miércoles, 13 de junio de 2018

Martinelli se negó a ser evaluado por medicatura forense

Desde que fue extraditado de Estados Unidos, la defensa del exmandatario Ricardo Martinelli, sobre quien pesa una medida cautelar, ha evitado que su cliente duerma en el centro penitenciario El Renacer

El juez de Garantías, Jerónimo Mejía, constató personalmente la condición de salud del expresidente Ricardo Martinelli, quien se encuentra bajo medida cautelar y recluído en el Hospital Santo Tomás.

Dijo que se dirigiría al nosocomio a últimas horas de la tarde, después de haber celebrado la secuencia de la diligencia de comunicación de los derechos al también diputado Centroamericano Ricardo Martinelli, quien se encuentra procesado por el caso de escuchas telefónicas, y detenido preventivamente, en el mencionado hospital.

Leonardo Labrador, médico que diagnosticó, junto a un equipo de galenos, que el exmandatario debía ser atendido por especialistas tras habersele detectado hipertensión esencial y una fibrilación auricular (latidos irregulares en el corazón), pasó la tarde en esta diligencia aclarando dudas generales sobre las enfermedades que padece Martinelli y los factores que pudieron agravar dichos padecimientos.

La intensión del juez era verificar si la condición de salud de Martinelli amerita o no permanecer en un hospital. Hasta ahora, ha pasado dos noches hospitalizado.

Desde que llegó extraditado a Panamá el lunes en la mañana procedente de Estados Unidos, la defensa del exgobernante ha alegado que su cliente sufre complicaciones de salud. Ayer su abogado Sidney Sittón, solicitó al juez de garantías que se cambie la medida de detención preventiva por otra menos rígida. Sin embargo, esta decisión debe hacerse en el Pleno de la Corte Suprema con la votación de los 9 integrantes, tal como le respondió Mejía.

Durante la diligencia, casi al finalizar, la defensa de Martinelli alegó que su cliente había recibido malos tratos en el hospital. Dijo que había sido trasladado en una camilla por ‘militares’, y solicitó que se mostrara un video para probarlo.

En el mismo, se escuchaban los gritos de Martinelli: ‘me tienen secuestrado, no tengo acceso a los médicos’, decía, mientras un grupo de policías lo movilizaba para que se le practicase una resonancia magnética. La defensa solicitó al juez una inspección ocular al nosocomio para constatar el trato de su cliente.

Renglón seguido, el juez de garantías anunció que se dirigiría al Santo Tomás para verificar en persona la condición médica del procesado. No obstante, hasta el cierre de esta nota periodística, no se había efectuado la inspección mencionada.

Sin embargo, la actitud de la defensa fue calificada por los querellantes como una táctica dilatoria en el proceso.

Mitchell Doens, víctima de los pinchazos, solicitó al juez que agilice el proceso. Añadió que los guardias eran precisamente para custodiar al procesado porque se encuentra detenido, y consideró irrelevantes los elementos introducidos por la defensa del expresidente.

Balbina Herrera contrastó la actitud de Martinelli al arribar a Panamá, un hombre “feliz, aplaudiendo, pero que cuando llegó al recinto se transformó, le dieron todos los males que no tuvo mientras estuvo un año preso en la Prisión Federal de Miami, Florida”, dijo.

Argumentó que pareciera que la víctima es Martinelli y no los querellantes. Señaló que no se opone a que se le brinde atención médica a Martinelli, pero exigió que se le respeten sus derechos a ella también debido que fue agredida por un grupo de simpatizantes de Martinelli la noche del lunes cuando finalizó la diligencia judicial.

La defensa se quejó de que el mismo día en que se recibió a su cliente en El Renacer, se cambió el director del penal, sustituyéndolo por un comisionado de la Policía Nacional. Hecho que le pareció sospechoso. También se apegó al documento que envió el Departamento de Estado en el que se solicita las autoridades panameñas una evaluación medica completa de Martinelli y enfatizó que el médico de el centro penitenciario atiende en horas laborables y no en horas de la noche.

LA DILIGENCIA
Leonardo Labrador, médico general a cargo de brindar atención a los internos del centro penitenciario El Renacer desde hace 11 años, jamás se había puesto tan nervioso ante un juez. Titubeante, gagueando y con respuestas ambiguas, fue lo que demostró ayer, durante el interrogatorio que le hizo el juez, la defensa de Martinelli y los querellantes.

Vestido de saco y corbata, su comparecencia en el recinto del Segundo Tribunal de Justicia del Órgano Judicial, tenía como objeto esclarecer el estado de salud de Martinelli.

El médico, había ordenado el traslado de Martinelli al hospital público el día lunes porque al monitorear que la presión del procesado se elevaba.

Con problemas para entender el inglés, idioma en que estaban escritos los documentos de las autoridades norteamericanas entregadas a su contraparte al momento de la extradición, Labrador trató de absolver las dudas de los presentes, pero no lograba entenderlos.

Comentó que algunos factores pudieron incidir en el diagnóstico que presentó Martinelli al momento de la evaluación. Por ejemplo, el vuelo de tres horas que lo trajo a Panamá, la falta de medicamento, el estres antes de presentarse ante el juez, y la ansiedad.

Martinelli estaba estable cuando llegó a Panamá, después de su extradición de Miami, Estados Unidos. Mostraba frecuencia cardíaca y respiratoria y signos vitales normales. Incluso dijo “me siento bien”. La presión estaba en 125/68 y su frecuencia respiratoria marcaba 14 por minuto, indicó el galeno.

Las complicaciones de salud del exmandatario comenzaron una hora y media después (10:15 am). Tras haber sido trasladado al Centro Penitenciario El Renacer, mostró una desmejora en su condición de salud. Su presión alcanzó 200/115. No presentaba malestares asociados a su condición, solo enrojecimiento del rostro, dijo el galeno.

Labrador, sin embargo, exclamó que escuchó un desfase del ritmo cardíaco y una frecuencia cardíaca elevada, “una taquicardía”.El galeno ordenó medicamentos, pero una hora y quince minutos después (11:30 a.m.), no se había logrado estabilizar al paciente. Por el contrario, la presión aumentó a 200/117. Los ritmos cardíacos alcanzaron 100 por minuto. El médico ordenó medicamentos sublinguales para bajar la elevada presión.

Más tarde, Martinelli registro una presión de 205/100 en una mano y 220/120 en la otra. Pero, en esta ocasión, se negó a tomar la medicación indicada.

El médico general recomendó la evaluación especializada de cardiología ante las sospechas de una fibrilación ventricular que podría desencadenar hasta un derrame.

A las 9:05 de la noche del lunes, en una nueva evaluación médica se determinó que la presión del expresidente se había disparado hasta 230/150. La frecuencia cardíaca también había aumentado hasta 122 por minuto. Martinelli mostraba mareos y dolores de cabeza. El médico comunicó al juez la condición del paciente y este accedió a su traslado al Hospital santo Tomás.

La permanencia de Martinelli en el hospital Santo Tomás dependerá de cómo responde a los tratamientos médicos. El juez de garantías ordenó una evaluación médico forense la noche del lunes, pero, el expresidente se negó a someterse argumentando que su defensa no esta presente. Mejía advirtió que la orden que dio será cumplida aún en ausencia de los abogados defensores del expresidente.

El juez añadió que está intentando garantizar la salud del expresidente, pero aseguró que está interesado en la cooperación de quien alegue que su salud está en entredicho. “Es muy sencillo decir me siento mal, pero no dejarse atender”, añadió mejía.

Por otra parte, la presidencia de la República emitió un comunicado en el que llama a la reflexión. En el mismo se lee que el Ejecutivo cumplió con su responsabilidad de ejecutar la solicitud que recibiera de la Corte Suprema de Justicia con fines de extradición, y que los operativos de traslado en un caso de alto perfil conlleva salvaguardar la integridad del detenido, así como la paz social. En este sentido, el Ministerio de Gobierno cumplió con los protocolos inherentes al Sistema Penitenciario.

Ahora el caso se encuentra en manos de la Corte, continúa el comunicado, incluyendo la salud, traslado y detención provisional para asegurar el cumplimiento y las garantías del procesado.

“El gobierno exhorta a la ciudadanía y las organizaciones a evitar la politización del proceso”, manifiesta la nota oficial.

Por otra parte, el colectivo Cambio Democrático del cual Martinelli es fundador, denunció que se violaban los derechos del líder político después de que fue difundido el video.

REDACCIÓN
Adelita Coriat y Marlene Testa

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