lunes, 31 de agosto de 2020

Más deuda, vía para blindar la economía del impacto de la pandemia

Economistas y el Pnud proyectan que el gobierno tendrá que endeudarse para salir de la crisis que deja la pandemia. Un panorama que recuerda al escenario de 2006, pero necesario ante el choque entre oferta y demanda a consecuencia del cierre de negocios y el desempleo

Todo parece indicar que una de las alternativas más viables para la recuperación económica del país azotada por la pandemia del Covid-19, es con más deuda. El concepto incomoda a muchos, pero más grave sería la pérdida de la estabilidad social y política ante la inacción en esta toma de decisiones.
Estados Unidos y el bloque europeo se han blindado de los efectos de la pandemia con deuda.

Uno de los conceptos que los panameños debemos tener presente es el choque de oferta y demanda a consecuencia del cierre de negocios de diferentes sectores y el efecto que generarán en el desempleo, todo esto causado por la prolongada cuarentena y la demora en la apertura económica del país.

Gustavo Chellew, economista, estima que serán necesarios $4 mil millones adicionales a lo requerido para balancear el presupuesto estatal del próximo año, para poder arrancar la economía “No hay de otra”, afirma. “Los movimientos de financiamiento país son a 20 años, el ajuste vendrá en 3 o 4 años más, eso no es una preocupación estructural, la preocupación es no reactivar la economía porque de lo contrario pierde la estabilidad social y política, no podemos ser incapaces esperando no reactivar la economía interna”, aseguró el economista.

Todo es una cadena, proyecta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuando se refiere al impacto del consumo.

En el informe "Análisis socioeconómico del impacto del Covid-19 en Panamá, estudio complementario: escenarios económicos prospectivos y alcance de las opciones de política en Panamá", elaborado por Pnud, comparan la situación actual con la ocurrida en la Gran Depresión de los años 30s, y pronostican para nuestros tiempos una caída de la economía mundial del 3%.

Todo se basa en la falta de oferta y demanda, que en nuestro país se verá reflejado en un menor tráfico por el canal.

Al ver de cerca el panorama en Panamá, los sectores de la construcción, manufactura, hoteles, actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, restaurante, comercio al por menor y por mayor, tienen el mayor riesgo de ser los más afectados. Son rubros de menor PIB per cápita y gran informalidad.
Otros sectores considerados como esenciales, como las compras de supermercados, agricultura, suministro de agua y electricidad, transporte, almacenamiento y comunicaciones, se detendrán menos.

El Pnud, efectuó un estimado del impacto de la pandemia en términos del Producto Interno Bruto (PIB) porcentual según la cantidad de meses que estuvo paralizado el país. En el escenario de que la crisis hubiera culminado en mayo, el PIB se afectaría en 6,7%. Esta cifra, de acuerdo a economistas locales, se ha elevado a 9%, por la demora en la reapertura económica.

El Pnud es cuidadoso en cuanto a las decisiones que asuma el gobierno en la adquisición de deuda. No obstante, es determinante en la necesidad de inyectar dinero en las empresas, según el rubro, y en los sectores más vulnerables de la población para evitar futuras crisis sociales.

De esta forma calculan, según el sector, de qué monto debe ser el aporte del apoyo mínimo mensual para los trabajadores afectados. Para los empleados en el sector de hospitalidad representaría en total una erogación de $9.79 millones de dólares. Para el sector del comercio al por menor de $86.74 millones, para el sector de actividades administrativas y servicios de apoyo de $39.39 millones y para las manufacturas de $61.71 millones. Si tomamos como objetivo las empresas y sus gastos promedio, el apoyo por mes sería de $712.9 millones para el comercio al por menor, $108.4 millones para el de hospitalidad, $43.7 millones para el de actividades administrativas y servicios de apoyo y de $334.1 millones para el sector manufacturero.

Con esto, se evitaría que los contratos suspendidos se conviertan en despidos y que la presión de la disminución de flujo de caja en las pequeñas y medianas empresas resulten pérdida de tejido empresarial y se reactiven económicamente los sectores. Además, esto contribuirá a que la Caja de Seguro Social no tenga una disminución importante en sus ingresos.

FORTALECER LA DEMANDA
En Panamá existen 777,752 personas en situación de pobreza multidimensional, para éstas, según el Pnud, una política adecuada frente a la contingencia sería la de entregar una transferencia de efectivo que cubra por lo menos la línea de pobreza estimada por el Banco Mundial para países de ingresos medios, $3.20 dólares por día. Esto se traduce en una inyección del gobierno de $116 millones mensuales.

Es obvio que para sufragar los compromisos sugeridos por los especialistas, hay dos caminos, adquirir más deuda y subir impuestos de forma paulatina. Los economistas también han visto la necesidad de que el gobierno modifique las tasas impositivas, es decir, los impuestos, para poder hacer frente a este compromiso. Un planteamiento que comparte del Pnud, y propone que se realice de forma progresiva. Pero eso será en tres o cuatro años, indicó el economista Rolando Gordón, una vez salgamos de la crisis de la pandemia.

A propósito del tema de consumo que será clave para la reactivación, Pnud propone establecer un apoyo económico individual para la población vulnerable, ampliar los esfuerzos. Para aquellos autoempleados, 341,227 personas, un suplemento de ingreso puede ayudarles a sortear la crisis. Un programa que les transfiera $288 mensuales a cada una de estas personas durante la emergencia requerirían $196,546,752. Para las 277,002 micro, pequeñas y medianas empresas rurales, un programa de compras garantizadas de su producción podría ser una alternativa viable para asegurar su subsistencia.

Definitivamente, expresa del empresario Ricardo De La Espriella, “que los economistas coinciden que el gobierno tendrá que endeudarse, nos tomó como 20 años bajar el nivel de la deuda, pero ahora nos tomará otros 20 años para bajarlo”. La coyuntura es propicia, dice el empresario, para desarrollar más el campo, ser autosuficientes en alimentación y exportar.

Además, repensar la estructura de la economía basada en servicios, “con los cuales hemos adquirido muchos enemigos, y hacer un gran análisis de cómo vamos a amoldarla a nuestros tiempos, algo adecuado a la tecnología, para ello se necesitaría mucho apoyo del gobierno”, sugiere De La Espriella.

Adquirir deuda conlleva a los niveles de endeudamiento que tenía Panamá en 2006, un desequilibrio transitorio que si la economía se recupera el próximo año y Panamá retoma su patrón de crecimiento.

Pero de alargarse, representa una amenaza que limite su capacidad de respuesta a escenarios de volatilidad. En este aspecto, sugieren importante diseñar mecanismos para fortalecer la recaudación de ingresos una vez que termine la crisis e inicie la recuperación.

HOJA DE RUTA
Si la crisis sanitaria se prolonga, de igual forma se agravará la crisis económica, por lo que es vital invertir en asegurar los medios de supervivencia de las personas. Como cada crisis también resulta una oportunidad, se sugiere construir desde el sistema productivo más investigación, innovación y desarrollo que apunten a la resiliencia de los sectores, regiones, comunidades y empresas con una efectiva capacidad de adaptación a las nuevas realidades, a sabiendas que son las personas quienes están en el centro de la ecuación.

En este panorama, como parte del trabajo del gobierno en esta fórmula, requiere fortalecer la gobernanza local y nacional. Reconstruir las instituciones con la participación ciudadana, transparencia y un estado de derecho que favorezca la cohesión social y minimice la desconfianza.

Como segunda idea, el Pnud, advierte la necesidad poner en marcha un sistema de alerta para evitar conflictos sociales. Para ello será necesario un análisis de la información y un mapeo que ayude a identificar los sectores productivos y sus necesidades mediante políticas públicas.

Los gobiernos locales y nacional deben invertir en digitalización como una herramienta para transparentar la gestión pública y sumar la participación ciudadana, propone el Pnud.

MEJOR CONECTIVIDAD
Con las escuelas brinda una propuesta de convertir los centros escolares en estaciones de difusión de la señal de Internet para cubrir la mayor parte del territorio. Así se logra un doble objetivo, la cobertura e impulsar un nuevo modelo de educación pública que incorpore las tecnologías de comunicación.

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