jueves, 10 de mayo de 2018

El regreso a casa de Nidal Waked

Ayer fue deportado de Estados Unidos a Panamá en un vuelo comercial después de haber permanecido en prisión 27 meses luego de declararse culpable de fraude bancario, el resto de las acusaciones se desestimaron

Ayer, a las 12;21 de la tarde aterrizó el avión procedente de Miami, Florida, Estados Unidos, en el cual viajó Nidal Waked, el empresario colonense, que pasó 27 meses privado de libertad. Era el fin de una larga pesadilla.

Inició un 4 de mayo, en Bogotá, Colombia, a requerimiento de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA), y posteriormente fue extraditado a Estados Unidos donde un juez desestimó prácticamente todos los cargos que la Fiscalía había encausado en su contra: pertenecer a a una organización, de las más grandes del mundo de lavado de dinero.

Eso había quedado atrás. Arribó al istmo, deportado de Estados Unidos porque no tenía visa de ninguna clase para permanecer en territorio norteamericano. El 19 de abril, después de la audiencia presidida por el juez Robert Scola, culminó un amargo episodio en su vida. Inmediatamente después quedó en custodia de las autoridades que se encargaron de los trámites burocráticos correspondientes.

En el aeropuerto le esperaba su familia: sus hijos, esposa, padres, y un socio. El primer contacto fue en el salón diplomático de la terminal de Tocumen, donde se reunieron. No había podido verlos desde su detención. Cuando estuvo en Miami, permaneció en la Prisión Federal, situada en el centro de la ciudad, la misma en la que actualmente espera el proceso de extradición el expresidente Ricardo Martinelli ante una solicitud que reclama el gobierno panameño.

Cuando Waked llegó al aeropuerto salió por un lugar distinto al que utilizan todos los pasajeros. Su abogado, Yasser Williams recordaba los inicios del caso. “Las acusaciones que se hicieron contra Nidal Waked fueron sumamente serias, se le señalaba como parte de una organización criminal de blanqueo de capitales más grande del mundo”.

Eso es, añade, independiente de un proceso que él tenía en la Florida. “Que regrese a su país habiéndose desechado los cargos de lavado de dinero y se reuna con su familia es una respuesta clara y contundente que las declaraciones vertidas por el entonces embajador de Estados Unidos en Panamá, Jhon Feeley, carecen de sustento”, señala Williams.

En abril pasado cuando se realizó la audiencia, el juez Robert Scola del Distrito Sur de la Florida, se dirigió a Waked y reconoció que el suyo era un caso único. Le comunicó que tenía muchos años de ejercicio, Williams recuerda que Scola le dijo a Waked que nunca había visto un caso en el que se acusara a alguien por fraude bancario en el que el dinero nunca estuvo en riesgo de perderse.

“En la sentencia el juez dio a entender que no comprendía las razones por las que la Fiscalía había presentado cargos en su contra. En ese sentido no veía como la Fiscalía pudo pretender una sanción pecuniaria. En una audiencia posterior, el juez no impuso sanción económica para Waked”.

La Fiscalía había solicitado que se imponga una multa por $20 millones a Waked con el argumento de que “el dinero que circuló entre las cuentas del empresario a lo largo de 10 años sumaban esa cantidad”.

Williams tiene grabado, como si fuera ayer, aquél día: “parecía algo trágico cómico: de una posible sentencia de más de 50 años de prisión, en tres meses Waked salió libre”, rememora.

El empresario admitió culpabilidad de fraude bancario por haber falsificado unas facturas de empresas que le pertenecían. “No es que hubo una falsificación, sino que se emitieron unos documentos para que se enviara un producto que no fue enviado”, explica Williams.

Fueron dos años de sufrimiento para la familia, puntualiza el defensor.

Waked aun permanece en la lista Clinton, emitida por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos, que le impide hacer negocios utilizando el sistema financiero del norte, o con cualquier empresa americana.

El empresario había sido acusado por el gobierno estadounidense de blanqueo de capitales producto del tráfico de drogas, conspiración y fraude bancario. Sin embargo, se trataba de acusaciones débiles de la fiscalía, lo que redujo el caso a una confesión de fraude bancario sin lesión económica al sistema financiero norteamericano.

Otro punto que consideró el juez Scola, fue que el fraude bancario no provocó riesgo o pérdida para el sistema bancario, y por tanto, no merecía imponer una pena por encima del trato pactado o de lo que sugiere la guía federal de sentencias.


1 comentario:

  1. Si esto es así, se hará millonario si pone formal demanda en contra del gobierno norteamericano. Ganará el juicio y se convertirá en multimillonario.

    ResponderEliminar