domingo, 29 de octubre de 2017

Eduardo Quirós, el arma secreta de GESE contra la ‘Lista Clinton’

El presidente del Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá (GESE) reconoce que en estos últimos 17 meses de lucha contra EE.UU. le han salido muchas canas


Eduardo Quirós, presidente del Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá.


Eduardo Quirós, presidente del Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá, puede decir que ha conseguido un logro que se presentaba imposible. A punto estuvo de renunciar (y ahora lo reconoce) ante la idea de no poder sacar adelante los periódicos a su cargo, asfixiados económicamente por los efectos colaterales de la implacable ‘Lista Clinton’. Lograr un canal de comunicación entre la hermética Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y un viejo diario situado en un país pequeño, de apenas cuatro millones de habitantes, parecía imposible. Pero se hizo escuchar y consiguió hacer cumplir el mensaje de que Estados Unidos no quería atentar contra la libertad de prensa y de expresión y que contra los diarios no había ninguna investigación. La impersonal OFAC, oficina dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU., marca sus pautas en forma vertical con muy poco espacio, o nulo, a réplica. Divulga sus señalamientos y comunicados solo a través de su página web, como aquella que el 5 de mayo de 2016 marcó el inicio de una de las batallas más duras de el Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá, contando incluso los 168 años de historia de este último veterano diario panameño. Tras casi una semana de no dormir, cuenta ahora más tranquilo Quirós, reunió al equipo de la empresa, a todos los que pudieron caber en la breve antesala de su despacho, para comunicarles la noticia más esperada. Gracias a una ingeniosa fórmula diseñada para que no pudiera ser rechazada, los diarios se desvincularon de Abdul Waked, hasta ese momento su principal accionista, que todavía vive la pesadilla de la significación de OFAC. Mientras él fuera el dueño, los periódicos corrían su misma suerte. Waked cedió de forma irrevocable el 51% de sus acciones a favor de la nueva Fundación Publicando Historia, de interés privado, cuyo único propósito es salvaguardar la continuidad de los diarios. Aunque Waked solucione su estatus con OFAC, no puede recuperar los diarios. Quirós tiene la cabeza mucho más blanca que hace un año. Es por el peso de haber tenido que defender entre abogados y banqueros el incierto futuro de la empresa. Viajó a EE.UU. dos veces para reunirse con representantes del Departamento de Estado. Impulsó las fórmulas legales con las que se ha conseguido desbloquear el proceso de los diarios, que dicho sea de paso no eran objeto de investigación. Buscó nuevos proveedores, cerró el teléfono con ganas de llorar mil veces, y lidió con la tristeza de tener que prescindir de la mitad del personal por la presión económica que sufrieron los diarios. Las cosas no van a ser nunca como antes, pero tiene la esperanza de que puedan ser mejores.

¿CUÁNTAS OFERTAS LLEGARON A LA OFICINA DE ABDUL WAKED PARA COMPRAR LOS DIARIOS?
Yo escuché que había propuestas, había gente que enviaba un mensajero, pero había una postura muy clara: el periódico no se vende, y no es simplemente una posición intransigente, la línea editorial no debía ser afectada. Si la fórmula implicaba que el periodismo libre e independiente que hacemos en ambos diarios se iba a ver afectado, entonces, yo decía, nos desnaturalizamos, y entonces ya para qué queremos salvar los periódicos.

LA ELECCIÓN DE LOS CONSEJEROS DE LA FUNDACIÓN, ELOY ALFARO Y SAMUEL LEWIS, POR SU AFINIDAD POLÍTICA, ¿PUEDEN AFECTAR LA LÍNEA EDITORIAL DE LOS DIARIOS?
Tres cosas: si fuese por la afiliación política del doctor Alfaro y de Samuel Lewis, nunca hubiesen llegado a donde están. Segundo, ambos son ciudadanos de trayectoria y su compromiso con la libertad de expresión y de prensa es ampliamente reconocido. Tercero, cuando se construyó la fórmula de la fundación, se estableció que quienes la administran no tienen injerencia editorial en los periódicos. Y fueron, debo decirlo, los propios señores Alfaro y Lewis los interesados en que eso estuviese escrito para zanjar cualquier duda. Por otro lado, si haciendo periodismo independiente es como hemos logrado el respaldo de la ciudadanía, cómo vamos a poner eso en riesgo. Yo le digo a la gente que sigan leyendo el periódico y se van a dar cuenta.

¿CÓMO LLEGARON ESTAS FIGURAS A OCUPAR ESTOS CARGOS?
Al doctor Alfaro lo buscamos como abogado; yo había coincidido con él en la Junta Directiva del Canal y conocía su acuciosidad jurídica, por lo que lo buscamos para construir la fórmula. En el caso de Lewis, están sus antecedentes, no tanto como vicepresidente, sino como canciller. Por supuesto, este era un tema que tenía que lidiar con EE.UU., y no creo que haya tantos panameños que abran tantas puertas en Washington como Samuel Lewis.

Y CUANDO LE LLAMÓ Y LE PROPUSO LA IDEA, ¿QUÉ LE DIJO?
Este es un momento histórico, querer salvar la libertad de expresión es un momento inédito. Se apuntaron enseguida.

CUANDO PROPUSO A LOS DOS CANDIDATOS A EE.UU., ¿CUÁL FUE LA REACCIÓN?
La reacción, más que una aprobación, fue someter los documentos de ‘la fórmula' y ahí iban los nombres, por supuesto. Si hubiese habido alguna luz roja o amarilla, se hubiese encendido. La reacción fue positiva, ambos habían firmado la Declaración por Panamá, habían puesto sus nombres en pro de la libertad de expresión como tantos otros panameños, todos los expresidentes de la República vivos, una gran cantidad de personalidades y luego la gran cantidad de panameños de las más variadas posiciones ideológicas, políticas y económicas que respaldaban nuestra posición. Ambos habían dado ya un paso importante, así que al tocarles la puerta me parece que había certeza de que aceptarían.

NO ES FÁCIL LUCHAR CONTRA UNA OFICINA DE LA PRIMERA POTENCIA DEL MUNDO Y ENCONTRAR LA LLAVE MÁGICA, PERO EN TRES MESES SE ENCONTRÓ LA FÓRMULA, ¿CÓMO FUE ESE MOMENTO?
Mira, el 13 de julio se vencía la última licencia. Nosotros habíamos señalado que el estatus de la licencia era pernicioso de por sí. La licencia no liberaba al periódico, era como una nube que lo acompañaba. No era una solución. Luego OFAC había dicho que no iba a dar una extensión, entonces estaba la pelota del lado del propietario con la famosa venta del 51% y en ese sentido actuó correctamente e instruyó a sus abogados para que presentaran una propuesta. Esa propuesta la rechaza OFAC y muy rápidamente estructuramos una segunda opción. Toman un par de semanas y finalmente indican que ese tampoco era el camino. En ese momento, el señor Eloy Alfaro, miembro del Consejo Editorial de la empresa y exembajador de Panamá en Washington, fue convocado para que viera la situación que teníamos y surge de él una nueva estructura —que ahora ya es pública— y se materializa en una nueva propuesta.

¿A ÉL SE LE OCURRIÓ?
La fórmula es del doctor Alfaro, obviamente consultada.

ESTO NO HABRÍA PODIDO HACERSE ANTES, ¿EXISTÍAN ANTES LAS CONDICIONES PARA HACERLO?
No. Yo creo que todo ocurre cuando tiene que ocurrir y es cuando tiene que pasar. Una vez presentada la oferta, tampoco es que dijeron que sí de inmediato. Tomó un par de semanas. Tuvimos que explicarle a OFAC cómo es la ley panameña. En ese sentido, contamos con la participación del embajador John Feeley, que ayudó a que las cosas se dieran.

¿CUÁLES FUERON LOS MOMENTOS MÁS ANGUSTIANTES, Y CÓMO FUE LA ÚLTIMA PARTE, EN COMPARACIÓN AL RESTO?

Volvemos al inicio: los principios. Yo viví en Estados Unidos, admiro los principios con los que se construyó ese país, las ideas de los padres fundadores de Estados Unidos y no podía comprender cómo todo esto se daba de un país que defiende esos principios. Por eso es que en ningún momento sentí que era una batalla contra el imperio o algo así. No, era una batalla de principios, yo tenía la absoluta certeza de que la contraparte tenía que tener esos principios, y aunque parezca un poco de menor importancia, cuando en diciembre del año pasado nosotros empezamos la campaña de bloquear la portada con mosaicos negros, con el muro, hubo un momento súper interesante, porque la idea de la campaña estaba concentrada en el muro hasta tapar la portada, hasta que estuviera negra y generar una reacción. Pero un día alguien se presentó, creo que fue Alejandro Ortiz (diseñador de los diarios) y dijo que en todo muro hay grafitis. Es cierto, en todo muro se ven esos grafitis, en el de Berlín había y en cualquiera. Entonces dijimos, aquí también tiene que haber grafitis, y el muro empezó a tener frases de la gente. Aquella frase tan fuerte del doctor Mario Galindo, y empezaron a sumarse personas que querían decir algo, y empezaron a llamar a pedir; yo quiero que mi frase se publique en el muro. Nos dimos cuenta que ahí estaba el tema, que la libertad era lo que movía esto. El muro (que bloqueaba la libertad de expresión) no se iba a poder construir porque al final del día el deseo de expresarse era más grande.

AQUEL 5 DE ENERO, CUANDO LLEGÓ LA EXTENSIÓN DE LA LICENCIA, CAMBIÓ TODO...
Así es, fue la causa de los imposibles. Como la selección nacional que va al mundial. Ha sido paso a paso, y ahora, por supuesto, sin un ancla hablo con más alegría, pero este periodo de recta final fue distinto porque yo le decía a la gente, y traté de explicárselo a los compañeros en el periódico, y veía las caras que me decían qué está pasando, a dónde vamos, qué va a pasar. Y yo no podía hablar, no podía contarles, pero sabía que había una pequeña lucecita que empezaba a avistarse. Tenía mucho optimismo, pero no podía transmitirlo, así que fue un poco complejo, aparte de eso tuve un momento personal difícil.

¿QUIÉN LO ACOMPAÑÓ EN ESOS TIEMPOS TAN DUROS, QUIÉN LE EXTENDIÓ LA MANO SIEMPRE PARA QUE NO SE SINTIERA SOLO EN ESTA BATALLA IMPOSIBLE?
Solo no hubiese durado un día. Mi esposa y mi familia, mis hijos son quinceañeros y la verdad es que han sido un soporte enorme... No me han reclamado nunca la cantidad de tiempo que le he dedicado a esto, siempre han estado ahí para apoyarme, saben cómo decir una palabrita, una frase que hace que uno siga; y por el otro lado, los colaboradores del periódico. Los que están ahí y los que se han ido, pero que siguen siendo parte de la familia de los diarios, que actuaron con una dignidad impresionante. Yo le decía a alguien algo que me impactó; a pesar de haber pasado momentos tan difíciles, a pesar de haber tenido que reducir el personal al 50%, a pesar de exigir que demos más, todos recargados de trabajo, no hubo una sola rencilla o un problema interno. Todo lo contrario, fue respaldo tras respaldo, y además del país también. No ha habido gremio o grupo que no expresase su total apoyo a la libertad de expresión, eso nos daba mucha fuerza.

AHORA VIENE UN PERIODO DISTINTO, ¿QUÉ VIENE PARA LOS DIARIOS?
Yo equivocadamente decía, bueno ahora estamos como si estuviésemos en el 5 de mayo de 2016, ya hemos perdido estos 17 meses, pero no es cierto. Estamos 17 meses más tarde con un montón de proyectos que quedaron varados que ahora tenemos que ver cómo reactualizamos, cómo rescatamos, pero es un momento de emoción. Toda esa pasión que le metimos a la batalla, ahora tenemos que convertirla en un momento de reingeniería, de reinventarnos, de replantearnos.

¿QUÉ LE DEJÓ A USTED ESTA EXPERIENCIA?
Tendría que regresar sobre momentos difíciles y quiero tener tiempo para repasarlos porque a veces no hubo tiempo para reflexionar suficiente. Me gusta la reflexión sobre los acontecimientos y a veces no tenía la capacidad o el tiempo para hacerlo. Lo otro es, siempre hay que tener disposición para hablar, para dialogar, para encontrar puntos comunes; por más imposible que se vea algo, hay que echar la batalla. Si uno se da por vencido, no hubiésemos obtenido la primera extensión de la licencia porque en todos los idiomas habidos y por haber nos decían que no había extensión. Sin embargo, doce horas antes llegó la extensión y el país explotó. Ahora, no sé cuántos, pero muchos nos daban por muertos y seguimos aportando lo imposible para salir adelante.

¿CÓMO FUERON LOS MESES QUE SE TRABAJÓ SIN LICENCIA?
Súper agridulces, porque en algunas ocasiones teníamos respaldos valiosísimos de gente que nos decía que nos seguía apoyando, proveedores que nos seguían apoyando con lo que necesitábamos, pero por otro lado, gente que nos dijo que querían estar con nosotros pero ya no podían.

¿CÓMO SE LOGRA DESVINCULAR A LOS PERIÓDICOS DE LAS SANCIONES DE ESTADOS UNIDOS?
Si algún propietario tiene más del 50% en una empresa y está en la ‘Lista Clinton', se aplican las mismas sanciones a su compañía, por eso se afectaba a los periódicos. Pero por otro lado está la emisión de la licencia original y la declaración de que los periódicos no eran parte de la investigación. Segundo, volvemos a la certeza propia. A mí no me costaba para nada decirle al país y al mundo, incluso lo dije en reuniones que tuvimos en Washington, en el Departamento de Estado, los periódicos no tienen absolutamente nada que ver con las investigaciones que están haciendo. Y esas investigaciones no están sostenidas en ninguna prueba porque no se han presentado. Entonces, de qué estamos hablando, el tiempo nos ha dado la razón y hoy ya es contar la parte positiva y optimista de las cosas.

¿CUÁNTAS VECES FUE AL DEPARTAMENTO DE ESTADO?
Dos veces.

CUANDO IBA, ¿CÓMO ERA EL AMBIENTE?
La verdad es que es un país en el que funcionan las instituciones. Ellos te escuchan, no es fácil conseguir las citas, pero te escuchan.

¿DESPUÉS DE ESO HABÍA QUE ESPERAR MUCHO POR LAS RESPUESTAS?
Las conversaciones se realizaron más en el Departamento de Estado que en el Departamento del Tesoro. Después fue otro proceso en el que no eran reuniones presenciales, sino a través de los abogados del señor Waked en Estados Unidos y ellos nos transmitían.

¿CUÁL DE SUS VIRTUDES PUSO A PRUEBA EN ESTA EXPERIENCIA?
Yo siempre aprendí, desde muy joven, que la paciencia era un activo. Incluso en mi Twitter pongo que soy cultor de la paciencia. Pero, ahora viendo todo en retrospectiva, eso fue fundamental. No es fácil eso. Tenía una certeza absoluta de que la razón la teníamos de nuestro lado, eso nunca lo dudé, no estuvo en juego. Luego encontraba flexibilidad de las partes, todos tenían interés de que se salvaran los periódicos, hasta la competencia. Entonces, lo que yo decía era que había que hacer las cosas paso a paso. Fui siempre muy cauteloso, habían cartas que yo revisaba más de diez veces, y me paraba en la madrugada para estar seguro de que cada palabra estaba en el lugar exacto para producir un resultado. Había correos electrónicos que contestaba y no ponía ‘send', porque quería estar súper seguro de conseguir el impacto deseado. Cuando surgió la idea de la Declaración de Panamá, en 48 horas, en un fin de semana, entre la tarde de un viernes y el domingo, recogimos 56 firmas prestantes de este país. Levantaba el teléfono y le contaba la idea, y no había terminado de explicar y me decían, cuenta conmigo. Y luego la reacción de después, porque esa declaración estaba prevista para que fuera eso, una Declaración que poníamos en portada el lunes y tuviera un efecto. Pero luego, el aluvión de gente que reclamó ‘no me llamaste', ‘no me dijiste', y me sentí tan incómodo que la abrimos a todo el que quisiera sumarse a la idea. Tanto fue así que a veces no nos dejaban trabajar (risas).

¿QUEDA ALGÚN SENTIMIENTO ENCONTRADO CON ESTADOS UNIDOS Y LA FORMA EN QUE SE LLEVÓ TODO EL PROCESO?
Sí hay, sí hay heriditas por ahí que hay que dejar que cicatricen. Pero cuando ya te involucras en un proyecto nuevo, no hay tiempo para eso.

¿QUÉ LECCIÓN LE DEJÓ TODO ESTO?
Hay varias cosas que me ilusionan. Quiero ordenar las ideas, porque no hay muchos casos como este. Esta es una historia que, quieras o no, con muchas heridas de por medio, es una historia de éxito. Yo creo que hay lecciones que recoger, esa lección de que independientemente de que tú y yo no estemos de acuerdo en algo, podemos construir algo. Eso es una gran lección. Otra gran lección es que lo imposible no existe. La cantidad de montañas que movimos en este camino es para contarlo.

EN ALGÚN MOMENTO PENSÓ, ME VOY, NO DOY MÁS...
(Hace una pausa larga) Creo que el día que... Bueno para qué hablar de eso...

QUISIERA ESCUCHARLO...
El día que recibimos la información de que la segunda propuesta fue rechazada. Me parecía tan aceptable esa propuesta, que no lo podía creer. Tiene algunas diferencias con la que está, así que evidentemente OFAC tenía sus razones, pero cuando recibimos el segundo rechazo a mí se me vino el mundo encima. Vi que le fallaba a la gente y entonces sentí que ya.. Si algo que habíamos elaborado con tanta dedicación no era suficiente, ya esto no se resolvía. Entonces yo me decía, probablemente si yo me paro y me voy viene alguien que encuentra la solución. Ese día sí bajé las escaleras convencido de que yo tenía que definir esa noche presentar mi renuncia al día siguiente.

¿Y QUÉ LE QUE HIZO CAMBIAR DE PARECER?
Llegué a casa y mis hijos habían planeado que fuéramos a cenar afuera para que papá se distrajera. Y cuando estábamos todos echando cuentos, ellos empezaron a decir, ‘papá, tienes que echarle ganas y darles la batalla'. Y cuando los escuchaba yo a ellos, me dije, entonces ¿cómo yo mañana les voy a decir que voy por fuera?

¿QUÉ OTRA COSA LE HACE ILUSIÓN?
Poder retribuir lo que el pueblo panameño nos ha respaldado. Eso se traduce en más calidad, en seguir publicando un periódico que tenga independencia, que todas estas preocupaciones que hay ahora van a concretarse en proyectos que retribuyan a la gente. Por que si no, mañana no tenemos cómo pagarlo. Si un político que firmó la declaración por Panamá mete la pata el día de mañana, hay que registrarlo. Ojalá no pase, pero si pasa, hay que hacerlo. Vamos a retribuir al pueblo comprometiéndonos con la independencia y la objetividad, vamos a ser el mejor periódico, el número uno. Llegar a eso me hace ilusión.

SI ES VERDAD QUE HUBO MOMENTOS DIFÍCILES, HIZO FALTA UN LIDERAZGO ESPECIAL Y UNA MÍSTICA DE TRABAJO, ¿CÓMO LO LOGRÓ?
No creo que haya reparado mucho en eso, no he pensado mucho en eso. Yo siempre había escuchado aquello de que la gente sigue al que hace más. A mí me gusta trabajar, así que no me molesta trabajar catorce horas al día, llegar temprano y ser el último que se va. Tener las puertas abiertas para todo el que me necesite, no importa quién te quiera hablar, desde un colaborador de mantenimiento hasta el director del diario, estar siempre disponible. Generar cositas que compensaran los malos ratos, tener la certeza de conocer a cada colaborador. Nadie se fue del periódico sin que pasara por mi oficina y yo hablara personalmente con él. Era muy difícil emocionalmente, pero al mismo tiempo te da la tranquilidad de que nadie se va ‘echado'. Lo que sí es verdad es que me gusta expresarme, y entendí que era importante dar a conocer lo que pasaba internacionalmente. Si tú tenías un programa en una emisora chiquitita y el horario era fatal, pero me invitabas, yo estaba ahí. De igual forma en prime time , yo estaba ahí. Y cuando internacionalizamos el tema, también ayudó mucho.

Y EL GOBIERNO, ¿QUÉ DICE AHORA?
Yo lo dije claramente hace un par de meses, en mi opinión, el Gobierno, en este caso de los periódicos, ha estado omiso. No cumplió con su deber. Yo no voy a decir cosas que podría decir; la Constitución tiene explícito el artículo 17, pero no me voy a detener en esto. En este tema, con un medio de comunicación que podía cerrar, y la libertad de expresión de por medio, no haber sido más activo, firme y determinante, me deja un sinsabor que yo creo que la falta de proactividad hizo que esto fuera un proceso más largo y doloroso.

SIENDO USTED HERMANO DEL DIPUTADO PANAMEÑISTA, Y ÉSTE AMIGO DEL PRESIDENTE, ¿QUÉ PASÓ AHÍ?
(Se ríe) Tenemos una regla en casa, cuando entramos a la familia, no hablamos de política. En realidad, institucionalmente la Asamblea aprobó una gran resolución. Hizo lo que correspondía institucionalmente.

¿ES VERDAD QUE EL GOBIERNO QUERÍA COMPRAR EL PERIÓDICO?
Que yo tenga información, no. Yo lo que tengo es lo mismo que hay en la calle, rumores.

¿CUÁNTAS VECES LE PIDIÓ A DIOS QUE ESTO TERMINARA?
Muchas, muchas veces.

EL PRESIDENTE DE LOS DIARIOS: Se sumó a la familia de GESE en 2011
  • Nombre completo: Eduardo Antonio Quirós
  • Nacimiento: 5 de julio de 1969, ciudad de Panamá
  • Ocupación: Abogado
  • Resumen de su carrera: Es presidente del Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información desde el 4 de mayo, 2017. Vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa. Estudió Derecho y Ciencias Políticas, así como un postgrado en Administración y Finanzas. En 1999 fue diputado suplente de la República. Se desempeñó como viceministro de Economía y Finanzas, miembro del Consejo Económico Nacional y Gobernador del Banco Interamericano de Desarrollo. Exministro de Obras Públicas. Fue miembro de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá por diez años desde 2003. Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Latina de Panama.



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