martes, 11 de agosto de 2020

Entre un colapso sanitario o un colapso económico

REACTIVACIÓN
Hay varios factores que intervienen cuando un consumidor se acerca a una tienda para comprar un producto. Uno de ellos es la confianza en la situación económica del país y cómo vislumbra el futuro inmediato de su bolsillo.

La inyección de liquidez es un estímulo temporal que por sí solo no logrará la reactivación económica, señala el consultor empresarial René Quevedo.

Para ello se requiere de una acelerada reapertura de los bloques y el aumento del consumo, para lo cual es necesario generar confianza.

“La confianza es la base de la economía. Confianza de los consumidores con respecto a sus ingresos, lo que induce a la compra de bienes y servicios; confianza de empresarios y emprendedores en que pueden generar esos bienes y servicios de manera rentable; confianza en el sistema financiero que puede apoyar sus negocios”, explicó Quevedo.

La liquidez en el sistema debe ir de forma coordinada con medidas orientadas a estimular la demanda basada en el consumo de quienes aún conservan su empleo, que totalizan 1,670,642 personas.

A pesar de que el 13 de mayo se inició la reactivación del primer bloque, la evolución del proceso y su impacto no ha sido el esperado, “es decir, no ha resultado la estrategia sanitaria ni la económica”.

El gobierno sabe que toda medida restrictiva de la movilidad tiene un impacto en el consumo. Por ejemplo, cita el consultor: “el comercio genera $34 millones diarios de producción del producto interno bruto (PIB) que representa consumo para otros sectores de la economía, y paga unos $6 millones en salarios al día, que se inyectan en la economía vía consumo, por lo que toda restricción de movilidad restringe el consumo por doble vía y tiene un impacto directo en el PIB”.

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