miércoles, 28 de junio de 2017

El mundo gris de las agencias de inteligencia

Expertos señalan que el caso del mayor Alexis Cedeño es un ejemplo del descontrol que persiste en las actividades de los servicios especializados en suelo panameño, además de la poca vigilancia o seguimiento de las operaciones e informes del mayor por parte de los mandos superiores

El caso del mayor Alexis Cedeño evidencia un descontrol de las actividades de las agencias de inteligencia internacionales que operan en el país.

Cedeño se entregó a su trabajo y a la agencia norteamericana con la cual efectuó cientos de operaciones hombro a hombro sin considerar que éstas podrían estar al margen de la ley panameña. Razón por la que hoy se ve envuelto en un laberinto complicado en el que deberá probar su inocencia ante las graves imputaciones que hace la Fiscalía Contra el Crimen Organizado en su contra por tráfico de drogas, asociación ilícita para delinquir, privación de libertad, entre otros; cargos que se derivan de las operativos ejecutados, probablemente para Cedeño, sin medir las consecuencias.

Podría ser este el motivo por el cual Fiscalía aún no logra hallar las riquezas de la droga que supuestamente traficó el mayor. Tal vez, nunca lo logre, porque es posible que el mayor se haya sumergido en el mundo gris de las agencias de inteligencia, que contraviene la ley panameña.

La Fiscalía tendrá que hurgar profundo en los andares de Cedeño para sustentar su hipótesis. Hasta ahora el Talón de Aquiles en la investigación.

EL MEDIO GRIS
Es necesario poner en contexto que la agencia norteamericana con la que Cedeño se codeaba; a la que veía con ojos románticos; para la que efectuó más de 150 operaciones de su mano, no acostumbra hacer operativos antinarcóticos fuera de Estados Unidos.

Sin embargo, en muchas ocasiones estos trabajos, que pueden rozar la ilegalidad, son necesarios para procurar sus finanzas o recursos para ejecutar operaciones que no entran en el presupuesto regular. Todo esto, bajo el parámetro de sus propias normas.

En el mundo gris de las agencias no existen registros en blanco y negro, tampoco se coordinan las acciones o se plasman en bitácoras o informes, pero, se nutre de la ilegalidad como fuente de financiamiento.

Quienes se insertan en este escenario gris, en el que no prevalecen las lealtades, no hay fe, ni amistades, son conscientes de que si caen, como le sucedió al Mayor Cedeño, nadie saldrá a su rescate.

Una mortífera y fría frase que forma parte de las primeras advertencias en el manual de reclutamiento dictado a estos agentes.

No hay que dejar de señalar, que el enlace de la embajada que participaba con Cedeño en todas estas operaciones, que hoy lo tienen acorralado, fue deportada de Panamá a finales del año pasado por recomendación de la embajada norteamericana en suelo istmeño, y ahora cumple otras funciones en Estados Unidos para la misma agencia.

Por eso la necesidad de regular la participación de estos servicios de inteligencia en Panamá.

LA EXPERIENCIA
A manera de docencia, un profesor de seguridad nacional consultado, recuerda que en 1988 “hubo una operación similar a la que hoy pone entre las cuerdas a Cedeño, pero con las Fuerzas de Defensa. Cada agencia de inteligencia en el país opera bajo sus propias reglas, tal vez contraviniendo las leyes nacionales. Para evitar esto, en aquél momento se creó la Oficina de Coordinación y Enlace Nacional al mando del fallecido Luis Quiel y de Felipe Carmargo. El objeto, era conocer las operaciones que realizaba cada agencia y coordinarlas”.

En la práctica, relata el docente, “lo que sucede es que cada agencia requiere cierta cantidad de operadores locales que trabajen para ellos. Así, “recluta” a un número de personas, financia el departamento o la Unidad a la que pertenecen, los equipa y les proporciona viáticos. Es como si se tomaran para sí un departamento de la Policía al margen de la institución o del consejo de Seguridad”.

Algo muy similar a lo que ocurría con la Unidad de Asuntos de Fronteras que comandaba el mayor Cedeño desde 2012 hasta el 25 de octubre de 2016 cuando fue detenido en el hangar con 113 kilos de cocaína que supuestamente formaban parte del seguimiento de un grupo de narcotraficantes.

INGENUIDAD
Su Unidad, un brazo de la Policía Nacional, era financiado por la embajada de Estados Unidos. La división nace sin una resolución o Decreto Ejecutivo que determine sus funciones.

El desempeño de las agencias en Panamá pueden chocar una con otras en algún momento sin importar si responden a intereses norteamericanos, ingleses, franceses, alemanes o israelíes.

“Tal vez a Cedeño le faltó malicia en ese sentido, considerando con quienes trabajaba, se entregó de bruces, pensando que hacía lo correcto de la mano de los norteamericanos. No se detuvo a pensar si se inmiscuía en el campo de otra agencia encargada del combate a las drogas, o si sus acciones podían ser penadas por la ley panameña”, sugiere el profesor.

La compartimentación de la información o el hermetismo, entre agencias, y con los organismos de seguridad nacionales es un punto sensitivo; un asunto de seguridad que resguarda datos e información por temor a filtraciones. Situación que provoca una introversión de la inteligencia que muchas veces ni el mismo país anfitrión conoce, beneficiando únicamente a la agencias.

Cedeño aplicaba éste código con sus subalternos. Ellos no sabían lo que estaba pasando, veían erróneas sus acciones, para Cedeño, formaban parte de las rutinas con la agencia.

Además de los casos mencionados en los reportajes de esta serie, hay otros que forman parte del expediente que registra el conjunto de cargos contra Cedeño.

La operación “Rastro Verde”, por ejemplo, que el mayor define como un trabajo contra el blanqueo de capitales de los carteles a través de la Zona Libre de Colón.

También se relata el pago a las fuentes con droga, o la siembra de armas para ser encontradas posteriormente en zonas rojas, alardear el hallazgo, y agregarlas a los conteos estadísticos de la armería decomisada, o la preparación de kilos falsos en la finca una La Chorrera, propiedad del colombiano Kike Longa -la fuente de la Unidad- en la que se triplicaban las cantidades de droga con azúcar refinada útil en la pastelería.

SUPERVISIÓN DE ALTOS MANDOS
Todas estas operaciones, si se hicieron al margen de la ley panameña, también se efectuaron sin el debido control de los superiores de Cedeño; su jefe inmediato, el director de la Policía Nacional, el fiscal de Drogas de turno, funcionarios que debían supervisar sus actividades y dar seguimiento a los operativos que reportaba, tomando en cuenta las seductoras tentaciones a las que se ve expuesto un policía en la lucha antinarcóticos.

Después de la detención de Cedeño, sus superiores fueron diseminados en distintas labores, uno destituido, y una Unidad que intenta retomar sus funciones después de la convulsión.

¿Dónde estaban los superiores de Cedeño mientras todo esto ocurría?

Este caso, para algunos uniformados retirados, evidencia un problema de mando y control en la Policía.

“Esta es una lección a los organismos de seguridad por la falta de control hacia el mayor. Lo encargaron a los servicios norteamericanos. El papel de supervisión fue vago, tal vez porque temían enfrentarse con la agencia norteamericana. Se debe abrir una discusión seria sobre el control de los equipos que operan con las agencias internacionales en la lucha antinarcóticos”, opina un adiestrado en inteligencia que solicitó reserva de su nombre.

PECADOS MAYORES
La corrupción en las filas de uniformados existe, también está presente en las agencias de inteligencia internacionales, éste no sería el único caso. La pregunta es, qué depuración interna implementan los estamentos de seguridad, cómo supervisan a sus unidades de confianza o a los principiantes.

Cualquier otro comisionado pudo haber replicado una conducta igual a la de Cedeño, pero se destaca el mundo inserto en que se desarrollaba el mayor. Si es que realmente es culpable, (el proceso espera audiencia) los pecados de Cedeño serían mayores, ni originales, ni únicos.

¿Qué dañó su código de conducta -si es que fue así- para haber caído en esas tentaciones? ¿malos ejemplos?, ¿reclutamiento del enemigo? ¿compromisos familiares?

Ante esto, debe haber mecanismos de defensa de la soberanía panameña en materia de información. A la larga, pueden haber más “Cedeños” en un campo en el que “no sabes si eres un títere o quiénes son tus verdaderos dueños”, describe el profesor.

El docente tiene la impresión de que “Cedeño se dejó arrastrar por el sistema sin medir las consecuencias de sus actos porque, al estar en manos de la agencia, consideró que hacía lo correcto según las normas de ellos, pero no las locales”, añadió el docente de seguridad nacional.

Varios oficiales retirados de la Policía coinciden en que hubo muy poco control de Cedeño tomando en cuenta que luchaba contra un flagelo muy poderoso y además sensitivo. Sus superiores no han otorgado una entrevista a este diario, tampoco el Ministerio Público o la embajada de Estados Unidos.

Además hacen énfasis en que la Policía debe impermeabilizarse de la política que se ha inmiscuido en el organismo carcomiendo la disciplina, deteriorando las filas.

Curioso es que la Policía tampoco haya emitido una nota de prensa detallada que explique la baja de Cedeño, los detenidos o implicados en el caso, tomando en cuenta que, supuestamente, se desarticuló una red de narcotráfico integrada por policías. Como en experiencias pasadas, lo daría a conocer como uno de los grandes logros de la Policía al desplazar a las unidades ‘corruptas’, como suele hacerlo cuando detecta casos de corrupción en rangos menores.

Todo esto llama la atención, puesto que ninguno de sus superiores dudó, por años, de la actuación de Cedeño.

Nunca imaginaron que se convertiría en un aparente “genio del mal”.

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