, nuestro verdadero ingreso está en el show.

¿Cada cuanto tienen un show?
Un promedio de 20 al mes. Muy cansado.

¿Qué horario ponen?
Si es baile de 10 de la noche hasta las 4 de la mañana, y si es un show en un hotel o discoteca es de una hora o de hora y media. Depende. Estamos parejos en ambas. Se goza mucho en los bailes porque uno toca una canción de 15 minutos, se le da vuelta a la canción, y luego viene un descanso de 15 minutos que el patrocinador empieza a saludar a la gente, anuncia los patrocinadores y la gente se acerca a conversar con nosotros.

¿Cómo le hace para no perder la humildad?
Creo que mi familia siempre me aterriza y cuando intento subir yo trato de aterrizarme también. Vivir en Monagrillo ha sido muy importante para esto.  Es un pueblo donde nadie es más que nadie, y me tratan como cualquiera de los demás, y eso me ayuda a aterrizar.

¿Qué se repite a si mismo para regresar a base?
Muy consciente de eso, de que soy un humano igual que cualquiera como el que está bailando ahí.

¿Y Sandra cómo le hace?
Sandra también, ella le habla a todo mundo. A veces yo no le hablo mucho a la gente y ellos piensan que soy callado o reservado.

¿Se considera un hombre tímido?
Si, pero cuando tengo un acordeón me transformo.

¿Qué expectativas tienen ustedes como cantantes?
Seguir, mi sueño es seguir y colaborar en algo internacionalmente a la música. Que una canción pegue afuera, que el genero típico que no tiene nombre, sobresalga. Aquí algunos le dicen al típico ‘pindín’, pero en realidad no tiene nombre, y lo he dicho para reunirnos y ponerle un nombre al género.

¿Cómo traspasar fronteras con este género?
La canción gallina fina pegó muy bien en Ecuador. Fue número dos a nivel nacional. Así que yo pienso que hacer algo que suene moderno, juvenil y que no pierda el género sería una manera.  No he tenido más temas afuera. Me están pidiendo que internacionalice el baile de la coneja.

¿Ha pensado grabar en inglés?
Me han dicho y lo he pensado. Sandra también mira. No hablamos inglés pero una letra se la aprende cualquiera y tendría un asesor que me ayude con la pronunciación.  Puede ser español con algo de inglés también. Hay que adaptarse y hacer los cambios porque quienes van a consumir la música en un futuro son los niños de hoy.

¿Cómo sale la letra de la canción?
Son vivencias, o un amigo te contó algo, o algo que te pasó. Así salen las letras.

¿Qué tan difícil es?
Es difícil porque hay que tener palabras que a la gente le lleguen. Yo compongo música, Sandra la letra. A mi no me sale tanto la letra porque como hablo poco, por eso (risas). La letra me la da también el mismo compositor. Le pago algo fijo y la Spac se encarga de recaudar en los eventos, las rocolas, las radios y le paga al compositor.

¿Cuánto puede costar una canción?
Cientos a veces, y cuando es muy buena miles.

¿Dónde aprendió  a bailar?
Tu sabes que yo aprendí en mi casa. Poníamos el radio y me enseñaban mis tías y mis primas.

La idea de estar juntos Samy y Sandra, ¿de dónde salió?
Fíjate que fue espontánea. La hizo papa, porque Sandra tiene su talento de cantar y yo el mio de tocar el acordeón. Una vez me iban a arreglar un acordeón en Monagrillo el acordeonista y artista típico Alfredo Escudero, entonces Sandra inventó subir a cantar y salomar cuando yo estaba tocando. Bueno a ella le gustó y a mi también y mi papá dijo, estos dos van juntos. Cuando yo tenía 15 años tocamos nuestro primer baile. Era un diciembre, yo iba para 15, Sandra para 12.

¿Ustedes son muchos hermanos?
De padre y madre solo Sandra y yo. El resto somos, déjame contar para ver, somos varios.

Usted es una estrella, pero cuando esta junto a Sandra ella brilla más, ¿cómo maneja eso?
Si, ella brilla más. En un principio eso era un problema para mí. Somos Samy y Sandra pero a mi poco caso me hacían y yo me preguntaba qué pasó conmigo. Y bueno, después yo me fui acostumbrando y decía es lo mismo, es lo mismo. Sabemos que ni uno puede hacer nada sin el otro.

¿Como hermanos se pelean?
Si, bastante. De cualquier cosa, de lo que sea. No nos hablamos en la tarima. Eso es cada cuantos años pero nos hemos quedado tres meses sin hablar en la tarima. Arriba si tenemos que cantar a dúo lo hacemos pero la gente no se da cuenta. Si yo quiero decirle algo le digo a alguien para que le de el mensaje.

¿Esa pelea por qué fue?
Yo ni me acuerdo, era una tontería. No se cuantas veces en la carrera hemos roto la dupleta, hasta aquí, ya no más Samy y Sandra decimos. Pero nuestros papas nos aterrizan y no nos dejan separarnos.

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