martes, 12 de diciembre de 2017

‘Perredés’ y panameñistas, en guerra por Odebrecht

El pago de donaciones y coimas de la constructora brasileña genera acusaciones cruzadas entre miembros del Partido Panameñista y del PRD que intentan sacudirse del escándalo de corrupción

La trama de corrupción de la empresa Odebrecht ha desatado una pugna entre los partidos Panameñista y Revolucionario Democrático, que intentan sacudirse de la estela los sobornos que dejó la constructora en Panamá desde su instalación en 2006 hasta la fecha.

Ambos partidos se acusan mutuamente de haber recibido coimas de la transnacional y se disputan quién es más honesto. Pero ambos coinciden en que las investigaciones deben tocar fondo para que se conozca la verdad, aunque ésta los alcance.

En unas candentes declaraciones, el presidente del partido oficialista, José Luis “Popi” Varela, dijo que “las donaciones de la constructora (a su partido) fueron por temas políticos, no fue por coima ni sobrecostos..., tal vez hay muchos más perredistas metidos en Odebrecht que panameñistas”.

Así respondió Varela a los medios, al ser consultado sobre la petición del secretario general del PRD, Pedro Miguel González, de investigar al mandatario panameño, Juan Carlos Varela, por los dineros que de manera disimulada, pretendiendo se ocultase el origen y el destino, entregó el consorcio a su colectivo político. “Popi”, hermano del presidente, calificó las declaraciones del perredista como un acto de desesperación política.

González denunció que publicaciones periodísticas fundamentadas en un informe de la Dirección de Investigación Judicial han demostrado que al menos $10 millones de la constructora fueron a parar a cuentas del Partido Panameñista.

Ante este escenario, el presidente Varela también lanzó sus dardos. El mandatario pidió que se publique toda la información que existe para que así, todo el mundo, el PRD y Cambio Democrático, “aclaren lo que tengan que aclarar” sobre la trama de corrupción Odebrecht.

Las rivalidades entre las distintas facciones políticas son comunes cuando se trata de temas de corrupción. “Comienzan las acusaciones para ver quién es más corrupto”, dice el politólogo Harry Brown, consultado sobre el tema.

Pero para el politólogo el asunto va más allá de los sobornos que otorgó la constructora a políticos y funcionarios panameños.

En su análisis, establece que el problema de fondo es la falta de financiamiento de las campañas electorales y la dependencia de los políticos de las donaciones privadas, que generan tráfico de influencias.

Brown señala que todas las donaciones privadas implican conflicto de intereses; si no, no existieran, apunta. “Los políticos y los gobernantes son esclavos de sus donantes”, señala.

Brown, sin embargo, entiende que las pugnas entre líderes partidistas están surgiendo a poco de que culmine un gobierno. “Es el momento en que la oposición hace esfuerzos para posicionarse como opción política”, de cara a las próximas elecciones de 2019, reflexiona Brown.

El sociólogo Marco Gandásegui coincide con el politólogo. La campaña “informal” para la presidencia inicia el próximo año y los partidos empiezan a mover sus fichas, posicionar candidatos, buscar alianzas y desarrollar programas. Las organizaciones políticas tienen que definir ciertas líneas, explicó Gandásegui sobre las posibles razones que enfrentan a dos grandes grupos políticos panameños.

Para el sociólogo, el secretario general del PRD debe tener razones políticas más que jurídicas para fustigar al presidente por las donaciones de la constructora.

Sobre los sobornos, el sociólogo indicó que las coimas que pagó la constructora brasileña tuvieron repercusiones a nivel internacional, en doce países, y es difícil que la clase política panameña escape de este escándalo.

Odebrecht, explicó Gandásegui, operaba en base a sobornos. “Esa era su política de trabajo. Eso significa que no solo le dio a un gobierno y a otro no. Yo no creo que ninguno (de los tres gobiernos) le haya dicho: no, yo así no operó”, consideró el también catedrático universitario.

La lógica, según el analista político, indica que ninguno de los tres gobiernos: Martín Torrijos (2004-2009), Ricardo Martinelli (2009-2014) y Juan Carlos Varela (2014-2017), en los que licitó proyectos la constructora, escapó de los sobornos. Y agregó que si alguno le hubiera dicho que no, el consorcio brasileño habría sido expulsada del país, pero no ocurrió así. REDACCIÓN Adelita Coriat / Marlene Testa

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