viernes, 19 de mayo de 2017

La NASA explora cómo colonizar el planeta Marte

Crecer plantas en el espacio y mejorar sus propiedades nutricionales y medicinales forman las investigaciones del horticulturista Gary Stutte, convencido de que el hombre que pisará Marte ya camina por la tierra

Adelita Coriat conversa con el horticulturista Gary Stutte.


¿Se imagina vivir en Marte? No lo mire como una escena de la Guerra de las Galaxias, de hecho no es una posibilidad tan lejana. La NASA esta cultivando plantas en pequeñas cámaras para mantener a personas vivas en el planeta más cercano a la tierra.

Gary Stutte, el gurú de los cultivos en hidroponia en el espacio, sabe que la primera persona que va a ir a Marte ya está caminando ahora mismo en este planeta. “Está en algún lado y quiero poder decir que pude ayudarlo”, dice con tono seguro Stutte.

El horticulturista, científico de plantas y biólogo del espacio, ha trabajado 25 años de su vida cultivando plantas en el espacio para la NASA. Una tecnología que adapta a la tierra para aprovechar los cuatro elementos que componen el soporte de vida que brindan las plantas. Stutte los enumera: agua pura, remover la basura, producir aire fresco y producir alimentos.

Todos sus esfuerzos están conducidos a satisfacer las necesidades de la humanidad en otro planeta. Cuándo, él no tiene idea, dice que puede ser en 60 años o más.

Eso es necesario para colonizar Marte o la luna, una decisión, señala, que la humanidad va a tomar en el futuro. “Estamos viendo una misión a la largo plazo, el trabajo que hacemos pone las bases para el futuro. Es posible que ni siquiera esté vivo cuando el primer hombre pise marte pero quiero tener mi rol cuando esto ocurra. Mientras tanto, aquí en la tierra, esta tecnología nos permite aplicar a los invernaderos y a hectáreas de tierra, o cientos de miles de invernaderos de vidrio, o de granjas internas que los mismos recursos pueden ser reutilizados”, expresa el científico.

EL PLANETA ROJO
Marte es el planeta más cercano a la tierra y tiene muchas similitudes con nuestro planeta. “Sus niveles de luz son como la mitad de lo que son en la tierra, tiene un tercio de gravedad de la tierra, aparentemente hay agua en el subsuelo, y tiene bióxido de carbono en la atmósfera, eso sugiere que puede haber habido vida en Marte. Estamos explorando si podemos colonizar este planeta”.

Si, cuando lo dice Stutte pareciera una película de ciencia ficción, pero en realidad, la humanidad se prepara para eso. Han habido proyectos muy insipientes también de colonizar la luna, pero las características del planeta rojo parecieran favorecer más al humano.

Stutte analiza las plantas, los microorganismos, las bacterias y los ambientes, así determina cuáles de éstos podrían hacer simbiosis en el espacio y mejorar sus cualidades, incluso hasta ser medicinales.
“Marte tiene una atmósfera cargada de bióxido de carbono que los humanos no podemos respirar, pero en cambio, es lo que las plantas necesitan para vivir y a cambio proveen oxígeno y nosotros podríamos sobrevivir”, detalla el horticultor. La combinación es una simbiosis probable. “De manera que tendríamos que construir nuestro propio ambiente en Marte”. dice convencido.

El tema suena tan alejado del común ciudadano como los recursos que pudiera necesitar un Gobierno para colonizar el planeta. Podría ser una posibilidad para las élites, reconoce el científico, pero nuestros embajadores, es decir los astronautas, viven por más de un año en la estación espacial para saber cómo ese riesgo nos afecta.

En última instancia, dice Stutte, “si nosotros tomamos a ciudadanos exploradores o individuos que cuentan con los recursos que les brindan la oportunidad para ir, en cualquiera de estas formas, ellos serán nuestros representantes”.

EL FUTURO DE LAS PLANTAS
Gary ha demostrado que mientras que una planta cuente con el ambiente necesario, puede crecer donde sea. Lo ha comprobado con cebollas, papa, lechuga, trigo, etc. Reconoce, no obstante, que el maíz, por ejemplo, y los árboles altos tienen sus limitantes.

Pero en las plantas, Stutte ha identificado los principios básicos para mejorar su calidad nutricional, tamaño, color, y hasta las posibles vacunas o sustancias medicinales que proveen las plantas gracias a los proyectos de investigación que realiza en la NASA.

Uno de los factores más importantes es la intensidad de la luz y el tiempo que permanezca la planta bajo exposición. El segundo, como es obvio, es el bióxido de carbono y los nutrientes que absorba esta planta.

La luz atraviesa la planta y sube los nutrientes y estos son fertilizantes que se despiden lentamente y se puede controlar el tiempo en el que esto ocurre. Esto se controla con hidropononia, ambos actúan juntos pero la luz define cuánto y cómo los nutrientes afectan la planta.

Por ejemplo, la lechuga requiere de un nivel moderado de luz por 16 horas. Algo como el trigo necesita altos niveles de luz por 24 horas, sin oscuridad. Hay plantas como el tomate a las que se les aplica un periodo de 5 horas de oscuridad.

Estos hallazgos permiten modelos para cultivar estos productos a gran escala, o en un jardín interno, hasta en la casa de cualquier persona.

Stutte es el director ejecutivo del Consejo Americano de Plantas Activamente Medicinales. Junto a sus colegas, se encarga de entender cómo adaptar la tecnología de la luz y el bióxido de carbono para aumentar los nutrientes de la planta, o las medicinas que se extraen de éstas, de manera que utiliza ambientes controlados para cultivar las plantas, sin destruir ambientes naturales, y aumentar el potencial medicinal del vegetal.

En Estados Unidos hay una fuente de recursos muy amplia de vacunas gracias a esta tecnología.

EL HAMBRE Y LAS PLANTAS
En los próximos años, habrá un aumento en la demanda de alimentos relacionada al incremento de la población mundial, unos 2 mil millones de personas más, calcula Stutte. “Pienso que mientras que agregamos otros dos mil millones de personas al planeta esta tecnología va a ser central para mantenernos vivos”, exclama.

La fórmula de cultivo, permitirá suplir de alimento al mundo con comida más sana gracias a los métodos de la hidroponia. La densidad de población del planeta obligará a ciertas comunidades a vivir en zonas de sequía, hostiles. “Esas áreas son donde hay fluctuaciones ambientales, nutrientes limitados o agua de mala calidad. Esta tecnología es ideal para este tipo de ambiente”, expresa.

Los experimentos de Stutte que se realizan en la estación espacial se efectúan con plantas modelo. En 2011 Sutte hizo un primer experimento que pretendía determinar la fijación de nitrógeno en el espacio, la interacción de plantas y microbios y la simbiosis entre ellos. Un segundo experimento consistía en repetir la fórmula pero con un hongo, y el tercero fue aplicar esos organismos desde la planta modelo a otras más.

El resultado de estos hallazgos, al ser realizados en conjunto con institutos de otros países o con la empresa privada, se convierten en productos comerciales descubiertos por la NASA pero al alcance de la población.

Por ejemplo, uno de ellos fue la fabricación de una luz que pudiera utilizarse en el espacio para crecer las plantas. Los focos se rompían y los vidrios flotaban con el peligro de que entraran a los ojos de los astronautas. Algunos otros compuestos de la florescencia no podían usarse por su contenido tóxico de mercurio. Así que “buscamos fuentes alternativas de luz, la primera patente fue en 1995. Ahora, 25 años después hay diodos de misión de luz alrededor del mundo que se usan para la curación del ser humano. Tecnologías que no se habían aplicado antes y que ahora se usan en la tierra”, expresa el biólogo.

PRESUPUESTO
El último presupuesto de la NASA, en 2016, fue de $19,300 millones, prácticamente el presupuesto anual de Panamá. Como buen científico, Stutte, se aleja de la política. No se mete en líos para responder si la política de Donald Trump incluirá a la NASA entre sus prioridades. Pero cree que la “prioridad dentro de lo que Estados Unidos tiene, no se las de este Gobierno, pero son la salud y la alimentación y seguridad. Sin embargo, la NASA, la exploración y la ciencia son componentes primarios. Nuestro administrador aún no ha sido designado. Hasta que eso suceda las prioridades están por verse”.

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