lunes, 12 de diciembre de 2011

Un remiendo para la historia… Las víctimas de la dictadura quieren que Noriega les diga donde están sus muertos


En su cabeza esta el contenido de las 14 mil cajas que se llevaron los norteamericanos durante la invasión. A pesar de que su cuerpo no responde a la misma velocidad como cuando le decían “el hombre fuerte”, su mente sigue intacta.   Recuerda a sus amigos, a sus enemigos, a quienes se le viraron y quienes le han sido leales.   Manuel A. Noriega esta conciente de que no es bienvenido en su tierra, también sabe que el primer lugar que visitará será la cárcel donde le espera una larga condena de 40 años por los asesinatos cometidos durante la dictadura.

Muertes y desapariciones forzadas que han dejado muchas heridas abiertas  ahora unificadas en un llamado a la  justicia.  Una justicia tardía que fue tomando un tono burlesco con los años.  Una vez culminado el informe de la comisión de la verdad,  Martín Torrijos subió al poder,  y nombró como procuradora a Ana M. Gómez, un miembro del equipo de investigación de dicha comisión.  Sin embargo la procuradora dio  seguimiento a algunos casos sin mayores frutos a pesar de que se nombró una fiscalía especializada para este propósito.  Muy árida fue también la búsqueda de los restos de las víctimas,  tampoco se hizo absolutamente nada para continuar las investigaciones.  No hubo ningún tipo de cooperación de las instituciones o de los gobiernos anteriores, ni del actual.   Tal vez no se tenga claro que se trata de una deuda de Estado,  de un deber que ha caído en un desinterés generalizado al que no se le ve la ganancia política.  Tampoco se han contabilizado la cantidad de muertes que se registraron durante la invasión, una mora de las mas grandes que tiene el Estado con su pueblo.  Los gobiernos han sido indolentes ante este hecho. No se tiene una cifra documentada de uno de los hechos mas importantes de la historia, un vacío imperdonable.

Es una buena oportunidad para que el MAN haga descargos.  Se le debe dar un ambiente que le permita hablar, y al parecer esa es su intención al pretender  probar su inocencia.  Por lo menos el crimen de Spadafora podría ser reevaluado pues el nuevo código penal no permite los juicios en ausencia, la ley es retroactiva en beneficio del reo, con la oportunidad de que se puedan conocer los hechos en su totalidad.

Ahora son otras las condiciones,  si esquiva el tema encenderá pasiones,  o tal vez, al hacer sus descargos mencionará a otras personas que actuaron con él.  Una buena investigación podría terminar de armar el rompecabezas.

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