lunes, 4 de julio de 2016

Los gélidos vínculos entre los vecinos

La ausencia de Panamá en la firma del proceso de paz entre Colombia y la FARC, y la del vecino país en la inauguración del Canal podrían ser la punta del ‘iceberg' de un conflicto diplomático

Las relaciones diplomáticas entre Panamá y Colombia ‘están frías'. La temperatura comenzó a descender con las diferencias comerciales entre ambos países, degeneradas a tal grado, que han congelado una nueva cita para retomar los temas pendientes entre ambos.

Prueba de la tensión, fue la ausencia de Juan Carlos Varela y Juan Manuel Santos, mandatarios de Panamá y Colombia, respectivamente, en momentos históricos para ambos países: el acuerdo de paz que puso fin a cincuenta años de conflicto entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) celebrado en La Habana, Cuba, sede de las conversaciones; y la inauguración del ensanche de la vía interoceánica, que festejó el pueblo panameño el pasado 26 de junio.

Desde el inicio de la época republicana, con énfasis en la década de los cincuentas, incluyendo el conflictivo proceso de las negociaciones para la recuperación del Canal de Panamá y la soberanía de los territorios donde se asentaban bases militares norteamericanas, Colombia ha sido un aliado incondicional del istmo.

Historiadores rememoran los años 70s, cuando la intervención de Alfonso López Michelsen, entonces presidente de Colombia, destrabó las negociaciones entre estadounidenses y panameños.

Fue en la isla de Contadora, donde Colombia renunció a los derechos concedidos firmados entre Colombia y Estados Unidos dentro del convenio Urrutia-Thompson que le concedía precios especiales a Colombia en el paso interoceánico. La actuación de López Michelsen le valió que sus adversario políticos lo calificaran ‘traidor a la patria'.

El ensanche de la vía redunda con creces a Colombia, pero a pesar de ser uno de los países más beneficiados de la ampliación de la nueva ruta, la representación cuando istmo descorchó la champaña, se resumió al presidente de la Agencia Nacional de infraestructura, Luis Fernando Andrade Moreno.

Por otra parte, a La Habana, no estuvo invitado el mandatario panameño. A la culminación del sufrido proceso de negociaciones entre el gobierno de Santos y la guerrilla, asistieron varios mandatarios, observadores de las conversaciones de paz, protagonistas, pero también amigos del presidente Santos.

PANAMÁ, EL AUSENTE EN FIRMA DEL PROCESO DE PAZ
Curiosamente, Panamá, que ha sentido la incursión de los grupos irregulares en la frontera del Darién, no estuvo representado. ‘No invitaron al acto, al parecer era solo para los países involucrados en el proceso de negociaciones', dijo una fuente de la cancillería panameña a La Estrella de Panamá.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, un país amigo, pero no directamente involucrado en las conversaciones de paz, estuvo presente en el apretón de manos entre Santos y Rodrigo Londoño ‘Timochenko', máximo jefe de las FARC.

‘Peña Nieto vino porque es amigo de Santos', explica esta persona de la cancillería colombiana. ‘No es que hubo una invitación como tal para el acto', añade.

Sin embargo, en Panamá el mensaje no se entendió de esa forma. ‘No escuchamos que estuviéramos invitados', concluyen en la Cancillería del istmo.

Atestiguaron la paz para la región el canciller de Noruega, Børge Brende, quien fungió como garante del acuerdo, y el delegado especial de Estados Unidos para el proceso de Paz, Bernie Aronson. Como testigos de honor, los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, de El Salvador, Salvador Sánchez, y de República Dominicana, Danilo Medina, de Chile, Michelle Bachelet. Varela, no salió en la histórica foto.

Durante la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en marzo de 2015, los procesos de paz en Colombia fueron un tema obligado, Panamá entre ellos. A la cita acudieron 35 países, Cuba lo hizo por primera vez marcando un hito en las nuevas relaciones del continente con la isla.

El Canal ampliado potenciará la carga de exportación e importación de Colombia, hecho para el que se ha preparado con antelación.

De eso dan fe los puertos de Cartagena y Buenaventura que se han tomado en serio el hito mercante para adecuar la infraestructura donde atracarán los buques neopanamax. El puerto de Buenaventura modernizó un tercer terminal de carga y contenedores para recibir la mercancía proveniente de Asia, mientras que en Cartagena, se recibirán buques de mayor calado.

DESPRECIO EN LA INAUGURACIÓN DE CANAL
La Cancillería panameña envió invitación formal a Santos para la inauguración de la vía. Pero no estuvo presente. En su lugar, representó a Colombia el empresario bogotano a cargo de carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles, que llegó al sector público en el 2013 de la mano de Santos.

¿Qué detuvo a Santos de hacer una pausa en la agenda y acudir a trascendental acontecimiento que fortalecería las relaciones comerciales entre ambos países?

El mandatario colombiano había confirmado de ‘palabra' su asistencia, según informó a principios de junio el vicecanciller Luis Miguel Hincapié.

La canciller Isabel De Saint Malo anunció también por la misma fecha que el expresidente de Estados Unidos, ‘Jimmy' Carter, figura clave en el Tratado que devolvió a Panamá su soberanía y la que representa una de sus mayores riquezas, atestiguaría el gran momento. Estados Unidos, el mayor usuario de la vía interoceánica, seguido de China Continental y Chile, en ese orden.

LA FRONTERA COMÚN, UN RIESGO
Resulta aún más notable, que a la histórica firma del proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, no estuviera invitado el vecino que cargó por décadas con la incursión clandestina del grupo irregular en su territorio.

Cualquiera imaginaría a Varela con un pie en el avión rumbo a La Habana, Cuba, sede de las conversaciones entre el vecino gobierno y la guerrilla, para testimoniar aquel 23 de junio, que descansaría de los ataques de la guerrilla en la última frontera, el Darién, que Panamá no tendría que servir de refugio para desplazados por la violencia, y un sin número de efectos colaterales que se desprendían del eterno conflicto colombiano. Un motivo para festejar con su histórico aliado. Pero no fue así.

La proximidad con Colombia y la frontera común, ponen a Panamá en una situación constante defensa de su territorio de la incursión del narcotráfico que tiene su origen en la producción de cocaína y el lavado de dinero que se origina en Colombia. ‘Las incursiones de colombianos a territorio panameño por razón del desplazamiento de grupos insurgentes en Colombia, y que se dedican al narcotráfico, genera una serie de gastos y tensiones que debe atender el istmo. Aunado a esto, debe custodiar en sus recintos penitenciarios a ciudadanos detenidos en Panamá por actividades delictivas', describe el diplomático Eloy Alfaro.

‘Panamá es un país que siempre está abierto al diálogo', manifestó el vicecanciller Luis Miguel Hincapié, que al ser consultado por este diario limitó sus palabras.

En mayo pasado, Varela blindó la frontera con Colombia como parte de la operación Escudo, con el propósito de inhibir el paso del narcotráfico y el tráfico de indocumentados que cruzaban el istmo con dirección al Norte. ‘El cierre de la frontera, no tiene nada de malo, pero eso se hace con diálogos. El discurso de Varela fue muy agresivo por decir lo menos, no bajaron de narcos a los colombianos', afirma la fuente de la cancillería colombiana.

‘Panamá avisó a Colombia sobre la acción de la frontera', expresó una voz de la contraparte diplomática panameña que pidió no ser identificada.

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