viernes, 29 de marzo de 2019

BID identifica cuatro ejes para consolidar desarrollo del país

El próximo gobierno tendrá que afrontar retos profundos en educación, institucionalidad, competitividad, cohesión social y conservación de los recursos hídricos, así lo manifestó Carlos Garcíamartín del Banco Interamericano de Desarrollo

El próximo quinquenio Panamá enfrentará cuatro desafíos fundamentales para consolidar su desarrollo: competitividad, educación, calidad institucional y cohesión social.

Estos ejes fundamentales han sido identificados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se suman a un quinto muy particular del país a propósito del Canal de Panamá: una gestión eficiente de los recursos hídricos.

Estos elementos deben atenderse en forma integral y concatenada, para poder lograr una escaño como los países del mundo considerados ‘exitosos’.

Carlos Garcimartín, especialista económico del BID explicó esta semana, al Consejo Editorial del La Estrella de Panamá y El Siglo, el diagnóstico quinquenal elaborado por el BID que suele publicar cada quinquenio.

El especialista resaltó, que si bien el país se convirtió en uno de mayor ingreso per cápita en América Latina, tiene una deuda pendiente con la competitividad y la transformación productiva. Un asunto en el que Panamá debe compararse con los países de éxito en el mundo.

COMPETITIVIDAD
La competitividad y la productividad no van de la mano en Panamá. Si bien hay un gran desarrollo en el conglomerado logístico, en atraer inversión extranjera o desarrollar regímenes especiales, otros sectores es encuentran rezagados. El informe del BID muestra que Panamá tiene un gran camino por recorrer ya que no se ha logrado diversificar la inversión privada. Por citar un ejemplo, en términos reales, la construcción ha crecido un 350% entre 2007 y 2017, frente a un 89% del conjunto de sectores, razón por la que se debe dar impulso a otros sectores y una estructura de inversión más equilibrada.

El comercio exterior, en cambio, se ha reducido durante estos años. No obstante, los especialistas del BID identifican oportunidades en el ámbito competitivo: generar mayor valor agregrado a los servicios logísticos; desarrollo con focalización territorial de la infraestructura vial; capacidad institucional del sector energético; potenciar el turismo; despegar las industrias creativas; impulsar la economía digital; mejorar la calidad de los procesos aduanales y modernizar el sector agropecuario, entre otras cosas.

EDUCACIÓN
Con respecto al sector educativo, el BID hace señalamientos puntuales para mejorar el sistema. Advierte que inyectar más dinero solo por cumplir con un renglón de inversión no es la solución si éste no viene acompañado de un cambio en el sistema que incentive a los docentes contra y les exija una rendición de cuentas eficaz.

En este aspecto, el BID enfatiza que las deficiencias educativas se ven reflejadas en el mercado laboral. Por un lado, por las dificultades que tienen las empresas para encontrar trabajadores cualificados, y por otro, porque genera un mercado laboral dual, donde el nivel educativo condiciona en muy buena medida el sector donde se va estar empleado, el salario y si estará ocupado a tiempo completo o parcial.

Como en todos los ejes principales a mejorar, en educación, los especialistas del banco identifican la necesidad de aumentar el financiamiento con un enfoque de equidad, descentralización y transparencia; mejorar los procesos de selección y certificación docente; establecer un sistema de apoyo pedagógico y formación para docentes; reorganizar el sistema educativo; ampliar la cobertura preescolar y mejorar la capacidad institucional de los oferentes de formación técnico profesional.
Instituciones

El tercer eje que debe llamar la atención del gobierno que gane las próximas elecciones presidenciales es la calidad institucional.

En esta área es indispensable que se logren los niveles de transparencia, rendición de cuentas y una burocracia eficiente. El rezago que existe en este tema se refleja en los niveles de avance en el sector privado en comparación a la velocidad con la que avanza el gobierno. Las carencias se reflejan en la contabilidad pública; la falta de evaluación de políticas implementadas; el sistema judicial; la gestión pública del sistema educativo y la eficacia de los marcos regulatorios.

Las alternativas que sugiere el BID se centran en modernizar el sistema y la administración tributaria; una gobernanza territorial eficiente; lograr un gasto público más eficaz; inclinar la gestión hacia la transparencia y control de la corrupción e invertir en una infraestructura estadística del país.

COHESIÓN SOCIAL
Por último, el cuarto punto vital para alcanzar un desarrollo como los países de éxito se refiere a la cohesión social y territorial. Este desafío se trata de las bases necesarias para garantizar un crecimiento sostenido.

Los índices de pobreza son difíciles de vencer en Panamá en comparación a otros países, según la apreciación del BID. A pesar del crecimiento económico, en Panamá hay una tasa de pobreza del 22%. El informe indica que la desigualdad es una de las más altas de América Latina y, pese al mejor desempeño económico de los últimos años, ha descendido menos: 4,5 puntos en América Latina desde el año 2007, frente a 2,4 en Panamá, según datos del Banco Mundial.

Y a pesar de que se busca achacar a las Comarcas indígenas el desbalance en los índices de pobreza del país, si se calcula el índice de Gini dejando fuera las Comarcas, el resultado es prácticamente el mismo; es decir, la desigualdad seguiría siendo muy alta en Panamá incluso si no se tuviera en cuenta este sector.

El promedio del Índice de Gini para las provincias de Panamá es 46; prácticamente el mismo que el de América Latina.

Esto se debe a que el gasto social en Panamá es casi la mitad de lo que invierten Chile y Uruguay a pesar del fuerte crecimiento económico del Istmo. El bajo nivel de gasto social que tiene Panamá responde, por un lado, a la estructura de gastos del sector público, que durante estos años ha priorizado los gastos de capital en infraestructuras, pero, por otro lado, a los bajos ingresos tributarios.

Las oportunidades que identifican los expertos del BID se resumen en los siguientes puntos: aumentar la protección social; equidad de los subsidios generalizados; reducir la desnutrición de la población de 0 a 24 meses de edad; ampliar la cobertura de centros de atención integral a la primera infancia; fortalecer las políticas de inclusión y lograr un sistema de salud más eficiente e integral.

El último desafío que es muy particular de Panamá es la conservación de los recursos hídricos.

Se debe alcanzar el acceso universal al agua y saneamiento, reducir la brecha urbana-rural, especialmente en las comarcas indígenas, y garantizar la oferta de calidad adecuada para el turismo.

Dicho lo anterior, es importante, según el BID, que estos desafíos se atiendan de forma interrelacionada para poder conseguir mejoras paralelas.

Especialmente en educación, es uno de los pilares para lograr una mayor cohesión social y que hace posible que los ciudadanos logren mejores ingresos, prosperen en los puestos de trabajo y aumenten la competitividad.

De igual forma, la calidad institucional condicionará el progreso en las otras tres áreas. Si las instituciones funcionan correctamente es posible mejorar el sistema de educación y se determina el diseño y ejecución de los programas y políticas orientados a cerrar las brechas sociales del país.

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