sábado, 19 de mayo de 2012

La enfermedad está en el enfermo y no en la sábana


Un análisis sobre las recientes estadísticas reveladas por el MINSEG muestran algunos aspectos dignos de profundizar; un aumento en la cantidad de homicidios, falta de un plan integral preventivo, y el impacto de esta situación en el tejido social.

Prácticamente cada 12 horas hay un muerto.  Casi todos son  hombres y el 80 % de esas muertes se produce por arma de fuego.

El MINSEG explicó que el incremento se registra en delitos no asociados con el crimen organizado (NACO), es decir, se trata de una sociedad enferma, alcoholizada, (agregaría con acceso a droga) y poco vigilante de sus hijos.

Como entender los números fríos?  ¿Será que los homicidios relacionado al crimen organizado se reducen por una labor efectiva de las autoridades?

¿Es acertada la idea de excluir las rencillas y muertes en pandillas del los homicidios que tienen relación con el narcotráfico?

Será que el aumento de los delitos que no tienen relación con el narco opaca las cifras a pesar de que los carteles siguen operando en sin que haya variantes en las actividades relacionadas al crimen organizado?
Es un poco de todo.  La instalación de radares en nuestras costas ha provocado una sofisticación de los envíos de droga hacia los EU. La tecnología facilita la ubicación de lanchas rápidas por nuestras costas. Considere que el 90% de la droga hacia el norte pasa por Centroamérica, y la tercera parte lo hace por Honduras, donde la  presencia de los carteles, amparada por el desgobierno que impera es cada vez mayor.
Panamá aún no esta en los niveles de violencia de sus vecinos, pero bien podría empezar a ver de reojo ese espejo para tomar acciones serias. Al final lo que importa es que de cualquier forma son homicidios que impactan en la sociedad y en la vida de quienes rodean a la víctima.

Las patas cojas resaltan; no hay un plan de seguridad de Estado que ponga pautas fijas en esta materia, tampoco contamos con un plan integral preventivo que mitigue y subsane el tejido social a corto, mediano, o largo plazo, las investigaciones judiciales se pierden en hoyo negro entre la impunidad y la mora judicial, no contamos con una política criminológica, y para rematar la lista de penurias,  nuestro sistema penitenciario esta en los peores momentos de su historia.

Dicho esto, de no tomar medidas para redireccionar nuestra política de seguridad es fácil predecir el resultado de la próxima estadística.  No basta con decir que la sociedad esta enferma, sino entender el porqué y tomar responsabilidades para lograr los cambios.

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