viernes, 23 de noviembre de 2012

Panamá se safa del fallo de la CIJ

A propósito del fallo de la Corte Internacional de Justicia que delimita el territorio marítimo entre Colombia y Nicaragua, la cancillería panameña realizó un pronunciamiento sobre las posibles afectaciones que tuviere el fallo en el istmo.

Al respecto, la Dirección General de Asuntos Jurídicos y Tratados del Ministerio de Relaciones Exteriores informó que ha inició una revisión exhaustiva del contenido de dicho fallo con el objeto de verificar que el mismo no afecta, en forma alguna, los intereses nacionales, con particular atención a los límites de la zona económica exclusiva de la República de Panamá.

Agrega el comunicado de a cancillería panameña que la República de Panamá no fue parte, ni directa, ni indirectamente, del diferendo entre Colombia y Nicaragua, ni del proceso legal ni del fallo emitido por la CIJ.

Pero, aclara; “en la eventualidad que, del análisis legal que se está llevando a cabo del fallo, resultase que algún aspecto de éste le hiciera pensar a la República de Panamá que, en alguna forma, el fallo emitido pretenda afectar los intereses nacionales, la República de Panamá no aceptará dichos términos del fallo, como tampoco aceptará interpretación alguna que de éste haga cualquiera de las partes del proceso, particularmente, aquella que pretenda hacer ver que los límites de la zona económica exclusiva de la República de Panamá se han visto modificados”.

El 18 de noviembre la CIJ extendió la soberanía marítima de Nicaragua en el Caribe hacia el este y mantuvo el límite y soberanía de la isla San Andrés a Colombia a quien le atribuyó todos los cayos en disputa de esa región rica en recursos marinos y petróleo. Con las nuevas delimitaciones Nicaragua obtiene soberanía sobre una extensión de 14 mil kilómetros cuadrados en el mar sobre el paralelo 15 y meridiano 80, 81 y 82.

Para los colombianos el fallo fue un golpe fuerte. El presidente de ese país Juan Manuel Santos consideró que la CIJ cometió errores, excesos, inconsistencias en el fallo que “no podemos aceptar” expresó el mandatario. En este sentido, se tema que Colombia no acate el fallo a pesar de que los fallos de la CIJ son de obligatorio e ineludible cumplimiento, las sentencias por tanto deben ser aceptadas.

La zona pesquera que el fallo delimita ahora como soberanía Nicaragüense, consiste en la actividad principal de los pescadores de San Andrés, oficio que deja 8 millones de dólares al año a la isla. De acatar la decisión, desaparecería la pesca en esta región y miles de pescadores quedarían sin trabajo y sustento. Aunado a esto, estudios han mostrado ricos yacimientos de petróleo debajo del archipiélago de San Andrés, lo que hace mas apetitosa la zona para ambos países.

Los nicaragüenses no parecen haber limitado sus aspiraciones con este fallo, son mas ambiciosos. Confían en que Colombia tendrá que cambiar su mapa. Plantean a mas, consideran que pueden aspirar a mas territorio ante la Comisión de Derechos del Mar a la cual recurrió ya en el 2010. Basan su apreciación en la excepcional prolongación de la plataforma continental de su país debe contar con dominio mas allá de las 200 millas náuticas, la posición de los nicas es que la posesión de nicaragua llegue hasta el meridiano 78.

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