martes, 21 de enero de 2020

Fiscalía contra crimen organizado ha logrado 9 condenas desde 2011


La nacionalidad que más víctimas ha registrado es la colombiana, por lo general mujeres cambio de ciclo económico, advirtió el secretario general Enrique Iglesias, encuentre a los países

El fiscal primero contra la Delincuencia Organizada, Emeldo Márquez, manifestó en un desayuno informativo sobre la prevención del delito de trata de personas efectuado ayer, que 9 personas han sido condenadas por ese delito desde que se implementó la ley en 2011. “Para la fiscalía primera contra la delincuencia organizada no es fácil averiguar estos delitos, pues se trata de organizaciones estructuradas en las que cada integrante tiene su rol, no es un delito sencillo de investigar”, manifestó.

En 2019 se reconocieron 61 víctimas, 18 hombres (trata laboral) y 41 mujeres (trata sexual), un niño y una persona gay. Entre las modalidades detectadas, la mayor es por delitos de trata sexual, en la que se registraron 33 casos, por trata laboral, 26, servidumbre 1, otros uno, lo que totaliza 61 casos.

La nacionalidad más común es la colombiana (28 casos), seguida de la venezolana (16), luego la panameña (8), aunque también han detectado casos de nicaragüenses y guatemaltecos.

La Comisión de Trata de personas ha dado apoyo a las víctimas, algunos regresan a sus países de origen.

Al mes el fiscal investiga tres casos para determinar factores que existen vínculos para enmarcarlo en este delito, en ocasiones se relaciona a otra tipología y se envía a la fiscalía correspondiente. Los victimarios por lo general son nacionales y extranjeros.

Por su parte, Walesca Hormechea, directora de la Secretaría General de la Comisión Nacional Contra la Trata de Personas, narró el caso de una niña que se encontraba en un yate a punto de zarpar, en agosto de 2019, pero el velero se dañó. Una de las tripulantes observó una relación irregular entre una de las pasajeras y el señor que había pedido que la trasladaran a Hawai. Eso la motivó a presentar una denuncia ante la fiscalía de Delitos Sexuales, donde se percatan de un delito de servidumbre sexual.

La pesquisa arrojó que la niña de 14 años había sido vendida por sus padres y entregada a un norteamericano de 70 años que viajó por varios países de Latinoamérica. Ella era de nacionalidad camboyana. Al momento de entrevista a la menor confesó que sus padres la habían vendido a los 9 años y relató la situación. Después de la intervención de los fiscales la niña se estableció en Estados Unidos donde estudia actualmente, tiene residencia y cuando cumpla 18 años decidirá si vuelve a su país de origen o permanece ese país. Mientras que el señor viajó a Camboya para tratar de impedir que la niña regresara con sus padres, en este momento se encuentra pagando cárcel en Estados Unidos.

El evento informativo dirigido a la sociedad civil busca sensibilizar sobre la trata de personas y su detección temprana para que la comunidad pueda hacer una labor preventiva.

Cuando el fanatismo se transforma en la muerte


Médicos que atendieron a las víctimas de la iglesia “Nueva Luz de Dios” cuentan los relatos de los sobrevivientes y su progreso médico. El pueblo vive aterrado por la creencia que ‘el demonio está en el presente y que los va a acabar a todos’. Presentan trastornos de ansiedad.

La comunidad de Torreón, en Santa Catalina, Comarca Gnäbe Buglé, sigue atemorizada a pesar de que la Policía arrestó a los 9 hombres que acabaron con la vida de 6 personas, y dejó otras 15 heridas, arrastrados por la creencia de una secta religiosa que supuestamente les ‘sacaba el mal’.

A pesar de que la secta “Nueva Luz de Dios” está presente desde hace años en el sitio, nunca se había registrado un comportamiento como el que hallaron los policías y el fiscal de homicidios. Rafael Baloyes, cuando llegaron al sitio en respuesta al llamado de auxilio.

Quien dio el aviso del maltrato y las desapariciones en la comunidad es un joven de 16 años que se encuentra hospitalizado en recuperación de las quemaduras, hasta de segundo grado, en su anatomía, como en la cavidad oral con un tizón, y parte de la espalda. Él, junto a sus dos hermanas, de 20 y 29 años, lograron escapar. Caminaron por más de 4 horas hasta llegar a un centro de salud en Río Luis. Su condición y la de sus hermanas, quienes también presentaban heridas cortantes en la cara y el brazo, fueron trasladados en una ambulancia al Hospital Luis Chicho Fábrega.

El doctor Eduardo Vannucci, subdirector del hospital Luis ‘Chicho’ Fábrega y médico de urgencias, cuenta el testimonio de algunos jóvenes.

Según sus palabras, el muchacho menor de edad estaba castigado, amarrado en una casa que permanecía custodiada, pero en un descuido de los captores, las hermanas lograron desatarlo y escaparon. Se internaron en la selva y cruzaron un río hasta llegar al centro de salud el 12 de enero por la noche. Fue cuando se encendieron las primeras alarmas de auxilio que motivaron a las autoridades a desplazarse al área.

QUEMADURAS CONOCIDAS
Vannucci conoce muy bien la zona porque laboró cerca de ahí. Ilustra que antes de este incidente, había recibido paciente con quemaduras, que no eran parte de ningún rito o secta, sino que el método forma parte de las alternativas que emplean los curanderos indígenas. “Había recibido pacientes quemados con clavo caliente, porque si tiene un dolor de muela les queman el cachete del lado externo, aunque no lo cura, supuestamente curan el dolor en otras partes. Hay pacientes quemados del ombligo, y resulta que tienen un apendicitis. Los pacientes arriban al centro de salud, por lo general, cuando el curandero del pueblo descarta todas sus formas”, describe el médico.

POBLACIÓN ATERRADA
Se trata de 50 casas dispersas en el monte. Una zona de difícil acceso a la que puede tomar días en llegar.

“La población tiene temor porque les dijeron que el demonio estaba en el pueblo y que los iba a acabar a todos. Ellos sienten que cualquiera puede llegar, aunque está la Policía presente”, describe la doctora Yadira Boyd, psiquiatra del Ministerio de Salud (Minsa) que se entrevistó con los moradores.

Los guías de la secta, 9 personas de los cuales 5 son hermanos, nunca habían presentado un comportamiento violento o de maltrato hasta que se conoció de el hecho. El hermano del pastor era el líder, pero hace dos años dejó el cargo a Mario González Blanco de 60 años quien tomó las riendas del grupo.

El galeno expresó que uno de los hermanos, Obniel Sid González, de 19 años es un líder de la secta y sus seguidores obedecen sus órdenes porque él “tenía visiones”. “Los cambios se presentaron cuando éste joven vio visiones que lo marcaban como un profeta, por eso dio la orden de hacer una limpia”, añade Vannucci.

Medicamente no existe una explicación sobre brusco movimiento, al menos eso indican las primeras evaluaciones a los victimarios.

Los discípulos antes no iban al culto obligados, pues no habían vivido estas traumáticas experiencias. Uno de los pacientes le contó al doctor Vannucci que cuando llegaban tarde al culto, como castigo, los desnudaban, les tapaban los ojos y les pegaban con un palo en diferentes partes del cuerpo. “También usaban sogas y con la misma Biblia les daban en la cabeza”, refiere.

Hubo casos en que los seguidores no soportaban los golpes y al rebelarse los amarraban, los torturaban con un palo y les golpeaban en el cuerpo. Algunos, a quienes se les notaba “el demonio” los enviaban a una casa de oración como rehenes y eran maltratados. Al parecer el resto del pueblo no se daba cuenta por la forma apartada en que vivían unos de otros.

Las 15 personas que fueron recibidos como pacientes en el ‘Chicho’ Fábrega, “estaban sometidas en la oración que aparentemente era por la noche. Algunos tenían golpes leves y otros más profundos. Les pegaron con un tuco. Uno de ellos, un varón, al parecer el abuelo que agarraba a su nieta de 9 años para que no se la quitaran de los brazos, quedó inconsciente producto de un golpe. Cuando despertó no encontró a la niña. Más tarde las autoridades le informarían que había sido encontrada en una fosa común junto a otras 5 víctimas.

Según narra la doctora Yadira Boyd, coordinadora de la primera gira a del Minsa a el Torreón, luego de las vivencias, los lugareños han quedado afectados con trastornos de ansiedad, depresiones recurrentes y trastornos de sueño. Los equipos médicos se encuentran en la zona para brindar atención médica y psicológica.

Los residentes contaron una versión muy similar a la que dieron los pacientes en el hospital. Dijeron que asistían a la iglesia y todo marchaba bien. Practicaban alabanzas y ritos normales, sin que nadie saliera lastimado. La doctora repite que tenían un líder al que le decían el Mesías, pero eran los mismos dirigentes que de un día a otro, cambiaron de conducta. Hasta ahora, las autoridades no han dado una explicación de cómo ocurrió el cambio o a qué respondió. “Los examinados indicaron que en la comunidad, no tienen problema de droga”, según indagó Boyd.

Aún permanecen en el hospital el joven con quemaduras quien ya puede ingerir alimentos vía oral, y una señora de 34 años que presentó hematomas en el abdomen y el pecho.

La mayor parte de los testigos de dichos actos requerirán atención psicológica debido al trauma sufrido, consideran los galenos.

FANATISMO
La necesidad económica y la ignorancia son el denominador común que detectan los victimarios extremistas para someter a sus víctimas. En el caso del fanatismo religioso detectado el pasado 14 de enero en la comunidad de el Torreón, ubicada en la Comarca Ngäbe Buglé, se combinaron varios factores, no solo la pobreza y la ingenuidad.

¿QUÉ PASA EN LA MENTE?
La Estrella de Panamá consultó a varios especialistas para conocer qué pasa en la mente de los victimarios que practican esta clase de ritos sádicos, crueles, que dejaron el trágico saldo.

Los victimarios, “son sociópatas, pero tienen una particularidad; una maldad intrínseca que no siempre se detecta, pasan desapercibidos, como buenas gentes, y se desconoce esa conducta”, define el médico psiquiatra Carlos Smith, del Instituto Nacional de Salud Mental.

Los sociópatas son individuos que padecen de un trastorno de la personalidad, desprecian los derechos de los demás. Para ello, se valen del engaño y la manipulación.

Todos tenemos un grado de sugestionabilidad que nos lleva a hacer cosas que en ese momento tal vez necesitamos. Las carencias mueven a las víctimas, “hay una mezcla de ignorancia y limitaciones socio económicas, que los conduce al amparo de esa otra vida, y a pensar que la vida que viven está mala”, describe el doctor psiquiatra Smith. De esta forma, los victimarios detectan dichas carencias y someten a sus víctimas, se aprovechan de ellas y las inducen, como el caso de el Torreón.

El Torreón es una comunidad apartada, adentrada en la selva panameña, donde las casas de sus habitantes se encuentran distantes unas de otras. La Iglesia solía ser el sitio de convergencia. No obstante, en sitios como el descrito, la presencia del Estado suele ser muy remota, y en ocasiones hay poca respuesta de parte de los mecanismos de control social, ausentes. Lo que evidencia un sistema reaccionario, y no preventivo.

La carencia brinda un escenario ideal para germinar conductas fanáticas, que se caracterizan por ser absolutas, eternas, y tener como norma suprema la obediencia. Los doctores entrevistados explican que el fanatismo religioso pierde el contacto con la realidad.

La literatura especializada consultada por este diario, retrata una situación de megalomanía, de estar por encima de los demás. De uno que se hace pasar como el gran salvador de los problemas y busca imponerse con violencia, que impacta a las víctimas y, ahora, a toda la ciudadanía que no esperaba un hecho como el reportado.

Los victimarios aprovechan el deseo de sus víctimas de ‘darle un sentido a la vida’ y los atrapan, les quitan la plata. Aparentan una cosa que no son, pero eso es parte del proceso de engaño, de irse hacia objetivos que nadie piense que ellos pueden hacer eso. “Se busca un lugar apartado, montañoso, eso es ideal porque es más difícil ser detectados y pueden golpear a unos, supuestamente para sacar los demonios que llevan dentro”, manifiesta Smith.

También pueden haber factores genéticos, atenuantes que impulsen a la persona a accionar con estos extremos. “No tienen capacidad de juicio discriminativo”, acentúa el doctor Disney Fajardo, psiquiatra.

CRIMEN Y FANATISMO
El fanatismo y la criminología son materia de estudio forense.

La criminóloga mexicana, Sandra Morales, describe que al fanático como uno que “trata a sus creencias como una manera de vida por lo cual necesita desmentir, repudiar o destruir la realidad que atente contra el sistema de sus creencias”.

Cuando el fiscal Rafael Baloyes arribó al Torreón, luego de recibir el llamado de auxilio de uno de sus habitantes, describió que el rito estaba en desarrollo. Los hombres se veían como sumergidos en el acto, dijo a La Estrella de Panamá en entrevista previa. No obedecían al llamado de la Policía que en reiteradas ocasiones solicitó suspender la actividad hasta que tuvo que intervenir para detenerla por la fuerza. En ese momento, vieron a una mujer desnuda a la que supuestamente le estaban quitando los males.

“Ellos estaban haciendo una oración, estaban convencidos que estaban haciendo una obra de Dios”, narró Baloyes. A quienes no lograban sacarles el mal, los ejecutaban como supuesta orden de Dios. Para ello, empleaban palos de madera, sogas, y otros objetos, con los que golpeaban hasta la muerte.

Los factores que desencadenan el fanatismo, de acuerdo Morales, son la pobreza o marginación: por actitud pasiva de conformidad, resignación o desesperada justicia e igualdad. El segundo aspecto que resalta la criminóloga mexicana son los conflictos de identidad, por querer ser aceptado o sentirse parte de algo, y el tercer factor se refiere a la rabia social, un sentimiento de derrota, vejación hacia la persona o creencia que tienen que defender a como dé lugar.

lunes, 20 de enero de 2020

‘¿Qué íbamos a hacer ahí, si el penal estaba en manos de la Policía?’


El director del Sistema Penitenciario, Walter Hernández, consideró no necesaria su presencia, así como la del ministro de Gobierno, Carlos Romero, o el de Seguridad, Rolando Mirones, el día de la masacre en La Joyita que dejó un saldo de 13 muertos

El martes 17 de diciembre de 2019 a las 2:30 de la tarde, el director del Sistema Penitenciario (DGSP), Walter Hernández, se encontraba en su despacho en una reunión con representantes del Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo, cuando fue alertado vía telefónica de que, en el pabellón 14 de la cárcel La Joyita, se desataba una balacera. De inmediato intentó llamar al centro penal, pero fue infructuoso por las malas comunicaciones que hay en el lugar.

Una hora y media después logró contactarse con la directora encargada del centro, Alexandra Vence, luego de que ésta, en medio del caos, llamó a la sede para preguntar por qué no habían llegado los refuerzos policiales. Vence estaba desesperada, había visto a varios privados de libertad heridos que salían en carretillas del pabellón 14, las detonaciones de armas de alto calibre no cesaban. En la llamada ella lloraba, gritaba pidiendo refuerzos. Estaba histérica. Temía que la situación se saliera de control y los privados se tomaran el penal. Sólo contaba con aproximadamente 25 unidades policiales desarmadas.

Hernández hablaba por el teléfono fijo con la directora, y por el celular con el director de la Policía Nacional (PN), Jorge Miranda, quien le notificaba que las escuadras y las fuerzas especiales policiales ya habían partido hacia allá.

Enseguida, Hernández puso en conocimiento al ministro de Gobierno, Carlos Romero: "le dije que había disparos y que posiblemente había personas muertas", explica. Para ese momento, aproximadamente las 4 de la tarde, en el penal ya se habían efectuado casi una docena de viajes a la Clínica Virgen de la Merced con el auto asignado a la directora y con el del pastor Tomás Herrera, quien había llegado al sitio. En total evacuaron a 16 heridos y 4 cuerpos sin vida a la clínica , ubicada a 300 metros del penal en cuestión. En el pabellón habían más muertos.

Hernández se comunicó con el jefe de seguridad Nacional del Sistema Penitenciario, Basilio Rivera, un hombre con un físico imponente, de casi dos metros de altura y fornido, quien se encontraba en la calle. Le pidió que retornara al penal para que verificar la situación. También llamó a la jefa de salud penitenciaria, Leticia Peterson, para saber si habían trasladado heridos o muertos a la clínica. Al momento, fue informado de "que no había llegado nadie".

Luego puso en conocimiento al ministro de Seguridad, Rolando Mirones, sobre la situación. "Me dice: ¿el área es segura para asistir?, le digo, déjeme verificar con la Policía Nacional porque no sabemos cómo esta la situación en esa área", explica el director.

SILENCIO UNÁNIME
Para cuando arribaron los refuerzos al penal, más de una hora y media después, la situación estaba controlada. A pesar del trágico saldo, 13 muertos y 16 heridos, Pastor Tomás Herrera, el subcomisionado Ismael Arguelles, y escasas unidades policiales del penal, lograron que la facción disidente de un grupo criminal soltara las armas y cesaran los disparos.

La traumática jornada para Vence y personal del penal culminó en la madrugada, cuando las cuadrillas de criminalística y medicina forense hacían las primeras pesquisas y el levantamiento de los cadáveres. Durante todo ese tiempo el director del Sistema Penitenciario o del subdirector, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, o del de Seguridad, Rolando Mirones, no pisaron el penal, o se comunicaron con Vence, excepto cuando ella solicitó los refuerzos vía telefónica. Hubo un inexplicable silencio unánime.
-¿Por qué usted no fue a la cárcel aquél día? preguntó a Hernández La Decana.
-Porque recibí una llamado del mandatario Laurentino Cortizo para asistir a la Presidencia y dar un informe de lo ocurrido.
-¿Por qué no envió al subdirector Luis Gordón?, inquirió este diario.

Luego de una larga pausa, Hernández justificó que había instruido al jefe de Seguridad Nacional del Sistema Penitenciario.

Ante la insistencia de este medio, añadió: "No hace falta una autoridad más alta. En ese momento no teníamos la información. No hacía falta porque teníamos comunicación con el centro. Las situaciones de crisis no necesariamente significan que tiene que estar ahí el presidente o el ministro", indica.
-¿Por qué no envió a su subdirector Luis Gordón?, reiteró La Decana.

Otro largo silencio siguió a la pregunta. "La respuesta es que en ese momento no ameritaba porque los que estaban allá era suficientes".

Hernández se pregunta: "¿Qué íbamos a hacer ahí, si el control del penal estaba en manos de la Policía?".

LUEGO DE LA REYERTA
Desde el día de la matanza, Vence se encontró con Hernández el 31 de diciembre, y no fue en la cárcel. Éste le dio un abrazo y le sugirió que tomara vacaciones, que se atendiera psicológicamente dada la tragedia vivida.

Pasado el día del caos, Hernández dice que giró instrucciones desde 'distintas partes' para coordinar la logística: el listado de los heridos y muertos; el recinto donde se recibirían a los familiares y los medios de comunicación. Añade que envió refuerzos de custodios y ayudó al traslado de los privados libertad del pabellón 14 que corrían peligro, a la Nueva Joya. "Yo coordiné eso personalmente", exclamó Hernández, cuando se le cuestionó sobre el soporte al personal del penal luego de la matanza.

No recuerda haber recibido apoyo de custodios adicionales, solo de policías. Lo que sí recuerda es que a las 6 de la tarde logró trasladar a los privados de libertad a la Nueva Joya. El 18 de diciembre Vence ejecutó todas las acciones desde su oficina. Ese mismo día, Hernández y Gordón fueron separados del cargo como parte de las averiguaciones, y reintegrados el 7 de enero por falta de pruebas en su contra.

Varios días después del hecho, Vence acudió a la oficina de Romero para rendir informe sobre lo ocurrido, pero él no la atendió, instruyó a su equipo de trabajo.

Ella continuó sus labores para reflotar el centro hasta que dos semanas más tarde, sentada en su oficina, escuchó por televisión al ministro Romero cuando anunció su destitución por “incumplimiento de funciones”.

ANTES DE LA MASACRE
Previo a la fecha de la reyerta, hubo una serie de eventos en cárcel La Joyita: dos requisas (una el 25 de septiembre y la segunda en octubre 2019), y el traslado de 40 privados de libertad al complejo la Nueva Joya, que luego fueron devueltos a sus pabellones.

En ninguna requisa se hallaron armas.

Ese 25 de septiembre, tras conocer un informe de inteligencia, Hernández ordenó el traslado de 40 privados de libertad -todos acusados por delitos contra la seguridad colectiva- de La Joyita a la cárcel Nueva Joya, por motivos de seguridad.

"La PN aducía que eran jefes de pandillas de alto perfil, por lo tanto, existía la posibilidad de efectuar una requisa en el pabellón para deslindar si había algún riesgo de artículos prohibido en estos pabellones", rememora el director Hernández.

El día 30 de ése mes, Hernández dejó sin efecto la resolución y devolvió a los 40 privados de libertad a la Máxima de La Joyita, porque los informes de inteligencia que originaron el traslado no existían.

Este medio intentó conocer la versión de Mirones sobre de los hechos previos y durante la masacre de La Joyita, pero no fue posible. Por más de una semana se esperó la entrevista, pero la agenda su lo impidió. También se tramitó una entrevista con el ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien prefirió asignar a Hernández en su lugar.

El detalle que parece pasar desapercibido en las requisas, es que los reos ingresan estos objetos con la complicidad de alguien, por lo general se culpa a la Policía, pero las investigaciones a los uniformados se efectúan dentro de sus propias filas, en la Dirección de Responsabilidad Personal de la PN.

"En cuanto a la introducción de armas en los penales definitivamente tiene que haber algún tipo de corrupción. No ingresa nada ilícito sin la participación del personal, ya sea policías, custodios, o visitas. La depuración es una labor constante en la PN. Se han hecho investigaciones y destituciones", reconoce el subdirector de la PN, Alexis Muños.

La inspección que posteriormente realizó la PN al pabellón 14 ubicó, gracias a la ayuda de un externo, el sitio exacto de las tumbas donde escondían las armas.

El pastor Tomás Herrera, de la Fundación ‘La Milla Extra’ testigo de los hechos de la reyerta entre miembros de la pandilla, considera que las autoridades equivocaron la estrategia en los traslados.

"Esta situación, sobre el hacinamiento, el calor, el ocio, y los posibles hechos externos que pudieron resquebrajar a la pandilla, no necesitaron más que una chispa para encender la situación", considera el pastor Herrera.

El 11 de diciembre, al finalizar una reunión con la Comisión Penitenciaria del Colegio Nacional de Abogados (CNA) para la que se pactó una agenda, el abogado Carlos Herrera Morán, advirtió a Luis Gordón, sobre el tráfico de armas al penal.

“Le planteé que teníamos información de que estaban ingresando armas con la ayuda de la PN”, dijo el abogado Herrera Morán al diario.

"Le puedo explicar que no fue así", refuta Hernández. "Cuando culminó la reunión, Morán le dijo que las armas las estaba metiendo la PN, no dijo en específico qué pabellón, o qué día ocurrió".

Hernández reconoce que la información no fue transmitida a la PN.

El 17 de diciembre se desató la balacera con armas de grueso calibre, AK 47, en el pabellón 14 que nunca se hallaron en las requisas previas. “Esa seguridad está deficiente en informantes e inteligencia. Esas armas no pueden entrar por la parte frontal, sino con la autorización de la Policía. Esa es la información de los mismos reos”, apunta Herrera Morán.

CON LAS UÑAS
En su departamento de aproximadamente 50 metros cuadrados con pocos muebles, Vence, no cesa de sacar papeles, y más papeles, que constatan los numerosos informes enviados a sus superiores desde su nombramiento, 23 de julio de 2018, hasta su destitución.

En el año y medio que ejerció el cargo, elevó más de 21 notas sobre el tema, cinco en 2018 y 16 en 2019, en las que plasmaba múltiples necesidades. En cambio, las respuestas eran escuetas, sin grandes soluciones a las exigentes necesidades.

Como parte de su sustentación, muestra a La Estrella de Panamá, dos tomos voluminosos con fotografías y reportes que ilustran las condiciones del penal. En imágenes se aprecia la cerca perimetral con grandes espacios por los que podría pasar una persona sin necesidad de hacer grandes maniobras.
-¿Quién es responsable por lo ocurrido en La Joyita?, inquirió este diario.

“Es una responsabilidad estatal brindar seguridad, insumos y tecnología necesaria. Sin las herramientas, recursos y personal necesario, tu puedes tener la mejor intención pero sin eso no se puede”, responde Vence.

“Eso es como estar sentada encima de una olla expres en la que se toman medidas de prevención, pero en cualquier momento puede explotar”, insinúa Vence. En una de las misivas, dirigida al entonces director General del Sistema Penitenciario, Etéreo Medina, en septiembre de 2018, la funcionaria buscaba respuestas en temas relacionados al bienestar de los reos. Entre ellos, la falta de personal operativo que ponía en disyuntiva qué comisión ejecutar, si las médicas, judiciales, o actividades de rehabilitación. En la carta, manifiesta que hizo un recorrido por el área externa del centro, 149,438 m2, que describe así: "todo el perímetro se encuentra en completo abandono. La cerca perimetral oxidada, rota, deteriorada y un herbazal de casi un metro de alto que se extiende por el área, lo que impide la visibilidad en caso de evasiones e introducción de artículos prohibidos".

En al menos once notas, reiteró sobre la condición de la cerca y la necesidad de su reparación o reemplazo.

"Sí se pensó en cambiarla. Yo estuve los dos últimos años en la Dirección General, hicimos muchos estudios, pero había muy poco presupuesto", explica Medina.

Los gobiernos no ven como algo importante invertir en cárceles. Muestra de ello es que a Vence no le asignaron los $200 de la caja chica. Durante ese tiempo ella sufragó las compras más básicas, zunchos a falta de esposas, focos, y una larga lista.
-¿Por qué no se dotó de una caja chica al penal en ese tiempo?, preguntó este diario a Medina.

"Estaban pidiendo aumento de la caja menuda, una caja de 200 dólares para un penal como La Joyita es ridículo, la burocracia estatal es absurda. Para comprar una resma de papel era un problema", responde.

Explica que cada requerimiento se eleva al departamento correspondiente del Ministerio de Gobierno, una especie de ‘back office’, a falta de una oficina centralizada que atienda las carencias, así la burocracia carcome el funcionamiento.

Aunado a las cartas de la directora encargada, los 20 penales tenían necesidades muy similares. En cuanto a personal, cada año se gradúan 100 custodios de la Academia de Formación Penitenciaria que se reparten entre el Instituto de Estudios Interdisciplinarios y el Sistema Penitenciario, que a su vez se distribuyen todas las cárceles.

Hernández describe que cuando tomaron las riendas de la DGSP "no había dinero ni para comprar un alfiler".

"El presupuesto del Sistema Penitenciario en 2018 fue como de $23 millones, pero la alimentación de los reos a nivel nacional tiene un costo de $29 millones. Siempre hay que pedir crédito adicional. Eso sin contar el mantenimiento de los penales que es un gasto enorme", ilustra Medina.

Para 2020 se calcularon $35 millones en funcionamiento y $11,8 millones en inversión. Hernández afirma que rescatarán la cerca perimetral con un costo de $6 millones, gasto que cubrirá el Ministerio de Seguridad.

Gran parte de la corrupción en las cárceles se origina por los vacíos del sistema. En Panamá, es evidente la carencia de personal técnico y operativo para atender las infinita listas necesidades.

A esto se suma la idea colectiva de que trabajar en la cárcel es visto como un castigo, especialmente entre las unidades policiales. Por eso, no es de extrañarse que pueda ocurrir cualquier cosa, como la matanza de aquel 17 de diciembre en la que las armas de grueso calibre, AK 47, ingresaron sacando provecho de las falencias.

CORRUPCIÓN
Según estudio realizado por la Oficina Regional de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para Centroamérica y el Caribe, la corrupción en el Sistema Penitenciario de Panamá se palpa en el tráfico de cigarrillos, drogas, armas, teléfonos celulares y otros artículos. En estos sitios, la influencia del crimen organizado se presenta mediante amenazas al personal para obtener ventajas personales, o a través de la infiltración, que ocurre cuando los custodios trabajan directamente para la organización criminal.

"La corrupción se manifiesta en el personal custodio, la Policía o proveedores. En los últimos 6 meses detectamos seis camiones metiendo droga y armas al penal. Tuvimos un caso de un funcionario del Órgano Judicial que fue un domingo al penal y no quiso que lo revisen, se dio la orden, y le sorprendieron con un amplificador de señal de Internet. Fue procesado y destituido", describe Medina.

La forma en que se denuncia la corrupción en las cárceles es a través de la dirección de Inspectoría General o la línea 311.

No obstante, la bicefalia en el sistema, Ministerio de Gobierno y de Seguridad, impide un desarrollo integral, tanto en inversión como en funcionamiento. Las requisas son una forma de contener la corrupción en los penales. Ante la falta de una política integral, se hacen requisas para confiscar artículos prohibidos.

De no implementar una política de seguridad integral que contemple la reinserción social, las cárceles panameñas corren el riesgo de la formación de "auto gobiernos" de los grupos delincuenciales, ya que el crecimiento de actividades de estos grupos puede crear la situación ideal para la reproducción de este problema a imagen y semejanza de la región Centroamericana", señala el estudio de las Naciones Unidas.

El 65% de los liberados reincide según los datos del Sistema Penitenciario. Los limitados programas de capacitación y reinserción, son clave en la vida postpenitenciaria. El Sistema hace un esfuerzo por aumentar programas de esta naturaleza, pero muchas veces el estigma que reviste a los exconvictos es un gran obstáculo social. El año pasado se graduaron 811 privados de libertad de cursos impartidos por el Ministerio de Educación. El problema es que los docentes temen dar clases en el penal, razón por la que los cupos son limitados. Se busca inaugurar un centro educativo extramuros con varios salones para incentivar a los maestros a dar clases. Pronto, 250 privados de libertad serán trasladados al Centro Penitenciario El Renacer donde se impartirán 4 carreras universitarias.

domingo, 19 de enero de 2020

La barbarie que expuso la descomposición en las cárceles


Alexandra Vence, exdirectora de la La Joyita, Tomás Herrera, pastor, y el doctor Miguel Chew narran el día de la matanza del 17 de diciembre de 2019

Eran casi las tres de la tarde cuando Alexandra Vence, directora encargada de la cárcel La Joyita, observó una multitud de presos que corrían con sus ropas ensangrentadas hacia la puerta perimetral del área que contiene a los pabellones de máxima seguridad. Algunos gritaban y lloraban que los estaban masacrando y pedían que se abriera la puerta del cercado.

Media hora antes de ese suceso, Vence recibió en su despacho a privados de libertad, miembros de la lglesia Evangélica que le informaron sobre 200 internos del pabellón 14, en el que convivían 569 privados de libertad, que tenían la intención irrevocable de separarse del resto del grupo, sin mayor explicación. Supuestamente todos pertenecían a la misma banda, pero al parecer, situaciones que se generaron extramuros impactaron la paz dentro del penal.

Nadie tenía clara la razón por la cual los reos habían tomado dicha decisión. Cuando el jefe de seguridad, Javier Carter, indagó a los presos ninguno dio una razón que jusficara el traslado al sector A de la Nueva Joya, ubicado al norte del complejo carcelario La Joyita.

Vence no podía realizar el cambio sin el visto bueno de la Dirección General del Sistema Penitenciario, un proceso que tomaría más que la urgencia que transmitían los presos para que se ejecute la acción. Aún así, con el afán de profundizar en el caso, instruyó a dos funcionarios para que, computadora en mano, recabaran los nombres y el número de cédula de los interesados en abandonar el pabellón 14, y a Carter a levantar un informe de seguridad que justificara el traslado.

Inquieta por la información, Vence decidió ir al área acompañada del subcomisionado José Melamed para indagar lo que ocurría. Cuando ambos bajaron del auto los sorprendió el sonido de una ráfaga de detonaciones. Al principio no era claro si se trataba de advertencias de la Policía o provenían de alguno de los pabellones de la máxima. Así que Argüelles, subió a buscar su chaleco antibalas y su arma, ya que no pueden estar armados dentro de la cárcel.

Fue en ese momento cuando Vence observó la estampida de prisioneros que se aglutinaban en la cerca. “Entre la vida y la fuga, prefiero la vida, así que me hice responsable de cualquier evasión y ordené al pabellonero que abriera la puerta perimetral del área de la máxima, aún bajo ese riesgo”, narra Vence a La Estrella de Panamá.

Añade: “Hablé con ellos y les dije: ¡cálmense!, voy abrir la puerta pero necesito que se ubiquen en esta área (control 4), y no se fuguen”. Y a pesar del caos que reinó por varias horas, los presos cumplieron su palabra.

En ese punto, Vence contaba con aproximadamente 25 unidades policiales mayormente desarmadas que mantenían vigilados a los 148 muchachos para evitar que se escaparan o alborotaran la escena.

Todo pasaba como si fuera en segundos. Los sonidos de las balas continuaban dentro del pabellón del que empezaron a salir carretillas, similares a las que se emplean en la construcción, en las que cargaban a los heridos. Un preso la manejaba y otro asistía al herido. Había mucha sangre, algunos de ellos venían moribundos. Vence, ante el confuso escenario se angustiaba más con cada herido que pasaba ante sus ojos porque sabía le faltaba personal para controlar la situación. Además, temía que el conflicto escalara y participaran otros pabellones.

Le preocupaba que el problema se saliera de control. Los internos narraban que en su pabellón, integrantes de su mismo grupo delictivo, los habían atacado, y que adentro habían más heridos y más muertos.

La escena dantesca, sus ojos no lo podían creer después de haber tenido cuatro años de paz.
En ese momento arribó con su carro el pastor Tomás Herrera, de la fundación ‘La Milla Extra’. “Ese día llegué al primer control de seguridad del complejo carcelario y cuando me disponía a entrar escuchamos por la radio de la policía que había una balacera en el pabellón 14 de La Joyita. Eso es imposible, dije, nosotros tenemos paz. Quedé en shock”, relata el pastor. Había un rumor de que un policía estaba herido y de inmediato se activó la sala de guardia para prestar refuerzo. “No había vehículos para entrar al centro y me pidieron el apoyo, así que se montaron al carro dos policías que se bajaron cuando llegamos al siguiente filtro policial (control 2) y yo seguí hasta control 4, el área de la máxima. Ahí ví a la directora Vence tratando de controlar la situación”, enuncia Herrera.

Todo era un caos, se escuchaba fuego abierto y muchos internos huían, temían por su vida, algunos heridos.

No había autos para trasladar a los heridos a la clínica, así que con el carro del pastor, y el asignado a la directora que manejó el custodio Juan Gabriel Sánchez, empezaron a evacuar a los malheridos. Sánchez hizo dos viajes en total a la Clínica Virgen de La Merced, ubicada como a unos 300 metros del sitio donde se desarrollaban los hechos, pero Herrera perdió la cuenta, “muchos”, dice.

Uno de los heridos que trasladó a la clínica tenía un disparo en la mano y una fractura en el pie, era amigo del pastor Herrera. Cuando volvió habían más lesionados, “¡súbanlos!”, ordenó. Los viajes parecían interminables. “En ese ir y venir subí como a tres personas fallecidas”, rememora.

“Lo prioritario para mí era evacuar los heridos a la clínica, controlar que los internos de los pabellones 11, 12 y 13 no salieran de sus celdas y entraran en el conflicto. Al mismo tiempo, necesitaba sacar al personal administrativo de las oficinas, desalojar a las féminas que estaban en visita conyugal, evitar que los internos que habían salido primero no regresaran al pabellón para vengarse porque intentaron meterse¿ nuevamente al ver que sus familiares y amigos salían heridos”, detalla Vence.

Tenía que dividirse en mil pedazos, frente a sus ojos, las carretillas con heridos no paraban de pasar. Mientras desocupaba al personal de las oficinas, su secretaria le comunicó con el director general en Panamá para saber cuándo llegarían los refuerzos policiales solicitados previamente por una de sus compañeras de trabajo. Vence lloraba, gritaba histérica porque no paraban de disparar y el refuerzo no llegaba.

Temía que fueran tras uno de los lideres de la banda refugiado en control 4, y los internos se tomaran las oficinas administrativas. Todos los posibles escenarios pasaban por la cabeza de la directora. Más tarde, cuando Vence se entrevistó por primera vez con uno de los supuestos líderes del grupo, éste le contó: “esa gente cree que ellos nos parieron y que nosotros no nos podemos separar de ellos”.

LA CLÍNICA
La urgencia no permitía si quiera tomar los datos de los lesionados que llegaban a la clínica que dirige el médico general, Miguel Chew, desde hace 11 años. Ese día, el 17 de diciembre de 2019, el doctor llegó a medio día para cumplir su turno vespertino. Coordinaba unas pruebas del pozo trasero para suministro de agua al sanatorio. Desde las instalaciones, Chew pudo ver el pabellón 14, pero en se momento, el sonido de las ráfagas presagió una jornada convulsionada. “Yo supe que era un arma pesada. El privado de libertad que hace la limpieza me alertó que había un tiroteo en el 14. Fuí al área de urgencias y organicé a mi equipo: una enfermera, un auxiliar y otro médico. Nos pusimos las batas, los guantes, y a esperar lo que vendría”, describe el galeno.

El primer vehículo que llegó fue una patrulla con cinco heridos por arma de fuego, ninguna de ellas ponía en peligro su vida. “Uno tenía una herida en el antebrazo de la mano derecha, y otros en diferentes partes del cuerpo”.

“Cada cinco minutos recibíamos una nueva tanda de lesionados. La segunda vuelta vino uno muy lastimado por proyectil de arma de fuego en el tórax, abdomen y espalda, no sabíamos si se trataba de dos o tres balazos”, hace el balance el médico.

Al parecer, la sala de guardia alertó al servicio de emergencias 911, y éstos apoyaron con el envío de ambulancias para después trasladar a los afectados al hospital, cuatro pacientes se fueron de inmediato. Chew recibió cuatro cadáveres que, a falta de espacio, acomodó en el piso, dos en el cuarto de urgencias y dos en la sala de entrada.

No había suficiente personal para atender a todos, así que 911 envió a dos personas que permanecieron hasta el final, hecho que agradeció el jefe de la clínica. Limpiaban las heridas, canalizaban a los pacientes, los hidrataban, y estabilizaban hasta el momento de su evacuación. En total atendió 16 heridos por arma de fuego. “No sabíamos cuántos llegarían, a juzgar por los muertos a veces uno puede hacer un cálculo de cuántos heridos hay, pero todo era impredecible por la cantidad de presos que hay en ese pabellón. Por suerte contaba con los insumos para hidratación, teníamos gasas para tapara la herida, no hubo necesidad de sutura porque eran pacientes de evacuación, así que tapábamos las heridas para estabilizarlos”, explica el médico.

Chew temía que los prisioneros continuaran la reyerta dentro de la clínica. Así que a medida que llegaban, directamente les preguntaba a qué pandilla pertenecían para ubicarlos alejados. A unos los puso en el cuarto de urgencias y al resto a un lado. Hubo más heridos de la facción disidente que de la banda principal. Los ánimos de los presos seguían caldeados. “Se me calman todos, se quedan quietos, les grité. Ellos decían: ése fue el que mató a fulanito, y el otro el que disparó. Así que tuve que amenazarlos, que si no me hacían caso los iba a sacar de la clínica. Le pedí apoyo a la Policía para que no les quitara los ojos de encima y controlar la situación, que de no haberlo hecho, se reiniciaba la reyerta”, relata Chew.

Los pacientes permanecían en el piso mientras les tocaba el turno. La clínica solo cuenta con dos camillas en buen estado que ocupaban los más graves.

A las 6:30 de la tarde salieron las tres últimas ambulancias y los heridos de menor gravedad hacia el Hospital Santo Tomás.

Era la segunda vez que el sistema ponía a prueba la capacidad del doctor. Ocho años atrás se registró una reyerta, en la misma cárcel, que dejó 23 heridos por arma blanca. “El más grave de todos de esa vez, que me encontraba solo, pensé que se iba a morir, pero se salvó. Fue un milagro grande el que hice porque tenía una herida en la cabeza”, recuerda.

La jornada médica culminó pasadas las 7 de la noche cuando arribó el Ministerio Público para proceder con el análisis de los cadáveres que estaban ahí.

EL PABELLÓN 14
En la cárcel, Vence se armó de valor y procedió a entrar a la pasarela del área de la máxima, donde se escuchaban las ráfagas, una vez pudo controlar el tema de los heridos. Sin chaleco antibalas o casco, la directora avanzó junto a su custodio Sánchez y el jefe de seguridad Carter para tratar de liberar a los privados que supuestamente se encontraban sometidos y auxiliar a cualquier otro herido. A ellos se les unió el pastor Herrera.

Había pasado casi una hora desde la llegada del religioso al penal y todavía se escuchaban las balas. Nadie sabía de dónde venían porque, debido a la forma en que están construidos los pabellones, no se podía ver de dónde se originaban los hechos. Con la Biblia en la mano el pastor gritaba cerciorándose de que su voz se impusiera al ruido de las detonaciones: Que Dios bendiga, tenemos paz, paren esto, dejen de matar a la gente, teníamos paz, ¿qué está pasando muchachos?

Una vez dentro, Vence observó que en la esquina que colindaban los pabellones 12 y 13, los internos se detenían, miraban hacia abajo, vociferaban y pateaban algo. “Yo decía, es un herido. Cuando llegué a ese lugar me detuve para ver qué era lo que pateaban. Se trataba de una persona que tenía los ojos virados hacia atrás, veías las moscas y la sangre seca. En ese momento no se le veían heridas que borboteaban sangre. La persona estaba acostada en el piso y su color no era normal. Lo seguían pateando, le daban en la cabeza, no se qué tenían con ese cadáver, pero lo trataban con una saña bárbara. Impedí que lo siguieran maltratando y mi custodio le puso una toalla encima”, relata ansiosa Vence.

Cuando avanzó, observó que un grupo de internos involucrados en la reyerta que venían huyendo se detenían en otros pabellones, principalmente en el 12, a invitarlos a unirse en el conflicto.

Enseguida Vence conversó con la voz del pabellón 12 para que no cayera en el llamado de los internos que huían. “Tuve palabra de paz de ese líder, incluso recibió gente que huía del 14 para que no los mataran. Entre ellos gritaban improperios, insultos... La tensión era muy fuerte. Y el estruendo de las balas seguía”, rememora la hoy exdirectora quien intenta explicar en un croquis dibujado a mano los sitios donde ocurrían los hechos.

“Arguelles estaba en la primera línea de fuego, avanzó con pocas unidades policiales, yo en la segunda con Sánchez y Carter quienes solo tenían una lata de gas, los refuerzos policiales de Panamá aún no arribaban“, evoca con angustia Vence.

Herrera recuerda que habían unas 8 unidades de la Policía que portaban chaleco antibalas, casco, y uno de ellos una escopeta de paint ball. Las unidades se acercaron a los privados de libertad armados, sin un solo disparo los sometieron. Después mermó el sonido, se escuchaban disparos aislados hasta que cesaron por completo. La escena espantaba: se contaban 13 cuerpos regados en varias celdas del pabellón, algunos con numerosas heridas de arma de alto calibre, AK 47.

Nunca se tuvo clara cuál fue la razón que provocó la matanza. “Ellos decían, según narraban los que escapaban, que cuando empezaron a recoger sus cosas para irse del pabellón los otros los amenazaron: de aquí nadie se va”, explica la joven de 34 años, la única mujer del penal con autoridad administrativa que debía manejar 3,601 presos, pabellones de alta peligrosidad.

Luego de la tragedia estaba en boca de todo mundo una pregunta, cómo habían ingresado las armas y dónde estaban escondidas.

Vence procedió a sacar a los internos que se habían refugiado en otros pabellones para juntarlos con el resto del grupo disidente acomodado en el rancho. Ahí pasaron la noche hasta el día siguiente a las 6 de la tarde cuando se materializó su traslado a la Nueva Joya.

Ninguna autoridad, se presentó en La Joyita, el día de la tragedia, ni el ministro de Seguridad o de Gobierno ni el director o subdirector del Sistema Penitenciario, manifestaron los entrevistados.

A los pocos días, enviaron una comisión de tres funcionarios para averiguar los hechos. “A mí nadie me preguntó si estábamos bien, si necesitábamos algo si me hirieron. La Defensoría del Pueblo, a través del Mecanismo de Tortura envió una comisión y la psicóloga nos atendió. Desde aquél día no puedo comer carne roja, solo me alimento de hojas. Luego de las entrevistas, a las dos semanas me enteré en cadena nacional de mi destitución. Estaba sentada en mi oficina firmando papeles, cuando escuché la noticia del voz del ministro de Gobierno, Carlos Romero, me sonreí por la razón de mi destitución: “incumplimiento de funciones”. Yo estaba sola sacando el centro a flote de semejante crisis, cosa que hice desde el día uno de mi nombramiento como encargada”, asevera Vence.

“Me gustaría saber cuál es la función que incumplí, con los recursos que tengo y arriesgando mi vida. Ellos nunca me confrontaron para conocer mis descargos. Simplemente me hicieron una entrevista abierta donde yo intenté aportar dos tomos de reportes que se hicieron y que me negaron bajo el argumento de que la investigación se centraba en el día de los hechos, no del pasado”, argumenta la exdirectora.

Originalmente, Vence fue nombrada como asesora del director general del Sistema Penitenciario, entró al puesto porque se produjo la vacante en forma abrupta, y fue asignada al cargo. Ella pensó que sería por un mes hasta que nombraran su reemplazo. Pero el tiempo pasó y el gobierno nunca formalizó su nombramiento, ajustó el salario, o nombraron un subdirector para ayudar en la tarea.

“Nadie aceptó este trabajo” , recalca. El lunes 13 de enero el Ministerio de Gobierno le entregó la resolución que dejaba sin efecto su nombramiento.

“En ocasiones tuve que sentarme en la mesa principal con mi computadora para hacer los registros de entrada a falta de personal custodio”, se desahoga amargamente.

Otros hechos con arma de fuego se han registrado en La Joya, en la cárcel de Colón, sin embargo hay quienes se preguntan, dónde están las investigaciones de esos hechos, o es que una vida vale más que la otra? ¿ A caso existe un procedimiento para unos y alguno distinto para otros?

“Nunca me mandaron refuerzos para sacar el centro a flote después de la masacre. El ambiente estaba muy tenso. Si normalmente la dirección de un centro es compleja, en tiempos de guerra es peor, todos quieren salir a sus actividades, pero ha pasado algo que cambió todo, incluso para quienes hacían las cosas correctamente”, puntualiza la hoy exdirectora.

Este medio intentó obtener el relato de los uniformados que atestiguaron los hechos, pero omitieron hacer comentarios debido a los procesos disciplinarios que libran en su contra.

sábado, 18 de enero de 2020

‘La posibilidad de un enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Irán es real, no es imaginación’


El conflicto en Medio Oriente aparenta calma, pero especialistas consideran inminente una confrontación con armamento convencional entre las potencias. La sospecha de que Irán tiene armas nucleares complica el escenario

La tensión entre Estados Unidos e Irán parece transcurrir por un periodo de tranquilidad. Pero se trata de un estado aparente, la confrontación militar entre ambos es cuestión de tiempo, no es imaginación, según lo analiza la profesora en Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, Briseida Allard. No a un nivel de enfrentamiento nuclear, pero sí usando armas convencionales. La titular esgrime que el asesinato de Qasem Suleimani fue fundamental, un golpe profundo para la estrategia militar iraní.

¿Qué sigue en las relaciones entre Irán y Estados Unidos luego de la situación tensa que se desarrolló entre ambos países?
En este momento podemos decir que hay una situación que parece revelar una especie de parálisis en torno a la situación crítica que existe. En realidad esto no ha concluido, hay una escalada de tensiones militares entre ambos países dada la activación y puesta en marcha de un conjunto de acciones por parte de Estados Unidos en la región. Esto concierne a los barcos de guerra y el ejército que se ha desplazado a las bases militares en Irak.

¿Cuánto puede durar este periodo de aparente tranquilidad?
Debo hacer un breve contexto del tema. Esto tiene que ver con una larga trayectoria en la post guerra fría que se inicia en 1989 con la caída de Berlín, que se ha manifestado en tres etapas básicas, cada una con una duración de 10 años. De 1989 a 2001 con la caída de las Torres Gemelas hasta el 2011 cuando se inicia el proceso de crisis en el Medio Oriente. En las otras fases hemos visto los problemas en Europa, África y en Estados Unidos con la caída de las Torres Gemelas. Pero en Medio Oriente con el inicio de la primavera árabe en 2011. El proceso que vamos a encontrar en este momento está a ligado a esa crisis profunda que luego de la cancelación de la segunda post guerra Mundial, es decir, de la Guerra Fría, vamos a encontrar un punto muy delicado en Medio Oriente. Cómo va a reaccionar Irán o Estados Unidos o sus aliados, es difícil predecir por el tipo de conflicto que vaya llevar el propio Irán y Estados Unidos o sus aliados.

¿Irán se siente como un país fuerte para medirse frente a Estados Unidos y sus aliados?
Sí, se siente un país fuerte, y ese es el punto que está dando a conocer. Pero Irán no tiene la condición militar para enfrentar a Estados Unidos, que es el mayor poder militar del mundo, hay que reconocerlo. El país árabe está en desventaja, sin embargo, tiene también un desarrollo específico concreto. No obstante, lo que ocurrió con Qasem Suleimaní, hay algún tipo de debilidades del cuidado estratégico de personas y del país.

Existen dudas de si Irán ha desarrollado armas nucleares, ¿qué dice la inteligencia?
Hasta ahora no hay nada preciso en torno a si tiene o no armas nucleares. Hay sospechas y señalamientos específicos de Israel y Estados Unidos de que es así. Es probable que esta nueva situación que se ha generado en la crisis provoque que podamos conocer un poco más en torno a la situación de armas nucleares en Irán. Es probable que las sanciones generaron limitaciones serias para Irán. Se han cumplido, lo sustancial de ellas, pero parte de las circunstancias que tienen que ver probablemente con el asesinato de Suleimani, están relacionadas con algún punto que roce el tema nuclear. Es muy probable que a lo mejor estuviera un desarrollo diferente con la presencia de Suleimani y su gran importancia dentro del esquema militar. Era clave dentro de la estratégica militar de ese país.

En este momento hay diferencias entre Irán y los integrantes del pacto de enriquecimiento de uranio que se le ha impuesto a Irán, ¿qué va a pasar?
Va a ser exactamente lo que estamos viviendo ahora. Quizás es el momento cumbre de la crisis del Medio Oriente, que se inició con la primavera árabe en 2011 y que se ha acercado a las áreas notablemente más sensibles del Medio Oriente y que tiene que ver con el Golfo Pérsico y con los territorios en los que hay influencia importante de Irán. Ellos tienen un planteamiento específico en torno a los señalamientos de Estados Unidos en torno a su influencia en la región. Tenemos que tener claro que de alguna forma el Medio Oriente tiene una relación concreta con Eurasia, y que esa relación de poder convertirse en un actor clave para mantenerse en la región, puede ser el factor clave para una confrontación que es muy probable que se de por las condiciones específicas que ambas potencias tienen.

¿Qué tipo de confrontación?
Una directa entre Estados Unidos e Irán. Porque en este momento el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es disfuncional, no está cumpliendo el papel que debe jugar ante la crisis que se vive. Eso hace mucho más cercana la posibilidad de un conflicto, por lo tanto, el conflicto posible, no lo desdeñemos. No a un nivel de enfrentamiento nuclear pero sí usando armas convencionales, eso está escalando.

¿Cuáles son las señales de que ésto puede ocurrir?
Las señales que hemos visto en este momento, las amenazas de ambos bandos, mucho más abiertas para el caso de Irán.

Muchas veces vemos que estas amenazas surten más como una forma de defensa o amenaza que no se concreta...
Claro pero esta vez el tema de Suleimani es clave. Ese asesinato es fundamental para entenderlo dentro del desarrollo de la crisis que vive el sistema internacional en general. El proceso ha sido un conjunto largo de conflictos que han derivado en enfrentamientos importantes. El tema en Medio Oriente fue tal vez, después de Europa, uno de los más calientes, el tema de la primavera árabe generó un enfrentamiento entre población y gobierno muy grave. En este momento estamos viendo el punto más serio y álgido de la crisis en el que se enfrentan dos potencias luchando por la hegemonía en la región, y cuando esto ocurre es muy grave.

¿Qué lado tomarán China y Rusia en este conflicto?
Hasta ahora me parece que van a seguir en esta condición de separación, verlo desde lejos. China tiene en este momento una situación bastante positiva en su relación con Estados Unidos, que le interesa además tenerla e incidir de manera directa o indirecta podría incidir en sus intereses. En el caso de Rusia, ya sabemos que hay cambios, ha habido transformaciones en los últimos días, por supuesto importantes porque Rusia sí tiene compromiso con Siria porque está más cerca de sus fronteras. Pensamos que por ahora, el hecho de que Irán quiera ser la potencia hegemónica de la región, pudiera alejarlo de algunos aliados importantes.

¿Irán tiene la fuerza para imponerse como potencia en la región?
Digamos que pudiera ser en este momento sobre todo por su posición estratégica en el Golfo Pérsico, es posible que ese punto sea fundamental. Todo lo que tiene que ver con el estrecho de Ormuz es fundamental, el desarrollo iraní no es desdeñable. No sabemos cuáles son sus características o las condiciones de su defensa. La demostración que se hizo no lo dejó bien parado. Nos llama la atención que en casi todos los países árabes siempre hay amenaza.

Hay una relación estrecha de Irán con Venezuela, ¿en qué le puede servir ésta país en el conflicto?
No me parece que le puede ser útil, no hay una relación militar con Venezuela. Han tenido una relación comercial pacífica. El conflicto va a generar algún tipo de solidaridad de parte de Venezuela, pero utilizarlo militarmente en este tipo de acciones no me parece.

¿Tal vez como refugio para células terroristas?
No me parece, de acuerdo a lo que conozco, su relación está enmarcada en comercial sin llegar al punto militar.

¿Los aliados le creen a Irán de que el enriquecimiento de uranio en este país es para fines pacíficos?
Es probable que cuando hay aliados, hasta ahora los países aliados de Irán han establecido que es cierto lo que plantea Irán en cuanto al desarrollo nuclear. La inteligencia está del lado de Estados Unidos y en ese caso no hay nada dicho con certeza pero sí señalamientos en cuanto a un avance en armas nucleares.

Vimos a un Donald Trump muy agresivo en su reacción, pero luego este temperamento comedido, ¿cómo analiza usted esto?
Me parece que pudo haber sido una circunstancia, recuerde que no era una base norteamericana, sino iraquí, y cuando inició hubo también señalamientos de no hacer frente, sino resguardarse. Si hubiera sido un ataque a una base norteamericana hubiera sido otra cosa, el hecho de que haya sido a una base iraquí lo hizo muy distinto.

¿Cuál será el futuro del pacto de enriquecimiento de uranio en Irán?
Me parece que está liquidado, no va a subsistir a esta situación de crisis tan seria. Esto va a continuar, tiene que haber una acción de la ONU muy exitosa y muy fuerte para parar la situación y no parece que fuera así. En anteriores conflictos que han acompañado a la post guerra fría, terminan, tienen su proceso, y lo que podemos avizorar es que el conflicto en Medio Oriente va a continuar. Y lo va a hacer con el enfrentamiento militar, la posibilidad es real, no es imaginado, las dos potencias son muy apegadas a principios, casi fundamentalistas.

¿Qué consecuencias tendría este enfrentamiento?
Probablemente, si esto llegara a ocurrir y ojalá la ONU pudiera contener la situación, diría que es la apertura hacia un conflicto mayor. No me parece que es la tercera guerra pero sí el enfrentamiento entre dos potencias, en la que una de ellas sospechamos que está nuclearizada, pero la otra sí y es un tema muy serio por la experiencia que tiene Estados Unidos en el uso de estas armas.

¿Qué consecuencias puede haber si no se sigue el pacto de enriquecimiento de uranio?
Bueno pudiera haber una negociación que abra nuevas vías a la apertura y a volver a tener el pacto en función. Pero me parece que la muerte de Suleimaní, va a ser fundamental en esto.

¿Es decir que Irán continuará su programa nuclear sin vigilancia?
Es ahí donde está el peligro porque Estados Unidos va a enfrentar esas circunstancias. Al suspender por todas partes la posibilidad de una negociación, sino entran las naciones unidas y los aliados, es muy probable que siga desarrollando la tecnología nuclear. Ya hay enriquecimiento en un porcentaje bajo, el tema es que pase este porcentaje permitido, ahí es donde entra el organismo internacional de control de la energía nuclear. Pero el tema está en no conocer Irán del todo, entonces Estados Unidos sí va a empujar esto, con el presidente Donald Trump no hay miedo a enfrentarlo. El capítulo concerniente a esto, esta postguerra que ha venido desarrollándose con tres fases de diez años cada una, pudiera concluirse de aquí al 2021 cuando se cumplen los diez años del Medio Oriente y que se abrió igualmente con el tema de la crisis entre Rusia y Ucrania, no obstante Rusia quedó apoyando abiertamente a Siria. El tema está en que las dos primeras fases de la postguerra se cumplieron en dos años, pero la tercera no sabemos, podemos asumir de acuerdo a los otros conflictos, que podría tener el mismo ciclo, de aquí a 2021.

jueves, 16 de enero de 2020

‘En mis 20 años de servicio jamás vi una escena como esta’


Como si se tratara de la peor película de horror. En sus 20 años de servicio en el Ministerio Público, Rafael Baloyes, fiscal Superior de Homicidios de Bocas del Toro, ha visto cientos de víctimas a manos del narcotráfico, pero jamás se ha enfrentado a la escena que presenció el martes 14 de enero al llegar a la comunidad de Torreón, en la comarca Ngäbe Buglé.

Cuando arribó a la zona, presenció que había un grupo de indígenas que formaban un círculo, y sometían a otro grupo de 15 personas. Una mujer desnuda era subyugada a un culto para “quitarle los males”. Al ver la escena, la Policía Nacional, que se unió a la misión, pidió a los supuestos guías que cesaran el acto.

“Ellos estaban haciendo una oración, estaban convencidos de que lo que estaban haciendo era obra de Dios”, narró Baloyes.

Ninguno hacía caso al llamado de los uniformados, así que intervinieron y rescataron a las 15 personas, entre ellas a una niña que ya tenía golpes. De no haber llegado a tiempo, seguramente hubieran muerto.

En el sitio, el hombre de 34 años, que en un principio había acudido a pedir auxilio a la Policía para atención de una persona quemada y otra golpeada, les dijo que no encontraba a su familia. Uno de los miembros de la comunidad señaló una fosa donde habían sido enterrados 5 niños y una mujer embarazada de 3 meses, eran sus hijos y la mujer.

La exhumación de los cuerpos reveló que todos murieron el mismo día, el lunes 13 de enero. Los cuerpos estaban amarrados con sogas y tenían golpes contundentes, lesiones punzo cortantes, no profundas, producidas por el costado del machete mas no con el filo. La multiplicidad de impactos se mostraban en todas partes del cuerpo.

Diez personas fueron detenidas en el acto, entre ellos el abuelo de los niños, y hoy se presentarán ante un juez de garantías a las 3 de la tarde para la audiencia de imputación y medidas cautelares.

La creencia era que como “no lograban quitarles los males, la supuesta orden de Dios era ejecutarlos”, contó el fiscal.

“Uno de los hijos del abuelo, había tenido una revelación divina que le dio la potestad para llamar a la comunidad a Torreón y hacer una especie de exorcismo, quitar el mal, y a aquellos que no evidenciaban que el mal saliera de su cuerpo, entonces debían acabar con su vida”, explicó Baloyes.

Al lugar se trasladó un equipo completo del Instituto Legal y Ciencias Forenses para realizar las necropsias in situ. Se establece, a priori, que las lesiones pudieron ocurrir con palos de madera, se evidenciaron golpes en el cráneo y partes del tórax, en los niños, que lesionan los órganos internos. El fiscal recabó múltiples indicios entre los que se cuentan palos, machetes que evidencian que se dieron los hechos porque son compatibles con las lesiones en los cuerpos.

Existen señalamientos directos, testimonios, en contra de los 10 participantes. La información recabada por la fiscalía es que el abuelo, principal sospechoso de las muertes, era conocido en la comunidad porque participaba cotidianamente de las actividades, aunque vivía en otra zona. Por eso es que el fiscal no descarta que esa misma práctica pudo haber ocurrido en otras comunidades de la Comarca.

“No descartamos que los victimarios padezcan de alguna afectación psicológica, y de creencias, porque las víctimas son muy vulnerables a creer en religiones inventadas ya que no tienen una orientación religiosa.

Ese vacío los lleva a creer en cosas irreales, como que ha llegado el Mesías o salvador y participan en este tipo de ritos”, indicó Baloyes.

Las víctimas reciben atención médica y psicologíca.

Por su parte, la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas emitió un comunicado en el que expresan su consternación y tristeza por los graves hechos causados por la secta “Luz del Mundo” que traído luto y dolor a la familia de la Comarca.

Las autoridades indígenas claman por justicia frente al horrendo crimen.

miércoles, 15 de enero de 2020

Cae segundo fiscal en el Ministerio Público


Un funcionario de la Fiscalía Especializada en delitos de droga fue detenido por supuestamente pasar información a los grupos de narcotráfico. El martes el fiscal de homicidios de David, Chiriquí, fue separado del cargo

Un segundo caso de presunta corrupción en el Ministerio Público se investiga, por la comisión del delito contra la Administración Pública, a un funcionario de la Fiscalía Especializada en Delitos relacionados con Drogas.

El incidente fue reportado a través de un comunicado del Ministerio Público en el que añade que se complementaban diligencias de allanamiento en diferentes puntos del país que guardan relación con la pesquisa.

Según la nota de prensa, hubo varias diligencias autorizadas por la autoridad jurisdiccional que lograron la identificación del funcionario, su detención, y establecieron su conexión con la organización criminal que se investiga en la fiscalía de Drogas.

En dichas diligencias se recuperaron bienes y dinero relacionados con los ilícitos.

La Estrella de Panamá conoció, a través de una fuente judicial, “que gracias a información recibida, se realizó un operativo que dio resultado positivo. Presuntamente, el funcionario estaba pasando información a grupos vinculados con el narcotráfico”, indicó la fuente.

Tan solo este martes, la ciudadanía se sorprendió con las imágenes que circularon en las redes sociales en el que se apreciaba a un fiscal de Homicidios de la provincia de David, Chiriquí, Jean Carlos Cerrud, consumiendo presunta droga en un auto acompañado de otras personas aparentemente de la banda delictiva. En la secuencia inducen al fiscal a consumir droga y lo hace, luego éste les dice: “ustedes deben de entender que también es mi trabajo”, dice semi despeinado. Enseguida el acompañante amenaza al fiscal: “ bueno, escúchame, te tengo grabado, estás clarito, ah”.

Cerrud fue separado del cargo inmediatamente después de que se difundiera el video. Éste presentó una querella por delito de extorsión contra los individuos.

Según el funcionario, el hecho se suscitó el 9 de enero cuando dos personas abordaron el vehículo donde él se encontraba.

Llama la atención que el fiscal se ubicaba en el asiento del pasajero del auto. Al decir que dos personas abordaron el auto, ¿a quién pertenece el vehículo y qué hacía el fiscal en él? Son dudas que deben aclarar las autoridades.

En declaraciones a medios televisivos, Cerrud explicó que los dos hombres ingresaron al auto. Se aprecia uno en el asiento trasero y otro en el asiento del conductor. “El que se sienta atrás, me toca el hombro, me reconoce y me dice que yo sé quienes son ellos. Yo me volteé y vi que eran familiares de un sujeto que condenó a 25 años por homicidio agravado (que investigó) ocurrido en San Cristóbal”, narró.

Enseguida continuó diciendo que los individuos lo amenazaron e insultaron. La mamá del acusado sacó el celular mientras que el otro sujeto le decía lo que tenía que hacer. Miró que la mamá está grabando, y luego le dio entender que debía tumbar el caso en mención. “Yo le decía que ese era mi trabajo, y así fue como ocurrieron los hechos. Ellos me forzaron a consumir sustancias ilícitas, en las redes se comentan ciertas cosas que se desconocen, pero el individuo está condenado a 25 años”.

El fiscal consumió un ‘pase’ de cocaína, mientras que uno de los pasajeros le incitaba a que “se metiera otro”.

Dijo que cuando salió el video presentó la querella y en el Ministerio Público le concedieron una orden de alejamiento pero solicitó una medida más fuerte por protección, “porque mi vida puede estar en peligro”, manifestó el fiscal que tiene 6 años en el Ministerio Público.

Añadió que no puso la denuncia cuando sucedieron los hechos porque temía que fueran en su contra y no esperaba la situación que se iba a dar. “En este tipo de situación el cargo es peligroso y vulnerable”, aseveró Cerrud.

No obstante, hasta ahora el fiscal separado no ha explicado qué hacía en el carro de éstas personas, la aparente familiaridad que mantenía con los ocupantes.

Aunado a esto, el fiscal separado no denunció los hechos cuando ocurrieron y esperó hasta la publicación del video.

El presidente del Colegio Nacional de Abogados, Juan Carlos Araúz, manifestó que los hechos ponen en contexto el tema de cómo se llega a ser fiscal. “La ausencia de mecanismos de evaluación, de un régimen aplicable a los fiscales y la necesidad de mayor profesionalización al Ministerio Público debe ir de la mano con la creación de mecanismos que otorguen permanencia”, sugirió Araúz. No obstante, añadió, deben ser sometidos a todo tipo de evaluaciones de forma permanente. Hay un debate de si es legal o no realizar pruebas antidoping, pero no todo abogado estaría habilitado para ser fiscal o juez. “Cada rol requiere de distintas habilidades, por eso la importancia de la forma de contratar las posiciones. Las mismas no son del común rutinario, deben ser más profundas por la naturaleza de sus funciones, requieren exigencias, no es un ciudadano común y en la misma medida, deben recibir atención en el cargo”, acotó Araúz.