jueves, 16 de junio de 2016

El arresto de un empleado de MF contradice ‘hackeo'

La Fiscalía Suiza arrestó al supuesto responsable de la mayor filtración de documentos a la firma panameña Mossack Fonseca

Un colaborador de la firma Mossack Fonseca que trabajaba en el ramo de tecnología informática en la sede de Ginebra, Suiza, de este bufete, parece ser el responsable de la masiva filtración de documentos que dieron origen a los Papeles de Panamá.

No obstante en Panamá, la firma y el Fiscal a cargo de identificar al autor de los hechos no han efectuado comentarios. En Mossack Fonseca el enlace con los medios y/o el abogado de la firma Elias Solano, no han respondido las llamadas de este diario.

La información trasciende a través de medios internacionales que reportan que el fiscal Claudio Macotto, del Ministerio Público de Ginebra, abrió una investigación a raíz de una denuncia puesta por la firma. El exempleado, del que aún no se ha revelado su identidad o los motivos que presuntamente lo llevaron a extraer 11.2 millones de documentos confidenciales, está bajo arresto.

El diario Le Temps reporta que ‘el individuo es sospechoso de haber extraído un gran volumen de información confidencial de la firma en un periodo reciente de tiempo'.

El arresto del técnico en informática, no obstante, contradice la investigación que realiza la fiscalía Especializada en Delitos Contra la Propiedad Intelectual a cargo de Ricaurte González, del Ministerio Público en Panamá, en cuyo expediente reposa un informe elaborado por el perito Luis Rivera, director de la sección de informática forense del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELF) que indica -palabras más o menos- que hubo un ingreso indebido al servidor de datos de la firma por parte de terceras personas no autorizadas para esta labor, lo que normalmente se denomina como ‘hackeo' de la información.

La sede central de la firma en Panamá ha reiterado que el culpable de la filtración es un hacker externo a la firma, y se han amarrado a esta tesis que sustentan con el informe del perito del IMELF.

El arresto del excolaborador de la firma en Ginebra, por tanto, pone en duda las pesquisas de las autoridades panameñas y la tesis del bufete. De ser éste el hombre que provocó la vorágine en el mundo sobre la funcionalidad de las empresas off shore , a la firma le pueden llover demandas multimillonarias por haber descuidado los sistemas de seguridad informáticos del bufete.

El diario suizo Le Temps informa que la fiscalía suiza encargó a Claudio Mascotto un registro de los locales de Mossack Fonseca en Ginebra, donde se confiscó el equipo de computo. Las revisiones están en marcha para determinar si de ése equipo se han sustraído datos, y si es así, qué tipo de datos y durante qué periodo de tiempo o fecha. La fiscalía ha acusado al exempleado de ‘sustracción de datos', ‘acceso no autorizado a un sistema informático' y ‘abuso de confianza'. Sin embargo, los abogados del sospechoso recalcan que su cliente es inocente.

El matutino cita que todas las hipótesis están abiertas, y que el abogado Thierry Ullmann, de la firma, está en contacto con las autoridades. ‘Lo que sabemos es que los datos se sustrajeron del equipo en Ginebra y que éste equipo tenía todos los derechos de acceso. Es sobre esta base que presentamos la denuncia, por violación a la confidencialidad', afirmó.

El 7 de abril, el Ministerio Público de Ginebra inició las investigaciones. En Panamá iniciaron un mes antes. En mayo, la fiscalía informó que había tomado declaración a tres personas y realizó tres diligencias de inspección ocular a la firma. El fiscal Ricaurte cuenta con 120 días, a partir de la fecha en que se interpuso la denuncia, 10 de marzo, para hacer la investigación que no merece prórroga, según el Código Judicial a pesar de que éste se califica como un delito grave. El reciente arresto del excolaborador de la firma da un giro de timón drástico a las pesquisas que efectúa el Ministerio Público.

Desde hace meses, este diario ha insistido en una entrevista con el fiscal Ricaurte pero el Ministerio Público ha dado largas a la petición.

Otra incongruencia que aflora la investigación suiza son las declaraciones previas que brindó a La Estrella de Panamá el abogado de la firma Mossack Fonseca, Elias Solano.

En una entrevista previa Solano, reveló que la firma se había percatado de la masiva filtración en febrero o marzo del 2016, después de que un periodista extranjero contactó por correo electrónico a un cliente de Mossack Fonseca para solicitarle información sobre una de sus cuentas off shore. El mensaje tenía un archivo adjunto que era una reproducción exacta del archivo ubicado en el sistema informático de la firma.

Hecho que no concuerda con los tiempos que el Consorcio Internacional de Investigación Periodística (ICIJ por sus siglas en ingles) asegura le tomó la investigación. El Consorcio indicó que le tomó aproximadamente un año analizar la masiva documentación junto a periodistas de todas parte del mundo antes de que se publicara el 3 de abril de 2016.

La sensibilidad de los datos que guardaba la firma la obligaba a ejercer medidas de seguridad superiores a las de cualquier negocio.

Exonerar de responsabilidad a un empleado de la firma hasta cierto punto es riesgoso. ¿Quién puede asegurar que un empleado no haya tomado una foto de la pantalla de su computador? Con esto no se sugiere que se utilizó este método para extraer la información, pero pone en perspectiva las múltiples formas de obtenerla.

Aún quedan varias dudas. Por ejemplo: ¿son suficientes los recursos (gente y dinero) que asigna la empresa al Oficial de Seguridad de Información? ¿Esa persona se dedica 24 horas a monitorear el sistema? ¿En cuántos lugares distintos dentro de la red de la organización, o fuera de ella, puede estar copiada la misma información?

¿Y JOHN DOE?
A principios de mayo pasado, el hombre que se atribuyó la mayor filtración de la historia publicó un manifiesto en Internet con el seudónimo de John Doe.

En el, describe las razones que le motivaron a extraer la documentación de la firma.

Aun se desconoce si éste personaje es el mismo que las autoridades suizas arrestaron como presunto autor de la filtración.

Ya expresó que aunque las compañías creadas por la firma no son ilegales por definición, sí son utilizadas como instrumento para hacer serios crímenes que traspasan la evasión fiscal. ‘No fue por motivaciones políticas, sino por la dimensión de las injusticias que revelaban los papeles', se lee en el documento.

‘Decidí exponer a Mosscak Fonseca porque pensé que sus fundadores, empleados y clientes deben responder por sus roles en estos crímenes. No trabajo para ningún gobierno o agencia de inteligencia directa o indirectamente. Mi decisión de compartir los papeles con Süddeutsche Zeitung y el CIJI, porque entendí lo suficiente de su contenido para realizar la escala de injusticias que describen', se lee en el texto.

Según Doe, la firma violó las leyes conscientemente y afirma estar dispuesto a colaborar con la justicia en la medida de sus posibilidades.

En los Estados Unidos, comúnmente se emplea el nombre John Doe en las acciones legales o discusiones legales, en el caso de los hombres, para reemplazar un nombre (y mantener el real anónimo) o porque se desconoce también el nombre real o para ser usado en un caso hipotético.

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