sábado, 9 de junio de 2018

Extradición de Martinelli en medio de pugnas en la Corte

Estados Unidos extraditará al expresidente Ricardo Martinelli momentos en que el magistrado José Ayú Prado admitió una querella que declara inconstitucional el nombramiento de Harry Díaz, fiscal del caso

Un año exacto cumplió Ricardo Martinelli aprehendido en la prisión Federal de Miami, Florida, Estados Unidos. Quienes recientemente lo han visitado, constatan que se encuentra “desesperado, más delgado y deprimido”.

Martinelli vendrá en las mismas condiciones, detenido. Todo indica que será trasladado al sistema penitenciario El Renacer. El fin de semana, sus inquilinos se percataron del paso de varios autos oficiales cuyos funcionarios preparaban las condiciones para recibir al exgobernante. Los funcionarios merodeaban la cabaña que ocupó el exmagistrado de la Corte Suprema Alejandro Moncada Luna, supuestamente la que ocupará Martinelli. A lado de esa ‘casita’ rudimentaria, se alojan los señalados en el caso Blue Apple.

Lo más probable es que no dure mucho tiempo en ese lugar. Sus abogados no perderán la oportunidad de solicitar, durante la audiencia de control, una medida distinta a la detención preventiva. Por ejemplo, que permanezca en un hospital debido a los padecimientos que sufre. Y el fiscal de la causa, Harry Díaz, no se opondría si la defensa logra demostrar que Martinelli realmente sufre de estas dolencias.

Tal vez el tema sobre su confinamiento ya haya sido conversado previamente entre el vocero de Martinelli, Luis Eduardo Camacho y José Luis ‘Popy’ Varela, hermano del presidente, a quienes hace pocos días se les vio conversando en el restaurante del Hotel Miramar, edificio en el que el presidente Juan Carlos Varela tiene su residencia.

En cualquier caso, el Departamento de Estado de Estados Unidos, ya ha endosado esta condición. En la nota diplomática que envió a la Cancillería informando sobre la extradición del expresidente, alerta que “Martinelli ha recibido tratamiento médico por un número de condiciones (padecimientos) crónicas durante su confinamiento en Estados Unidos. Por lo tanto, solicita, de acuerdo a las regulaciones de Panamá, que Martinelli sea evaluado físicamente a su arribo para que reciba un apropiado cuido médico mientras se encuentra en custodia”.

Proceso
En la petición de extradición se estipula que el expresidente podría enfrentar un cúmulo de 21 años de prisión.

A su llegada, se celebrará la audiencia de control, y luego la audiencia de acusación. El fiscal de la causa Harry Díaz defendió a lo largo del proceso la acusación contra Martinelli por los supuestos crímenes mencionados. No obstante, la defensa ha atacado sistemáticamente, en las audiencias celebradas en el Distrito Sur de la Florida, el hecho de que su cliente no ha sido imputado.

“Ese tema ha sido superado en el Pleno de la Corte”, dijo una fuente judicial. “En el caso de los indultos, el Pleno falló que la admisión de una querella es una imputación. Esto se aplica a todos los casos, por lo tanto, no hay discusión al respecto”, manifestó la fuente.

Como si los astros se alinearan, el regreso de Martinelli no puede encajar en un peor momento para el fiscal de la causa: el expresidente de la Corte con quien Díaz ha mantenido notorias diferencias, José Ayú Prado, ha admitido una demanda presentada por un grupo de abogados en 2014, en la que se pretende declarar inconstitucional el nombramiento de Díaz. La querella de inconstitucionalidad se basa en que previo a su nombramiento como Magistrado, Díaz ejerció un cargo de mando y juridicción.

El magistrado Díaz afirma que no tiene “temor a ser separado. Recuerde que ser fiscal de cuentas en una jurisdicción independiente tal como lo establece la Constitución, no se trata de una parte del órgano ejecutivo”, dijo.

Hay más piezas a tomar en cuenta en este rompecabezas. Si el Pleno, después de haber efectuado las consultas rutinarias, decide separar a Díaz como magistrado, tendrá que nombrar a un fiscal nuevo en su reemplazo, en caso de que esto ocurra antes de la audiencia de acusación contra Martinelli.

Wilfredo Saenz, actual suplente del magistrado Díaz, no puede fungir como tal puesto que forma parte del tribunal de juicio. Así es que, de ser removido del cargo, el Pleno tendrá que asignar otro fiscal a la suerte.

En septiembre de 2015, la Corte Suprema de Justicia solicitó, a través de la Cancillería panameña, la detención con fines de extradición del exmandatario para que se presente a la justicia de este país por 4 delitos: inviolabilidad del secreto y derecho a la privacidad; persecución y seguimiento sin una autorización judicial; peculado o malversación de fondos por haberse apropiado de la máquina pinchadora, y por el uso que se le dio al aparato de escuchas. El Departamento de Estado consideró que existieron indicios suficientes de que Martinelli cometió esos delitos, y las pruebas que aportó la fiscalía bastaron para extraditarlo.

Acuerdo o juicio
Aunque aún no existen acercamientos de ésta índole entre la defensa y el fiscal, una estrategia hipotética de los abogados de Martinelli podría consistir en celebrar un acuerdo de pena con el fiscal.

En el otro extremo, los abogados podrían plantear ir a juicio para desestimar los testimonios y las pruebas presentadas por la fiscalía. Uno de ellos, muy nombrado durante las audiencias en las Cortes de Miami, fue la declaración de William Pittí, un exfuncionario del Consejo de Seguridad que apuntó directamente al presidente como autor intelectual de los pinchazos. Testigo que la defensa del exmandatario alega que se trata de una ‘ficha’ del gobierno, premiado con un cargo en el exterior por declarar en contra de su cliente.

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