domingo, 6 de noviembre de 2016

‘Nos va a tocar reinventarnos, se va a cambiar la estructura fiscal’

El cumplimiento de las leyes panameñas en materia de transparencia e intercambio de información fiscal, son la clave para salir de las listas negras, ‘los tratados firmados con algunos países están funcionando bien’, dice

Luis Miguel Hincapié conversa con El Polígrafo.


Es uno de los más jóvenes entre los miembros del Gabinete, pero su experiencia legal en materia fiscal y creación de sociedades anónimas le ha dado un papel protagónico en los trámites que impulsa el país para salir de las malas calificaciones otorgadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este poderoso grupo económico y político ha sido calificado por uno de sus socios como un “cartel” con intereses muy puntuales. Luis Miguel Hincapié, miembro de la firma Morgan y Morgan, y viceministro de Relaciones Exteriores, responde cómo lidia con ambos extremos. También habla sobre el proceso de extradición a Panamá del expresidente Ricardo Martinelli, la llamada Lista Clinton, y los Panama Papers.

¿Qué opina de que uno de sus socios de Morgan califique a la OCDE como un “cartel”?
Esa es la opinión de Eduardo Morgan. Yo lo he comentado varias veces, y le dije a él que estando adentro la pelea es más fácil que estando afuera. El discurso de algunos abogados que hablan de nacionalismo tampoco lo creo, porque así como somos soberanos para decir eso, también debemos serlo para tomar decisiones que no nos produzcan más problemas. Hay gente que entiende la posición de Panamá porque no tomamos la posición a la ligera, reunimos a todo el mundo y les explicamos el proceso y estuvieron de acuerdo en adecuarse. No hubo una imposición del gobierno en este sentido, no pueden decir que esto es a la fuerza. No es un tema de firmas de abogados, es de país; si no adecuamos las leyes, nos vamos a aislar.

¿Y aquellos que cuestionan por qué no se hace lo mismo con Delaware, Estados Unidos, y otros?
Es que somos los últimos en adecuarnos, entonces ese cuento lo único que podríamos cuestionar es Estados Unidos y espero que los países europeos empiecen a empujar eso. Nos toca a los abogados reinventarnos y eso tiene su proceso y su manera de venta. No hay que tener miedo por los pasos que hace Panamá. Yo te diría que si tú tienes un tema de especialidades fiscales, yo creo que si no lo hacía yo, porque me tocó estar a mí en el tiempo y el momento, alguien más lo iba a hacer. Nosotros tratamos de adaptar la legislación para que sea ventajosa para Panamá.

Hemos sido calificados en un nivel bajo en materia de transparencia, no hemos podido sintonizarnos con los países primermundistas...
Nosotros fuimos calificados, o hemos estado siendo calificados en base a espacios de tiempo donde no teníamos leyes implementadas. Requisitos pedidos por los organismos. Panamá adecuó su régimen legal para cumplir con los mismos, con lo cual yo creo que vamos a salir bien librados en nuestra calificación. El problema es la implementación y también nos estamos adecuando para cumplir con los cambios que estamos haciendo en las leyes. La DGI (Dirección General de Ingresos) está haciendo lo propio para esta tarea.

¿Eso significa que penalizaremos la evasión fiscal?
No necesariamente, porque no está penado en Panamá. Para poder hacer eso tendríamos que cambiar el régimen fiscal panameño y eso yo no lo veo pasar por ahora. Yo creo que a la gente no le interesa lo que haga con sus nacionales, sino con lo que hacen los extranjeros en nuestro país. Eso no ha sido un tema tocado en reuniones, sí el intercambio de información y la velocidad en que ocurre.

¿Qué implica la firma del tratado multilateral con la OCDE?
Eso es parte de lo que está haciendo el gobierno.

La intención del presidente no es meter la mano en la justicia, es que la justicia actué como tiene que ser, indicó Luis Miguel Hincapié a El Polígrafo.


¿Es compartir información automática con todo el mundo?
Solo con los firmantes. Pero hay ciertas condiciones que Panamá va a poner para compartir la información.

¿Como cuáles?
Una de ellas es la confidencialidad de la información. Panamá no va a dar información a quien considere que no va a utilizar la información de debida forma. Eso es muy puntual, piden cosas puntuales de ciudadanos específicos y le tendríamos que dar la información. A requerimiento se debe dar la información, pero no en forma automática. Y eso no es una condición de Panamá solamente.
La OCDE decide quiénes son los países que mantienen esa reserva.

¿Y no podría usar Panamá esta herramienta para escudarse de compartir la información?
Es que si el país cumple, Panamá difícilmente se podría negar porque estaría incumpliendo el acuerdo entonces si esa lista tiene un país que no cumple, Panamá podría reservarse la información, pero si el país cumple, debe hacerlo.

¿Eso ahuyentará los capitales del país?
Puede que un poco, pero somos el último país en llegar a esto. Nos va a tocar reinventarnos. Ahora se va a sofisticar la estructura fiscal, no va a desaparecer, pero se va a sofisticar. Panamá es un país de servicio, los más preocupados eran los banqueros que nos pedían que nos adhiriéramos, pero tenemos el hub, los puertos, el Canal, y tenemos que convertirnos en un  hub logístico. Toca robustecer el sistema, no hubo fuga de capitales con el tema de ‘Panama Papers’, mientras se mantenga Panamá comprometida con la transparencia no va a haber el riesgo de fuga.

¿En qué situación está el expediente que solicita la extradición del expresidente Martinelli?
Ya fue entregado a la embajada nuestra para que lo traslade al Departamento de Estado. La Cancillería no es más que un enlace en el proceso, no es parte. La Corte le solicita a la Cancillería que remita el expediente a la embajada y esto ya está andando y estamos esperando que Estados Unidos evalúe el proceso y tome la decisión.

Pero la Cancillería hizo sus recomendaciones legales...
La Cancillería revisó los documentos y debía revisar que estaban completos. Al ver que faltaba un documento, lo solicitó a la Corte. Tal vez por eso se demoró, sufrió el proceso normal, pero a Cancillería le tocó contestar los incidentes que hizo la defensa del expresidente Martinelli. La Cancillería solamente revisa los documentos y si hay algún tipo de incidente, responde. Pero no es parte del proceso y nunca lo ha sido.

¿Es verdad que hay una persona de la embajada de Estados Unidos revisando el expediente de extradición?
No, no. Ningún funcionario de ningún Estado está trabajando en la Cancillería, salvo los panameños. Yo te puedo asegurar que no hay ningún funcionario de ningún Estado.

Me enteré sobre una visita fugaz que hizo el presidente Varela a los Estados Unidos en la que los funcionarios estadounidenses mostraron su duda sobre si los procesos que se siguen al expresidente responden a hechos ilícitos o a una persecución política. ¿Qué pasó en esa reunión?
Yo desconozco de la reunión.

¿Pero los norteamericanos han manifestado la sospecha de que se trataría de una persecución política?
No. Primero, nosotros no pusimos la demanda, la pusieron los afectados por las supuestas escuchas, y eso sigue su curso a través de la Corte. Nosotros no tenemos ningún temor de persecución política porque nosotros no hemos metido la mano en ese tema. Estamos esperando que el proceso surta su suerte en la Corte y a eso apostamos.

¿Usted sabe que este proceso de extradición puede tardar años?
Sí, como cualquier otro.

¿Eso podría afectar la intención del presidente Juan Carlos Varela en hacer justicia?
Es que la intención del presidente no es meter la mano en la justicia, es que la justicia actué como tiene que ser, de la manera correcta. Es que eso es lo que la gente no entiende. Hace años se ha venido pidiendo que el sistema judicial funcione y ahora, cuando pareciera que está funcionando de alguna forma, la gente dice que el Ejecutivo tiene las manos metidas en él. Eso no es cierto.

¿Qué hechos puede mencionar como para convencernos de que no es así?
Bueno, usted está viendo todo lo que está pasando con los exfuncionarios de la administración pasada, son parte de un proceso que están siendo investigados. Yo no he visto que haya nadie diciendo que son inocentes, sino que se trata de una persecución política, y eso no es cierto.

¿Será la forma en que se están llevando a cabo los procesos la que da esa impresión a la ciudadanía?
Yo no me quiero meter porque no es un tema que me corresponde y no opino en los casos judiciales; igualmente tengo conocidos que están dentro de ellos.

Pero como parte de la Cancillería, ¿qué haría usted para lograr que se concrete la extradición del expresidente?
La Cancillería va a seguir el proceso como si se tratara de cualquier otro ciudadano panameño. No se va a inmiscuir en nada, va a esperar que la justicia haga su trabajo y va a esperar que los Estados Unidos revisen el expediente y determinen si hay material para extraditar al expresidente.

¿El tema forma parte de las prioridades de la agenda?
No, nuestra prioridad es devolver a Panamá su rol tradicional de país de diálogo y en eso trabaja la Cancillería. En este caso en especial, nuestro trabajo fue como conductor o intermediario que tiene la Corte y nos correspondió enviar el expediente a los Estados Unidos. Nuestro rol es ser un país relevante a nivel mundial.

El tema del intercambio fiscal no es adaptar nuestra legislación a los estándares exigidos, sino cumplir con estas adecuaciones...
Correcto.

¿Qué se tiene planeado para lograr que en 2017 podamos pasar con los requisitos de transparencia que exige el Foro Económico?
Eso que dijiste de cumplir es muy importante. Me ha tocado salir del país para demostrar que Panamá está avanzando en materia de transparencia fiscal. Me han dicho ‘muy bonito las leyes, pero hay que cumplirlas. Las tienes ahí pero no las cumples’. Esto tiene un arrastre de años, es un tema latente y hemos pateado la pelota por años y estas son las consecuencias. Nosotros hemos venido adaptando la legislación en materia fiscal, el gobierno pasado también hizo su parte —hay que reconocerlo— y nosotros cuando entramos también hicimos las modificaciones. Después pasa lo que pasa y nos obliga a adelantar o apresurar lo que veníamos haciendo. No por eso precisamente tuvimos que adelantar, pero debo decir que los señalamientos al país adelantaron el tema por una cosa que no es un problema nuestro y así ha sido reconocido por los países. Entonces, nosotros adaptamos la legislación para que cumpla con los estándares internacionales de transparencia para poder salir de las mal llamadas listas y se nos vea como un país de transparencia y que cumpla con eso.

Lo que hemos visto son quejas de los demás países: Brasil, Colombia, etc.
Si la legislación nacional no nos permite, o no hay un acuerdo que lo permite, no tenemos que hacerlo. El tema de Brasil, que tampoco me quiero meter porque no me corresponde, yo entendía que venían a pedir información de un montón de gente que no tiene nada que ver en el caso (“Lava Jato”) y hay que ir directamente a las personas que están en el caso. Ese es un tema de la Procuraduría que debe hacer frente.

Pero al final lo que se traduce a nivel internacional es que Panamá no coopera...
Pero no es cierto, eso es lo que sale en los periódicos y es la información que se lleva la gente. Con Francia tenemos tratado y está andando y cambiamos información; con España también. Hay varios países que tienen tratado de intercambio de información con Panamá y están funcionando como debe ser. Que puede haber uno que otro que no ha cumplido, es cierto, pero nosotros estamos adaptando todo para que esto no suceda.

Tener una Comisión que nos ayudara a limpiar el nombre de nuestro país, no nos ayudó. ¿Cómo se conformó la Comisión, quién escogió a los integrantes?
Fuimos asesorados (por unos norteamericanos) y nos recomendaron a estas personas, pero, nuevamente, el peor enemigo de Panamá somos los panameños. El tema de la renuncia de estos especialistas no ha sido un “asunto” afuera.

¿Como no? Sí lo ha sido, hubo mucho ruido en las redes y los periódicos internacionales...
Ha sido aquí. Pero a nosotros no nos dieron la oportunidad de explicar, y cuando lo hicimos todo el mundo nos cuestionó.

¿Quién no les dio la oportunidad de explicar?
Nadie, cuando nosotros explicamos la razón por la que se habían ido, e incluso hablaron los panameños que se quedaron, simplemente.... No es cierto que no hay transparencia, porque ponen en duda el trabajo de gente competente panameña y extranjera donde nunca se dijo que no se iba a dar a conocer el informe final.

¿Y eso no sería un filtro antes de publicar el documento?
El acuerdo de todos los comisionados era que primero se iba a entregar al presidente y a la vicepresidenta, para luego hacerlo público, y eso no se hizo. Estos señores lo que querían era darlo a conocer de inmediato. Segundo, la intención aparente de estas dos personas (Joseph Stiglitz y Mark Pieth) era hacer un caso de los ‘Panama Papers’ no necesariamente de las necesidades que tenía Panamá en materia de transparencia.. Entonces, si estaban tratando de hacer algo, y no es que el gobierno se metió, sino que la parte panameña no estaba de acuerdo con esa posición y ellos renunciaron. Entonces están haciendo ver como si el gobierno tuviese la culpa del tema, y eso no es así. Yo hubiese querido que hubiese un debate de las dos partes pero bueno... No ha sido un ruido que nos haya desfavorecido afuera... Todos los avances que hemos hecho nos van a ayudar. Aquí le dimos más color de lo necesario.

Tal vez porque no hubo una explicación clara del gobierno...
No se dio chance...

¿Pero qué chance necesita el gobierno para dar una explicación?
Nosotros explicamos en varios medios la razón. Muchos panameños enviaron su posición y su explicación y nadie le dio color a eso. Por qué a unas cosas sí, y a otras no, es lo que yo me pregunto. En Europa no fue tanta la bulla como en Panamá. Parte del reporte preliminar ya lo hicimos, por eso firmamos la multilateral con la OCDE.

¿Para septiembre vamos a pasar la revisión del Foro Global Económico?
Bueno, como te dije, yo creo que hemos hecho todo como para estar en condiciones para cumplir con los estándares que nos han pedido.

Si no pasamos, ¿qué pasa?
Es probable que nos pongan en otra lista.

¿Y nos cierren bancos?
Es parte de las sanciones, los países que nos brindan corresponsalía podrían hacerlo.

Existe una gran protesta con respecto a la actuación de Panamá ante la inclusión del Grupo Wisa en la “Lista Clinton”, ustedes como Ministerio de Relaciones Exteriores ¿qué tienen que decir?
Yo pienso que ningún gobierno quisiera que esto sucediera. Nadie quisiera que se le cierren las puertas a un grupo económico reconocido. Decir que el gobierno es complaciente no es lo correcto, porque aquí está en juego el trabajo de muchos panameños.

¿Pero qué esfuerzo se ha hecho como para decir que están defendiendo una parte de la economía que se está viendo afectada?
Está tratando de ser intermediario con el gobierno de Estados Unidos a que se les dé la licencia, que se puedan vender las empresas.

Pero el dueño no quiere vender las empresas, la idea era conservarlas...
Bueno, es que nosotros no podemos interferir ni decirle a Estados Unidos o decirle a un banco de cualquier país que no puede operar en Panamá, por ejemplo, nadie puede venir a cuestionar nuestras decisiones, son internas. Muy difícil nosotros podemos ir más allá de lo que Estados Unidos haga con sus leyes.

¿No le parece un asunto intervencionista?
Tomaron una decisión en base a sus leyes internas que afectan en Panamá y por eso nosotros tratamos de hacer de mediador para salvar a las empresas que están involucradas.

¿Pero salvar en qué sentido?
Bueno, las personas que pierden su trabajo las estamos tratando de colocar, se crean mecanismos para poder que esas empresas no desaparezcan del mapa.

¿Qué hay del esfuerzo diplomático para evitar este tipo de daños?
Se trata de una decisión interna que nos afecta, así como puede afectar una decisión nuestra a otros países.

¿Pero sería al mismo nivel?
Así como mañana tú puedes prohibir a tus hijos que vayan a la casa del vecino, yo siento que Panamá ha hecho todo lo que puede en este caso.

¿Ha estado el tema en las agendas bilaterales?
Por supuesto.

¿Y cuál ha sido la versión de los norteamericanos?
Yo no conozco de ningún caso donde Estados Unidos ha dado licencias tanto tiempo o donde ha permitido que se hagan fideicomisos para salvar las empresas.

¿Usted califica eso como una consideración de los norteamericanos?
Yo creo que eso es una consideración, desde luego.

A pesar de que el dueño alega que hay una asfixia económica en su contra y no conoce de qué se le acusa...
Eso no me corresponde a mí determinarlo. Nos corresponde tratar de salvar a quienes se vean afectados por el tema...

¿Panamá protestó ante Estados Unidos por la medida que puso contra Waked?
No, cuestionó la razón por la cual se le puso la medida. Pero tanto como protesta, no. Pidió las razones.

¿Y por qué no protestó?
Nuevamente, porque es un tema interno, así es como lo veo yo. La Lista Clinton, yo no podría cuestionar el por qué, pero al final es un tema interno del país.

En las próximas elecciones, ¿quién nos conviene que gane, Donald Trump o Hillary Clinton?
No sé.

¿Cómo pueden cambiar las relaciones de ambos países en cualquiera de los dos escenarios?
Todo depende de quién gane y hay que ver cómo se han comportado ambos candidatos en materia internacional. En este aspecto, nos convendría que Hillary quede, por la experiencia que tiene y conoce cómo funcionan las relaciones internacionales.

¿Con Hillary Clinton no cambiaría la relación entre ambos países, sería una continuación de la política de Barak Obama?
No sé, habría que esperar.

¿Y cómo visualiza con Trump?
No sé qué esperar con Trump.

¿Si con México piensa hacer un muro, que hará con Panamá?
No sé, no me atrevo a especular porque con él pareciera que no se sabe lo que va a pasar. De decirte algo, corro el riesgo de que me pueda rebotar, así que prefiero no hacerlo.

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