Born to be wildlife!


Necesitamos ir más allá de las soluciones rápidas, los titulares sensacionalistas de los medios, del postureo y las noticias falsas. 


La demanda global de madera (es decir la economia, los mercados) de un planeta que alberga a 8 mil millones de personas está contribuyendo a la deforestación, la que a su vez acelera el cambio climático. Por eso se necesitan reglas a nivel de las especies comercializadas, nuevas formas de gestión forestal, de verificar la legalidad, de asegurar la trazabilidad. 

Si convenimos que una posible solución a la conversión del suelo para la agricultura y la ganadería extensivas es el uso de la fauna y la flora silvestre, CITES sea quizás la última esperanza para las tres cuencas de bosques tropicales más grandes del mundo: la cuenca del Amazonas, la cuenca de Indonesia y la cuenca del Congo.

Toda esa buena y hermosa gente de la selva a lo largo de la línea ecuatorial comparte las mismas riquezas, las mismas carencias, los mismos desafíos, culturas, comida, clima, sueños, etc., y necesita unir sus voces. Necesita ser escuchada, comprendida y apoyada para permitirles administrar adecuadamente su patrimonio como lo hicieron durante siglos. 

El asunto es que para ordenar la conservacion y el uso sostenible y legal de los macizos forestales es clave encontrar el equilibrio adecuado entre la reglamentación vinculante (la ley) y los incentivos (la financiación). También es clave actualizar y redefinir la interfaz entre la ciencia y la politica forestal. 

Es reconocido que CITES maneja con maestria las intersecciones entre comercio, desarrollo y medio ambiente, esta en nuestro ADN, y hace casi 50 años estamos en la implementacion. Ya nos dijeron que era urgente en 1973. No necesitan repetírnoslo. Por eso no nos sentamos a planear ahora e implementar despues, no vivimos en el quizas, en el algun dia. Hace tiempo que nos fuimos del ‘ojalá’. 

Lo nuestro es la conjugación en imperativo del presente, el comuniquese y cúmplase, el reglamentar y hacer cumplir en el ahora mismo, NOW. El tiempo para procrastinar nunca es el presente, siempre se conjuga en pasado o en futuro. Por eso da tanta alegría cuando todas las explicaciones recibidas sobre el terreno coinciden en decir que CITES es mas robusto, mas exigente, "plus corsé". No siempre es un piropo ni es amable pero es sincero. Sabemos que CITES aprieta e incómoda cuando es necesario. 

El punto es que las condiciones de sostenibilidad, legalidad y trazabilidad que establece CITES demuestran que esos bosques ecuatoriales bien manejados son mucho mejor que un potrero para la ganadería, o un cultivo de soya, de palma de aceite, etc. Pero el punto es también que la sostenibilidad, la legalidad y la trazabilidad tienen un costo que la comunidad internacional no está financiando. Por qué? 

Acaso no son suficientes estas y otras 40 mil razones (una especie CITES = una razón) para invertir más en CITES? Por amor del bosque, haganlo antes de inventar nuevos protocolos, acuerdos e ideas fantasiosas tan alejadas del bosque y tan costosos de negociar, inciertos de implementar, tan lejos de las necesidades de las comunidades y tan cercanas a ambiciones individuales, egos lastimados, razones oscuras e intereses colonialistas. Invertir en el bien común deberia ser la divisa global. Valorar la experiencia. Son 50 años, cinco décadas, muchas millas aéreas, terrestres y náuticas acumuladas. Este problema no es para principiantes, ni novatos. No hay lugar para experimentos amateurs en un contexto de policrisis, inflación y escasez de recursos financieros. Hay que invertir bien, de manera razonable y sustentable. 

Necesitamos ir más allá de las soluciones rápidas, los titulares sensacionalistas de los medios, del postureo y las noticias falsas. Ir a la fuente, al campo, a las raíces. Piensenlo bien, tomen en serio a la CITES y a los bosques. Es quizas la ultima esperanza de vida silvestre.

Ayúdennos a acertar, a ser correctos, justos y efectivos. Ayuden la CITES a ayudar al bosque y a los pueblos del bosque. Es una cancion urgente por los bosques del mundo.

REDACCIÓN 

Juan Carlos Vasquez 

Jefe de la Unidad Jurídica, Secretaria CITES

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