viernes, 5 de abril de 2019

Millonaria inversión beneficiará a población indígena

Se trata de $125 millones, en su mayoría aportados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, que impactarán en educación, salud, agua y saneamiento y gobernanza para los pueblos originarios. Un plan a 5 años

Los pueblos indígenas se sienten discriminados e incomprendidos por los Gobiernos de turno. No importa el partido o el nombre del mandatario, ninguno ha logrado vencer esa barrera que separa su cultura, su activo más preciado, del resto del mundo. En la última sesión del Consejo Nacional de los Pueblos Indígenas que se celebra en la administración de Juan Carlos Varela, las 7 representaciones de los pueblos originarios (Emberá, Wounaan, Naso/Teribe, Guna, Bribrí, Buglé y Ngäbe) discuten junto al Gobierno, el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la ejecución e inversión de un fondo de $125 millones para mejorar cuatro ejes en sus comunidades.

Después de años de diálogos, pareciera que en esta ocasión se acortará la distancia entre ambas partes. Se trata de un plan consensuado por los propios pueblos originarios basados en sus necesidades, pero solicitan que se ejecute respetando su cultura y tradiciones.

Para ello, el BM prestó al gobierno panameño $80 millones reembolsables, el BID aportó $40 en condición de no reembolsables y el Gobierno destinó $5 millones para mejorar la infraestructura de salud, educación, gobernanza y agua y saneamiento, en esta última se incluyen acueductos. Los dineros serán invertidos en un periodo de cinco años, de acuerdo a las prioridades de cada comunidad, pero centrados en los temas mencionados.

La poca atención de los gobiernos a estas poblaciones que habitan en zonas apartadas parece haberlos condenado a la pobreza. A esto se suma una barrera, producto de la incomprensión entre los gobiernos de turno y los pueblos originarios, que los divide ante el reclamo de la conservación de sus culturas y tradiciones. Los indígenas rechazan cualquier imposición gubernamental por más bueno que parezca el proyecto.

El viceministro de asuntos indígenas, Feliciano Jiménez, confía en que el reglamento que adoptarán las 12 estructuras, es decir, los presidentes o caciques de los distintos territorios, otorgará una metodología para aprobar o rechazar los proyectos. Además, dicta una metodología para poder sesionar sin importar en qué parte del territorio se encuentre la población.

Rodolfo Cunampio, cacique general de Alto Bayano, -población ubicada en el Distrito de Chepo, área de Tortí-, se muestra esperanzado en mejores días para su gente. Comenta que para los Emberá es muy importante que la salud que se trate de desarrollar en los territorios tenga pertinencia cultural. Explica que para ellos es vital mantener a los médicos tradicionales dentro de los centros de salud. “Hay medicinas que nosotros no conseguimos en la medicina, pero que tradicionalmente nosotros tenemos un sistema médico interno que nos ayuda a resolver temas puntuales. Con eso queremos decir que estamos de acuerdo con los médicos, pero también queremos tener nuestras consultas”, señala.

Se trata de integrar las culturas al desarrollo, pero sin perder de vista la tradición indígena, acervo que no están dispuestos a olvidar.

En la comunidad de Cunampio, viven casi 3 mil personas que se van a beneficiar, entre otras cosas, de la remodelación de escuelas.

Otro tema vital para estas poblaciones es el acceso al crédito.

Los indígenas por lo general no califican para conseguir un préstamo en la banca local, situación que los estanca aún más.

Por eso, en Alto Bayano se presentó una iniciativa para la creación de un banco indígena Emberá. La experiencia la dictan dos bancos comunales radicados en las comunidades, que en 5 años, han manejado arriba de $100 mil entre ahorros y préstamos.

Cunampio ilustra que trabajan en conjunto con el BID para desarrollar un sistema de crecimiento económico de los pueblos indígenas. Una entidad a la que puedan podrían acudir para préstamos blandos. Recordó como dos compañeros casi pierden una beca para estudiar en China y en Suiza, por falta de recursos para comprar los pasajes. Acudieron a políticos, representantes y al Gobierno, pero sin éxito. Finalmente solucionaron con un préstamo local. Situaciones como ésta, y otras propuestas que pueden ayudar a la economía de sus familias, serán atendidas con esta propuesta.

En Panamá el 10% de la población es indígena. Y aunque según los índices de Desarrollo Humano son las áreas que más disparidad muestran en tópicos de educación, pobreza, calidad de trabajo, salud, etc., Belisario López, un cacique Guna con bastante experiencia, da en el clavo cuando resume la condición de su pueblo: “Nosotros no somos pobres, no sabemos cómo aprovechar la riqueza que tenemos”.

La discriminación que sienten los pueblos indígenas de los gobiernos ha limitado el intercambio de conocimientos entre las partes. López se queja de que les quieren imponer nuevas costumbres. Por ejemplo, en la educación. Para él, el sistema educativo ideal se implementaría utilizando sus recursos naturales, en su idioma. “Eso no quiere decir que nuestra gente no aprenda lo que el Gobierno quiera que aprendamos. Nosotros estamos buscando la espiritualidad Guna, la matemática Guna, la historia de nuestra gente, y luego conocer lo demás. Siempre el Gobierno trata de impedir esto”, exclama indignado.

López parece resignado ante las promesas de los políticos de turno. A su edad, más de 60, le es factible echar un vistazo al pasado y reclamar con razón la falta de atención de los gobiernos. “Ahora se dieron cuenta que tenemos malaria, nosotros hemos tenido esa enfermedad siempre, pero (el gobierno) no se había dado cuenta. Dicen que van a llevar caravanas de médicos para la atención de salud, pero no lo han hecho. Por lo menos ahora se dan cuenta que somos parte de un país, que somos diferentes y que reconocen esas diferencias”.

El Consejo de los pueblos indígenas, para López, es el inicio del reconocimiento del Gobierno Nacional y del Estado de que existen como pueblos originarios.

“Siempre han habido prácticas discriminatorias, parece que somos una población aparte, que no conocemos nada. Pero es lo contrario, nosotros conocemos bien la naturaleza, y sabíamos del cambio climático”, ejemplifica el cacique.

Añade que en el campo de la salud los Gunas pueden aportar mucho más de lo que se cree. Poseen una sabiduría milenaria, una herencia de varias generaciones, sobre medicina alternativa. Conocen las plantas, los árboles y sus bondades. Saben que la ortiga machacada con alcohol alivia cualquier dolor de cabeza. Si los gobiernos incentivaran este conocimiento de forma ordenada con las poblaciones indígenas, tal vez hallarían nuevos descubrimientos útiles para la ciencia. “Ellos no lo comprenden, nosotros hemos vivido miles de años con esta medicina y hemos sobrevivido”, zanja.

El sentir de los indígenas es como si los gobiernos los impulsaran a migrar a la ciudad en vez de desarrollar en sus comunidades nuevas oportunidades que retribuyan en beneficio de sus poblaciones.

UNA RADIOGRAFÍA DE LA SITUACIÓN
Datos del Ministerio de Gobierno indican que el 98.4% de la población indígena en Panamá vive en pobreza extrema. Esta compuesta de 417,559 personas, según datos de la entidad.

Existen leyes y políticas que no habían sido reglamentadas para su correcta implementación resultando en rezago socioeconómico ydeficiente participación. El Plan de Desarrollo Integral de los Pueblo Indígenas pretende la participación plena de los congresos para ejecutar los proyectos y programas en los que intervienen 9 instituciones gubernamentales, además del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Los objetivos del proyecto son a corto, mediano y largo plazo, con la intención de transformar las relaciones entre el gobierno y las autoridades indígenas.

Lo anterior consta de tres componentes principales: fortalecimiento Institucional de Gobernanza para el Gobierno de Panamá y las autoridades indígenas; mejora la calidad y pertinenecia cultural en la prestación de servicios públicos en educación, salud y agua, y saneamiento en territorios indígenas; gestión, monitoreo y evaluación de los programas.


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