Las grietas retrasan obligada calibración de las válvulas

El reforzamiento de los quicios de las esclusas ha retrasado las pruebas de 152 válvulas que regulan el flujo de agua entre las cámaras

Las obras de expansión de la vía interoceánica deben superar dos pruebas de fuego. La primera se centra en la superficie del agua, que indica cuán rápido se llenan y se vacían las esclusas. La segunda es el tiempo que toman las compuertas en abrir y cerrar.

‘Si estos tiempos no cumplen con lo estipulado, la penalización al contratista puede llegar a los $100 millones', adelantó a La Estrella de Panamá Jorge De La Guardia, director ejecutivo de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

‘Ya las compuertas las habíamos probado y han cumplido el tiempo: 4 minutos y medio. Lo solicitado por la ACP al contratista Grupo Unidos por el Canal (GUPC) oscilaba entre 4 y 5 minutos, tiempo que evita que se produzcan desgastes en los rieles de las puertas y en las ruedas, pero a la vez es el óptimo para agilizar el paso del buque postpanamax, añade De La Guardia.

El siguiente paso será observar el movimiento hidráulico que se sostiene en los estudios del modelo que se hizo en Francia, basado en la construcción del moderno Centro de Capacitación de Maniobras a Escala, en Summit, donde los prácticos y capitanes ensayarán maniobras en condiciones más reales en forma segura.

ESCLUSAJE
Otros ensayos, como la simulación de un esclusaje en el Atlántico, ‘determinará si el tiempo de llenado de la cámara con las tinas y sin las tinas, aunado a la tensión que produce el buque sobre la superficie —que a su vez está sujetado a los cables del remolcador— durante el trayecto, es el adecuado. Estas pruebas físicas son parte de los requisitos que exige la ACP, pero que aún no se han efectuado', aclara De La Guardia.

La primera esclusa que se someterá a estos ejercicios es la del Atlántico, en la que se realizará un esclusaje de prueba: ‘Moverán el agua para determinar si los tiempos hidráulicos están en el estadio que exige la ACP', indica el ingeniero.

Para conocer los resultados no hace falta que un buque haga el recorrido, puede ser un nadador, puesto que lo que se busca es medir el tiempo que demora que el agua suba y baje, además de el tiempo de llenado de la cámara con y sin tinas. Son etapas distintas, insiste.

Los trabajos en los quicios de las esclusas del Atlántico y Pacífico, que buscan reforzar las estructuras para corregir las filtraciones detectadas recientemente, han detenido todas las pruebas hidráulicas de las válvulas y las compuertas de las esclusas.

No obstante, el ingeniero De La Guardia se declara optimista ante los futuros resultados, puesto que las verificaciones de las puertas rodantes de las esclusas en seco ‘han sido muy buenas, y se pronostica un mejor resultado en húmedo', declaró.

Una vez hayan culminado los trabajos de reforzamiento de los seis quicios que comprenden las esclusas del Pacífico y del Atlántico, será necesario someterlos a las mismas o mayores cargas hidrostáticas que antes y corroborar que no se producen nuevas fisuras.

De La Guardia explica que, en el Atlántico, donde ya se reforzó el quicio número uno, las pruebas de las válvulas que controlan el flujo de agua entre las cámaras de las esclusas van a continuar, porque ya se pueden inundar. ‘Esto permitirá un ajuste fino de la válvula. La idea es verificar que todas abran y cierren al mismo tiempo', precisa.

Por ahora, De la Guardia no tiene ningún resultado de estas pruebas.

FISURAS
Para cerciorarse de que las fisuras hayan quedado en el pasado, se tendrá que inundar nuevamente la esclusa del Pacífico en donde se detectaron las rajaduras en los nichos 2 y 3, en agosto y septiembre pasados .

El procedimiento para verificar que los trabajos de corrección hayan sido exitosos lo explica De La Guardia: ‘Para eso tú tienes que llenar las esclusas de agua otra vez, secas la cámara baja y dejas las otras dos cámaras llenas de agua. Entonces, la compuerta número 6 va a retener toda el agua posible y se hace la carga donde tuvo el problema de todas las fisuras. Una vez culminado ese proceso, se traslada toda el agua a la cámara central y se prueba la compuerta número 4. Si pasa el examen, se seca la cámara superior y se repite el mismo ensayo en la compuerta número 2. El agua que se usa es mínima', concluye.

La idea es someter los quicios a las cargas de diseño para asegurarse de que son capaces de soportar la tensión y la presión hidráulica. El traslado del agua de una cámara a otra permite secarla y revisar si la presión del agua provocó fisuras o no. En estos momentos la esclusa del Pacífico está seca, no así la del Atlántico.

¿ENSAYO Y ERROR?
¿Que pasaría si después de estas correcciones no se logran los resultados esperados y se detectan nuevas fisuras?

‘Entonces ahí sí estamos en vaina. Eso quiere decir que todo está mal', manifiesta De La Guardia.

Sin embargo, el ingeniero del Canal considera que al conocer las causas que provocaron las fisuras, el robustecimiento de los quicios con varillas de acero de grueso calibre y cemento epóxico debe ser más que suficiente para bajar la presión hidrostática y evitar que se repitan las rajaduras.

En este caso, para hacer todas las pruebas y estar seguros de que las correcciones son las correctas, se requiere un esclusaje; es decir, la cantidad mínima de agua.

‘Un esclusaje significa vaciar todas las cámaras de un solo tiro para pasar un barco en ambos lados. En este ejercicio, se utilizan aproximadamente 52 millones de galones de agua de la cuenca del Canal. El contrato pactado con el contratista estipula que el Canal suministrará el agua', reconoce De La Guardia.

Este ejercicio, según el ejecutivo, no afecta el nivel de agua del lago Gatún, puesto que para realizar todas las pruebas y estar seguros de que las correcciones a los quicios son correctas, se requiere solamente un esclusaje con una cantidad mínima de agua.

El lago Gatún tiene una extensión de 43,560 hectáreas, ‘es una locura de tamaño comparado con un esclusaje', exclama De La Guardia.

Este lago provee de agua a las esclusas del Atlántico por gravedad.

En este momento, el Canal de Acceso al Pacífico (PAC-4) ya está culminado y con agua. ‘De manera que si necesitamos agua adicional, abrimos unas tuberías que conectan el PAC-4 con la esclusa y entonces viene por gravedad al Pacífico, detalla De La Guardia.

En el Pacífico, los trabajos en el terraplén de la presa Borinquen 1E concluyeron. El contratista ICA-FCC-Meco completó las actividades de drenaje y la excavación de material no clasificado en el área de la estación de amarre y en el nuevo cauce de acceso del Pacífico, con un volumen acumulado de 26.79 millones de metros cúbicos de material removido, con lo cual culminaron los trabajos de excavación.

DEFORESTACIÓN
Conservación de la cuenca hidrográfica, el gran reto:
El principal vehículo de la vía interoceánica, el agua, es un recurso fundamental más allá del paso de un barco por las esclusas actuales o las que están por inaugurar en el Canal ampliado. El biólogo Isaías Ramos, del Centro de Incidencia Ambiental, considera que el verdadero reto del país es lograr la conservación de la Cuenca del Canal, principal pulmón que nutre de agua a los lagos Gatún y Alajuela.

‘La cuenca hidrográfica tiene un valor estratégico y económico, pero sobre todo, proporciona agua a más de 1.7 millones de panameños que vivimos y consumimos agua en Arraiján, La Chorrera, Colón y Panamá', indica Ramos. Su conservación es vital para garantizar no sólo la economía, sino el derecho al agua. La cuenca hidrográfica del Canal de Panamá se localiza en la parte central del país, en las provincias de Panamá y Colón.

El ordenamiento ambiental del territorio nacional en la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá se vale de la correcta aplicación del Plan Regional para el Desarrollo de la Región Interoceánica y del Plan General de Uso, Conservación y Desarrollo del Área del Canal, adoptados mediante Ley 21 de 1997.

Lo que le preocupa a Ramos es el pobre manejo que se le ha dado a esta porción territorial.

‘La deforestación indiscriminada en la cuenca, patrocinada por la tala y quema de pobladores e invasores de escasos recursos, aunado a la destrucción de las compañías inmobiliarias, pecuarias y de extracción de minerales no metálicos que aumentan la erosión y disminuyen la capacidad de la cuenca como reservorio de agua y a la capacidad del ecosistema de mantener los regímenes hídricos y el balance de su biodiversidad asociada', apunta el biólogo.

La Cuenca del Canal es extensa, ‘el problema es que ha habido una falta de seguimiento en cuanto al manejo de la erosión por las actividades que se dan alrededor de ella', añade.

Los cambios de zonificación constantes afectan la zona de áreas protegidas que creó la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), por ejemplo, el parque Chagres.

El crecimiento económico y demográfico altera los recursos naturales del área, y crea problemas de sedimentación en los lagos y contaminación de las aguas. La urbanización que se registra en la cuenca hidrográfica del Canal, como resultado de la expansión de las ciudades de Panamá y Colón, ocasiona serios problemas de contaminación, según datos de la Anam, hoy Ministerio de Ambiente. El 43% del área total de la cuenca está destinada a parques nacionales y áreas protegidas; 35% está ocupada por explotaciones agrícolas; 12.3% por asentamientos humanos y otros usos y 10% es agua, actividades que se han dado prácticamente sin un ordenamiento que permita evaluar sus efectos finales sobre los recursos del área.

Desde 1974, los distintos gobiernos han concesionado trece permisos de extracción de piedra de cantera y caliza en la zona.

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