domingo, 30 de diciembre de 2018

‘No he medido cuántas simpatías represento para hacer la diferencia’

Guillermo Márquez Amado, precandidato a la vicepresidencia en la fórmula de Ricardo Lombana, apuesta a que lograrán un escaño en las candidaturas a solo días de que culmine la recolección de firmas para los que optaron por la libre postulación

Márquez Amado, compañero de fórmula de Ricardo Lombana.


Es la primera fórmula presidencial que anuncia quién le acompañará en la presidencia. Guillermo Márquez Amado, exmagistrado del Tribunal Electoral, aceptó la invitación de Ricardo Lombana, candidato por la libre postulación, para ser su vicepresidente. Dice que lo hace por servir a la Nación, algo que lleva en la sangre. A pocos días de cerrar el proceso de recolección de firmas, y en un cuarto lugar, Márquez asegura que pueden colarse entre las primeras tres posiciones a este cargo.

¿Qué aporta y en qué se traduce el apoyo de otro abogado a Lombana  a pocos días de culminar la recolección de firmas?
Algunos vemos esta dupleta del mismo color, porque ambos son abogados.

¿Por qué decidieron así?
Nadie ha reparado en si somos abogados o no.

Pero así se percibe...
Es una realidad. Ahora, hay que reparar en otras cosas. Por ejemplo, Ricardo Lombana tiene 45 años y yo 69. Le aporto experiencia, Ricardo aporta juventud, energía. Ambos coincidimos en que Panamá necesita novedades que contribuyan a evolucionar del estado en que estamos que es de postración institucional.

¿Usted cree que puede atraer más firmas a la candidatura?
No estoy pensando si le puedo traer más firmas o no.

Pues debería porque están en cuarto lugar...
Sí es cierto que uno piensa en esas cosas, pero lo que busco es servir a la Nación.

Primero necesita las firmas para llegar a ser candidato...
Pero que no se vea que es un afán electorero.

Toda persona que acompaña a un político debe tener una estrategia...
Pero no es en eso en lo que hay que enfocarse.

Ahorita sí...
Haber, sí hay que enfocarse en eso, pero el propósito último no es ese.

Para poder contribuir a la Nación tiene que llegar a cualquiera de los primeros puestos, ¿cuántas firmas le puede aportar a Lombana?
No lo puedo saber. No he medido cuántas simpatías represento para que podamos hacer la diferencia.

¿Cuál es la estrategia que emplearán para colarse entre los tres primeros lugares?
Estamos trabajando en recoger firmas por todos lados. Estamos utilizando las redes para invitar a la gente a que se acerque a los puestos que tenemos en todos lados, que además son variables, aunque algunos son fijos. Hay activistas que están trabajando con mucha voluntad consiguiendo firmas, y todos estamos haciendo un esfuerzo excepcional, no he visto mística como esa como lo estoy viendo en este momento, de forma desinteresada.

Lombana tiene casi el 40% de firmas rechazadas, ¿por qué está ocurriendo eso?
Yo tengo varias tesis, primero que las firmas que tiene rechazadas son las menos en comparación con otros candidatos. En segundo lugar, creo que el criterio con el que se inició el proceso de inscripción de firmas, se hizo con una norma que decía que las firmas debían ser coincidentes con la cédula del ciudadano que firmaba. Después este término varió a similar. En ese cambio, lo que nosotros teníamos con anterioridad que tenía que ser más o menos exactas, lo cual era muy subjetivo según el funcionario del Tribunal Electoral que hacía la comparación, para nosotros fue más estricta la norma. Nosotros estamos con la carga anterior, sin embargo, con la norma flexible los candidatos que entraron recientemente tienen más porcentaje de rechazos.

¿Usted está aportando económicamente a la campaña?
Yo he aportado, si el tiempo de uno vale dinero, sí estoy aportando. Todavía no he aportado dinero pero en los próximos días haré un aporte pequeño que no llegará a los $2 mil de dineros que me han dado amigos y los voy a meter a la campaña.

¿Le va a tirar la toalla?
No, no le voy a tirar la toalla.

En caso de no ganar, ¿cuál puede ser su reacción?
Yo no puedo decir cuál será la de Ricardo Lombana. Yo puedo saber la mía porque siempre ha estado en mi naturaleza, será ver cómo queda conformado el escenario y ver dónde uno puede ser más útil y seguramente me voy a decidir con mi voto a apoyar a quien mejor crea que sirve a los intereses del país.

¿Por qué usted es la persona indicada en esta fórmula electoral?
No lo sé. No puedo decir que soy la persona indicada porque no puedo sentirme como un predestinado a nada. Pero en el grupo del movimiento Otro Camino Panamá, eso fue lo que estimaron y el licenciado Ricardo Lombana me hizo el ofrecimiento. Lo estuve considerando, y me pareció que era un reto del que era posible superar para llegar a estar en la papeleta, como también que era una posibilidad no superarlo. Pero sobre todo me incliné a decirle que sí porque había una oferta para trabajar por el país, y me caracterizo mucho por eso.

¿Cuándo le propuso entrar en la nómina?
Me lo dijo el viernes de la semana antepasada y el sábado le dije que sí.

¿Lo meditó un día?
Si, yo hablé con varias personas, me reservo los nombres, pero que son de mucha experiencia, de décadas, que eran asesores presidenciales, hablé con amigos personales también. Te digo con franqueza que algunos me dijeron que no lo hiciera, otros que tomara la decisión que me pareciera y me apoyarían igualmente. En lo personal terminé en la misma circunstancia en que estaba antes de pedir consejo. Lo que me decidió, he estado en la vida pública y finalmente dije sí.

¿Prevé alianzas o apoyo a otro independiente?
No preveo pero no descarto. Lo que sí podría decir es que probablemente en mi discernimiento se inclinará por apoyar alguna de las candidaturas a libre postulación. Lo que veo en los candidatos de partidos, aún cuando tengo amistades, es que son rehenes de los diputados.

De ganar, ¿cómo van a negociar con los partidos políticos que tienen secuestrado al Ejecutivo?
Pero por qué te adelantas y ves el aspecto negativo, también puede ser que no ocurra.

Uno tiene que tener plan B...
Sí, pero no me puedo centrar en eso solamente. Ahora, si quieres plan B, ahí está la convocatoria a la Constituyente que debe hacerse, y si es indispensable, porque así lo manifiesta el pueblo panameño como yo creo que lo querría hacer si se le pregunta, se cierra la Asamblea. No será la primera vez que eso ocurre siempre que el pueblo hay dicho que está de acuerdo.

¿Cómo van a preguntarle al pueblo?
A través de una quinta papeleta como ocurrió en Colombia.

Eso causaría una gran  inestabilidad...
No mayor a la que estamos prontos a arribar necesariamente si siguen las cosas que están ocurriendo como están ocurriendo. Con una desorganización, falta de institucionalidad como la de la Corte Suprema de Justicia, como la de la Asamblea Nacional, como la falta de reconocimiento que tienen la Contraloría, con una falta de llevar a cabo las investigaciones como se tienen que hacer para que no ocurran vicios en ellas y no se magnifiquen los pequeños  vicios al punto de anular procesos, aquí estamos predestinados a un fracaso de la nación y eso es lo que no queremos. Si tenemos que hacer una alto, a pesar de que pueda constituir un periodo de cierta intranquilidad como siempre ocurre en los procesos constitucionales, eso es lo que debemos de hacer.

Se encontrará entonces con un sector privado que no invertirá un centavo hasta que no estén listos los cambios a la Constitución, y una situación económica muy lastimada en varios sectores...
Bien, el tema del Canal de Panamá debemos considerarlo como un logro avanzado que no tiene que tocarse, eso debiera mantenerse e incluso ser parte del acuerdo nacional que disponga que no se va a tocar. En segundo lugar, la expresión de que el sector privado se va a inquietar, es verdad. He asistido y colaborado con organizaciones del sector privado para ver cómo  superamos este estado y estudiamos eso. Pero en el sector privado hay mucha más gente preocupada de cómo vamos a hacer si las cosas se quedan como están, sin cambios, antes de que sigamos en el camino pedregoso que nos espera si no hacemos las reparaciones que tenemos que hacer.

La mayoría no discute que hay que hacer cambios a la Constitución, discrepan en la forma...
Cualquier forma va a traer eso.

El sector privado elaboró un texto que compartió en la mesa de Concertación, ¿qué opina de la propuesta?
Yo participé en la fase inicial. En aquél momento, coincidimos en que el problema fundamental era la falta de autoridad y confianza en el órgano judicial y que si eso se corregía se podían sentar las bases para corregir toda la organización del Estado. Pero el tiempo que ha transcurrido nos está demostrando que ni siquiera eso es lo que se necesita porque la Asamblea no respeta nada, ni lo que diga la Corte Suprema de Justicia. Es obvio que tenemos un problema serio y muy grande dentro de la Asamblea Nacional y ese problema tiene que resolverse simultáneamente al menos en la forma en que se contemple dentro de la Constitución.

El país requiere una hoja de ruta  en la  que participen todos los sectores, ¿cree que es un momento propicio para convocarlo?
A estas alturas eso ya no es posible. El momento pasó sin que se hicieran las cosas que debían hacerse. La desconfianza en nuestras instituciones están muy desprestigiadas, la Asamblea está aún más si es que se puede estar más desprestigiada, un presidente que casi no está en Panamá, que no sabe consultar, que desde el primer momento rehuía reunirse con la empresa privada, que no hace más que incurrir en gastos exorbitantes e irresponsables, eso no nos puede servir para que haya un liderazgo y se lleve al país  a concentrarse en los cambios constitucionales que se deben hacer. Eso se puede hacer cuando los roles estén definidos, antes no. Si el Presidente hiciera una movida como esa antes de las elecciones se va a entender que está enredando el cotarro para ver qué pesca, llevarnos a una anarquía absolutamente innecesaria y confrontativa que no le conviene a la Nación.

¿Vamos a poder conocer a un gabinete antes de las elecciones?
Ojalá, eso pudiera ser parte de las reglas electorales de una Nación. Si se comienza a hacer en este momento hay otras consideraciones que pudieran tener incidencia. Todas esas personas que pudieran tener expectativas comienzan a recelar y preguntarse por qué pusieron a fulano de tal. Pero si la ley lo exige para todos, es diferente.

¿Cómo harán para convivir con una procuradora nombrada por el gobierno anterior que puede responder a otros intereses?
La Constitución no dice que los procuradores, así como los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, deban responder a ningún órgano del Estado o persona en particular. Vamos a ver cómo tratamos de adecuar la teoría con la realidad, porque aunque nunca se terminan de identificar al 100% ambas cosas, si se pueden compaginar considerablemente.  Cómo lo vamos a hacer, ahí están las leyes. Lo primero es considerar que el Órgano Judicial comience a operar como un órgano verdaderamente a hacer justicia. Nosotros le hemos metido mucha cabeza de cómo puede ocurrir eso y no quisiera adelantar nada.

¿Pero quedarían con la misma Procuradora de la Nación?
No necesariamente, quizás algunas personas puedan continuar. Ya hay vacantes en este momento y términos que se están venciendo a finales de año. Y además si hay un llamado a Constituyente habrá que hacer lo que disponga ese texto en la medida en que se apruebe.

¿Qué diría Billy Ford de la alianza PRD-Molirena?
No se si diría algo, pero le pegaría un puñetazo a alguien.

¿El Tribunal Electoral tiene sus favoritos como alegan otros?
No se si los tiene, creo que no, pero sí tiene caporales.

¿Hay suspicacia en la revisión de firmas?
Por lo menos no hay la transparencia que debiera haber.

¿Qué exigiría diferente?
Que cuando se presentan los libros con las firmas todos los representantes de grupos puedan ver que los libros están en apariencia, al menos, con debida forma y no que vayan a llenar con posterioridad espacios dejados en blanco a propósito. En segundo lugar, que cuando se confronte la firma de cada ciudadano en un libro, haya un representante de cualquier  partido viendo cómo se hace eso. Así como se hace cuando se sacan los votos de las urnas que todo mundo ve y quien no está de acuerdo lo dice y se marca.

¿Cree que tenían más firmas de las que les avaló el Tribunal Electoral?
Sí, estoy convencido.


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