martes, 24 de marzo de 2020

Cédula podría funcionar como tarjeta de débito para recibir beneficios del Plan Solidario

El gobierno explora ideas para transferir dinero a quienes no tienen una cuenta bancaria, entre ellas el uso de la cédula, el monedero electrónico o la afiliación en línea para abrir una cuenta bancaria
El Ejecutivo se plantea varios escenarios, considerando el peor de ellos, para hacer frente al hueco económico y financiero que está causando el CoVid-19 en el país.

Tiene a su favor que el mundo ha roto toda regla o parámetro fiscal que antes miraban con lupa los organismos financieros internacionales. Estas entidades crediticias han puesto a disposición de los países en desarrollo el acceso a líneas de crédito a bajas tasas y expeditas. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional ofreció una línea de crédito por $50 mil millones para un listado de 142 países; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó $80 millones para Panamá, y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) anunció crédito global por $2,500 millones con el mismo propósito.

Por ese lado el gobierno se siente más tranquilo porque cuenta con un fondo monetario sólido para hacer frente a esta crisis con la ventaja de solicitar la cantidad que va requiriendo y postergar el pago.

Aunado a esto, luego de que el mandatario Laurentino Cortizo declarara emergencia nacional, se facultó emplear dinero del Fondo de Ahorro de Panamá, regulado por la Ley 38 del 5 de junio de 2008, en un umbral de 0.5% del Producto Interno Bruto del país como punto de partida para determinar el monto de posibles retiros del FAP que cuenta con $1,379 millones.

Hasta el momento, según conoció este diario, la junta directiva del FAP no ha recibido solicitud del Ejecutivo por monto alguno.

La idea es que el gobierno cuente con capacidad financiera la mayor cantidad de tiempo para sostener los pagos que pretende implementar a través de el Plan Solidario, que consiste en un bono inicial de $50 (o la cantidad que defina el Ejecutivo) para trabajadores informales afectados con la crisis.

Uno de los obstáculos a los que se enfrenta el gobierno para transferir los beneficios consiste en que no todos cuentan con una cuenta bancaria. Datos de la Asociación Bancaria de Panamá indican que el 50% de la población, es decir, aproximadamente 2.5 millones de personas, tienen cuenta en el banco. En esta cifra no se incluye a menores de edad o miembros de una familia en la que alguien sí tiene una cuenta de banco.

La idea del Ejecutivo es tratar de tranquilizar a la población mientras pase la crisis y minimizar el golpe económico que causan las medidas de confinamiento obligatorias cuando los ciudadanos se ven limitados en su ingreso económico.

Un equipo de alto nivel trabaja con Cortizo en la logística a implementar para distribuir los bonos. Y como en todo proceso, la buena cara de la crisis ha obligado al gobierno a ser más creativo y tecnológico. A emplear las herramientas que ofrece la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG) como agente logístico. Ante la imposibilidad de hacer colas para recibir cheques del gobierno, cualquier solución debe ser digital.

Una de las formas más viables resulta la plataforma de los bancos del Estado. El Banco Nacional (BN), por ejemplo, tiene una gran experiencia en el campo y además cuenta con una gran base electrónica de datos de la población. Existen instrumentos como la billetera electrónica del BN a la que se puede afiliar un usuario en forma simplificada, aprobada por la Superintendencia de Bancos que ha jugado un rol importantísimo en la flexibilización de normas para actuar en esta dirección.

No obstante, la mencionada opción aún no ha sido valorada totalmente y no hay una decisión del gobierno en ese sentido.

El equipo de trabajo, bancos y Ejecutivo, trabaja 24/7 para ofrecer tranquilidad financiera a la población, un hecho inédito en Panamá y en el mundo, que asume acciones similares incluso para asumir las deudas de sus ciudadanos.

Varias fuentes del gobierno han confirmado a La Estrella de Panamá que otra de las alternativas que se explora es usar la cédula como una especie de tarjeta de débito, gracias al código de barras y la información que aparece al reverso del documento.

En este contexto, explica un ingeniero electrónico que pidió obviar su nombre, el comercio donde se hará la transacción debe contar con un lector de barras. El aparato verifica el código y la contrasta con la base de datos del Tribunal Electoral (TE) para confirmar su autenticidad o contrastar la fotografía.

Una posibilidad que se sondea también es a través del monedero electrónico que tiene disponible el Banco Nacional y que permite el uso del código de barras como una identificación. A través de los puntos de venta aprobados previamente, se podrían implementar la transferencia de dinero a cada ciudadano enlistado.

Otra opción, que sugiere el ingeniero eléctrico consultado, sería que el comercio aplique el crédito al cliente por medio de la cédula, y a su vez la empresa realice un acuerdo con el banco para que financie las compras.

Hay varios componentes a superar en esta última idea. Uno de ellos es la seguridad jurídica en la transacción porque debe existir un responsable y un banco que asuma el riesgo de la misma.

El crédito podría ser bajo y pudiera emplearse en cualquier comercio. Definitivamente que la cédula es un mecanismo viable para emplearse como una tarjeta de débito o abrir una cuenta con limitaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario