viernes, 21 de julio de 2017

Declaración jurada de Rony Rodríguez: “Yo no sé pinchar teléfonos”

Subcomisionado de la Policía, 15 de julio de 2016, hace su declaración jurada desde algún lugar de las montañas de Veraguas, en forma voluntaria, a fin de dejar por escrito la verdad de los hechos relacionados con las supuestas escuchas telefónicas en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN).

Rony Rodríguez fue director de inteligencia del CSN durante la administración de Ricardo Martinelli y renunció a su cargo en mayo de 2014, para acogerse a su jubilación.

Mientras estuvo en su cargo describe que monitoreó marchas y movimientos sociales que incluían dar seguimiento, identificar a sus líderes y entregar la información a los estamentos de seguridad.

ASÍ LO CUENTA:
“La metodología de trabajo ha sido heredada desde el gobierno de Guillermo Endara a la fecha. Esto es así porque no pueden existir alteraciones al orden público sin que el Estado tenga conocimiento para determinar su peligrosidad.

“En el caso de las interceptaciones telefónicas, se realizaron múltiples operaciones a pedido de los estamentos de seguridad y fuerza pública, así como del Ministerio Público y todas se realizaron bajo autorizaciones judiciales. Se hicieron operaciones para migración coordinadas con el entonces subdirector de la institución, hoy director del CSN, Rolando López.

Con la Policía Nacional se hicieron con el Comisionado Omar Pinzón (todavía no era director de la Policía). Además con la vicepresidencia de la República cuando Juan Carlos Varela fungía como tal. Estas reuniones se coordinaban con el CSN al cual asistían los jefes de todos los estamentos, el ministerio público y otros ministros como Jimmy Papadimitriu.

Tan pronto Varela tomó la presidencia, Rodríguez dice que el nuevo director del CSN, Rolando López, le ofreció un cargo diplomático en Washington D.C., a cambio de colaborar para incriminar al expresidente Martinelli en casos de escuchas telefónicas ilegales. Para zafarse, le dijo que lo pensaría. Días después, dice que recibió llamadas de sus excolaboradores, Isamael Pitti y William Pitti y otro agente ya fallecido, para comunicarle que estaban recibiendo presiones similares. Uno de estos agentes por la presión, torturas y amenazas, murió.

Rodríguez afirma que cuadró con los otros agentes mantenerse firme. Sin embargo, días después fue citado a la Dirección de la Policía Nacional donde estaban presentes el director del Consejo quien le ofreció llevarlo a la presidencia frente a Varela para ofrecerle "lo que quisiera" si incriminaba al expresidente. Le dijeron, según Rodríguez, que en el 2015 ya tendrían la Procuraduría general y podría convertirse en testigo protegido. Rodríguez, pero él se negó.

Añade que López lo llamó para amenazarlo y terminó la conversación con las siguientes palabras: "te vamos a destituir de la Policía Nacional, te vamos a meter preso y en la Joya no vas a durar vivo una semana". Ante esto, conversó con William Pitti y le confirmó que él había sido objeto de las mismas amenazas. No pudo localizar a Ismael, pero desde el CSN le llegó información de que estaba retenido en una celda del SPI y que lo estaban presionando para incriminar al expresidente.

Rodríguez dice que quedó muy preocupado, así que contactó al abogado Alejandro Pérez. El jurista interpuso dos denuncias de secuestro para saber el paradero de Ismael Pittí. Ante esto, le otorgó poder a Pérez porque sabía que lo peor venía contra él y desapareció.

Rodríguez manifiesta que luego fue destituido de la Policía, le abrieron 3 casos criminales y le declararon reo rebelde además de tener una alerta roja.

Ségún Rodríguez, los casos contra él están llenos de mentiras.

“En el caso particular del ‘equipo’ que se perdió, no tengo nada que ver en eso. Ni lo solicité, ni lo compré, nunca lo vi en el CSN. Según tengo entendido, todo eso se dio en el PAN. Lo que mencionan mis subalternos con relación a que se entrenaron en este "equipo", es imposible que sea verdad ya que no solo no saben la identificación de los supuestos equipos, sino que lo que aparece en el expediente como comprado, no son aparatos, sino aplicaciones de internet, garantías, soporte y adiestramiento”. Además, dice, que quienes declaran lo hacen bajo amenazas de destitución o de ir presos.

Sobre el caso de escuchas telefóicas dice lo siguiente; “al acogerme a mi jubilación procedí a devolver los muebles que pedí prestado a amigos incluyendo el estante que mencionan”.

Admite que ese estante salió del CSN, pero que era "un simple mueble" y no un equipo. Que nunca fue entrenado en un curso por el gobierno de España. (Este país no está mencionado en el caso de los pinchazos). “No se pinchar teléfonos y no manejo muy bien los medios tecnológicos. Para pinchar y usar aplicaciones de inteligencia, se requiere de mucho conocimiento de computación que ni William Pittí ni yo lo tenemos, y los que hacían eso en el Consejo sí tenían conocimiento especializado y algunos hasta título universitario como es el caso de Ismael Pitti”.

En su caso, la computadora la entregó sin el disco duro porque estaba dañado y este se lo había dado previamente a Lucho para que lo arreglara, “la verdad no sé qué hizo con él”, señala. “Cuando William entregó su computadora la hizo revisar y no encontraron interceptaciones telefónicas. En algún momento, supongo que alguien alterando la cadena de custodia, introdujo información de interceptaciones ilegales en la computadora de William Pitti para incriminarlo y en consecuencia a mi”, justifica.

Al revisar el material de escuchas, nos damos cuenta, señala Rodríguez, “que lo entregó un supuesto testigo protegido, es una copia digitalizada de las interceptaciones o grabaciones realizadas por un experto en el uso de aplicaciones de internet que ni William ni yo tenemos conocimiento para realizarlo. Dichas grabaciones que reposan en el expediente fueron realizadas por técnicos y no necesariamente desde el CSN.

Los casos en nuestra contra se usan por altos funcionarios del actual gobierno con el propósito de vincularlos al expediente porque rehusaron relacionar al expresidente en actividades que no le constan. Esas presiones no le dieron otra opción más que desaparecer. Entonces dará su verdad. Juro ante Dios que todo lo anterior relatado es verdad, finaliza el exfuncionario.

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