viernes, 16 de enero de 2015

Elevar el número de magistrados descongestionaría la Corte

Reparto de expedientes en la Secretaría de la Corte Suprema de Justicia.


Elevar el número de magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para agilizar la justicia, es la propuesta de Mario Galindo, quien disertó en el acto de apertura del año judicial 2015, para transformar la cara de la justicia. 

No especificó la cantidad de jueces con la que debería contar la Corte, pero afirmó que la modificación sería factible mediante una inciativa de ley, tal como lo establece  el artículo 203 de la Constitución Política que refiere a la administración de justicia: “la CSJ estará compuesta del número de Magistrados que determine la ley nombrados mediante consejo de Gabinete, con sujeción  a la aprobación del Organo Legislativo” se lee.

Según el político y empresario, el poder judicial requiere de un fortalecimiento urgente. Un primer paso sería modificar la forma en que se een los magistrados, y reafirma la propuesta elaborada por los notables que desechó el expresidente Ricardo Martinelli.

En este sentido Galindo hizo una observación a la Comisión Nacional de Evaluaión y Postulación que proponen los notables. Dijo que la composición de la referida comisión no es la más acertada porque está constituída por varias entidades lo que puede llevar a la CSJ a personas “que responderían a intereses de casta o de clase”.

Edgardo Molina Mola, uno de los notables que redactó la propuesta constitucional, indicó que la misma eleva a 12 el número de magistrados, ya que crea una nueva sala. Contempla el caso de que al ser reemplazado el presidente de éste órgano en dirigir el órgano judicial, la cifra se elevaría a 13 magistrados.

Las reformas contemplan un Tribunal Constitucional integrado por 7 magistrados.  En suma, los nombramientos totalizarían 10 magistrados.

Molino Mola recordó que “ahora mismo se pudieran nombrar a los magistrados de la Sala de Casación  Laboral que ya está creada”. Solo hay que dotarla de presupuesto y se hace el nombramiento, agregó el constitucionalista.

La mora judicial, no obstante, no solo se debe a la gran cantidad de expedientes que debe atender cada juez. El informe de gestión del órgano judicial 2014, da cuenta de expedientes de años anteriores que permanecen en los despachos superiores sin razón justificada.

Molino observó que para ésto existe un antídoto: seguir el ejemplo de Colombia que establece la figura de “mala conducta”. Es decir, que el magistrado que no falla en el término que dicta la ley incurre en mala conducta y se verían presionados a fallar en tiempo. “Hay demandas de inconstitucionalidad que demoran 10 y 12 años en ser resueltas” se quejó Molino.

José Ayú Prado, presidente de la CSJ, indicó que si hay menos rezago, mas eficiencia y transparencia en la gestión de los magistrados habrá menos corrupción.

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