sábado, 24 de marzo de 2018

Por el MIDA han pasado 31 ministros en 44 años

En promedio, cada jefe de la cartera dura 1.3 años. Inestabilidad que ha dejado secuelas en el sector agropecuario. El sector se debate entre las importaciones que hacen grandes grupos económicos y la subsistencia de sus cultivos y pone en riesgo la seguridad alimentaria

En 44 años han pasado por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario 31 ministros (de 1973 a 2017). Esto equivale a que cada bien intencionado jefe de cartera que toma posesión de la revolcada oficina, lo hace por un promedio de 1.3 años.

A continuación, cualquier lector se preguntaría, ¿qué capacidad puede tener un funcionario para poner en práctica un proyecto sostenible en tan poco tiempo? Posiblemente esta realidad también explique por sí misma el por qué las quejas de los productores trascienden sin importar el gobierno que suba al poder.

El sector agropecuario ha tenido varias etapas de evolución, la más dramática resulta la actual, en la que los productores buscan vender sus cosechas ante un aluvión de productos importados a mejor precio y calidad por que en su mayoría son subsidiados.

Las políticas gubernamentales no parecen haber logrado un plan de Estado. Se elaboraron Planes Maestros a seguir, especialmente en la provincia de Chiriquí, anticipando la apertura de los mercados por la adhesión a la Organización Mundial de Comercio y la firma de Tratados de Libre Comercio.

Sin embargo, según Felipe Ariel Rodríguez, el tiempo pasó y otros países lograron adecuarse, pero Panamá no lo hizo y seguimos produciendo en general con las mismas prácticas ineficientes del pasado. Algunos productores si lo hicieron y han logrado no solo sobrevivir sino ser rentables. Un caso es el de Cultivos Selectos.

Rodríguez identifica que la falta de adecuación del sector esta directamente relacionada con dos causas: primero la ausencia de políticas de Estado que provean al sector de servicios públicos de calidad, oportunos, efectivos, y suficientes además de la efectiva implementación de programas, que aunque bien diseñados, están llenos clientelismo y burocracia excesiva. Segundo, “por la falta de un cambio de mentalidad de una gran cantidad de productores que no salen de la informalidad, el individualismo y malas prácticas agropecuarias y de gestión”, indicó Rodríguez.

ANTECEDENTES
“Nunca hemos sido auto suficientes en la producción de alimentos. Las consecuencias no son solo para el productor; también el consumidor paga caro nuestra incapacidad. La razón esgrimida para explicar el estado de la agricultura local es la falta de políticas estatales que estructuren el sector a largo plazo”, exclama Don Luis H. Moreno, un exbanquero muy allegado al sector agro.

Añade que desde hace 10 años los gobiernos han practicado una política de importación ‘perversa’ que coincide con las cosechas de de los productores.

Según don Luis, la política contra los productores se resume en dos cosas: “nadie sabe quiénes son los importadores, y la segunda es que no se le brinda ni técnica ni crédito”.

El Banco Nacional es la entidad que más brinda préstamos, pero “no a pequeños productores, sino a los que tienen más recursos. “Yo les dije a los productores que hay que denunciar con hechos en la mano quiénes son los que se aprovechan de las conexiones del gobierno para importar sus productos. Hay 35 mil hectáreas menos en producción de distintos rubros”, esgrime Luis H. Moreno.

Existe una realidad para el banquero: la importación indebida se produce por influencias políticas ypor falta de un respeto a los deberes contractuales. “Es verdad que los tratados comerciales nos obligan a traer cuotas de productos, pero el país no tiene el coraje para poner el cascabel al gato y proponer una comisión internacional alta para renegociar, o decir a las instituciones internacionales que debemos renunciar a ciertas importaciones porque van en detrimento de nuestra producción”, dice.

Para él todo esto se traduce en corrupción, que la define de la siguiente forma: “La importación a destiempo de productos que se encargan de cebarle la mano a quienes entregan los permisos, darles participación a cambio de la aprobación”.

Don Luis vivió la historia del sector. Comparte que en Panamá no ha habido una vocación agropecuaria. Pero en sus tiempos, 1967, existía un departamento de divulgación agrícola inspirado en el modelo americano del Agricuture Extension Services. “Consistía en una red de servicios agropecuarios para los pequeños productores que facilitaba equipos técnicos, inspectores que enseñaba principios de hortalizas, etc. Entonces se contaban 23 agencias agrícolas en todo el país donde el pequeño productor se surtía de semillas y se le orientaba” rememora.

Cuando el general Omar Torrijos tomó las riendas del poder el sistema cambió. En parte por la ideología que traía el General en sus hombros, “había que inclinarse a la izquierda”, recuerda don Luis.

El departamento de extensión agrícola se extinguió en 1974. “Desde ese momento, la gente de la campiña no ha vuelto a tener un agente responsable que le guíe”.

La política de Torrijos instaló los asentamientos campesinos. Por un lado, “le quitaron las tierras a la gente que cultivaba, eso asustó a muchos empresarios que estaban en el negocio porque temían que los despojaran de su actividad”, añade el exbanquero.

“Desde entonces, ese departamento de atención agrícola lo he oído mencionar por 40 años pero nunca florece. ¿Cómo pretende Panamá tener una política agropecuaria si no saben qué es?, pero al mismo tiempo, ¿cómo se puede establecer una política agropecuaria en un país en el que los ministros duran un 1.3 años ?”, reflexiona don Luis.

Según Eduardo Carles, ministro del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, se busca renovar todos los sistemas del MIDA empezando con la parte ganadera, la frutícula y la parte orgánica. “Esto no es más que trabajar en conjunto para que nuestros extensionistas tengan una nueva vocación de ayudar al productor en nuevas tecnologías y en categorías de productos, como la agricultura orgánica y la fruticultura, categorías que el país necesita para exportar” manifiesta.

Por décadas se ha cuestionado la insuficiente inversión de los Gobiernos en el sector: insumos, tecnología, investigación, etc.

Es un debate que pende desde hace mucho. “Y no para entrar en discusiones estériles con quienes favorecen la liberación del mercado, a fin de que importemos cerca de $800 millones en alimentos de países más productivos con subsidios incluidos para reducir una canasta básica que no deja de aumentar”, indica don Luis.

Se pregunta, qué apoyo de diseño de política recibe el agro de una gestión legislativa, en la que se han presentado 9 proyectos relacionados con el agro, de un total de 153 anteproyectos y proyectos de ley que se han presentado en un momento dado. “Del presupuesto total de gastos corrientes y de inversión, 1.6% se dedicó, en 2011, a todos los aspectos agropecuarios, mientras que en 2007 fue de 2.7%, casi el doble. Ante el riesgo que el sector implica, no es de extrañar que de la cartera total de crédito del sistema bancario nacional, solo el 3.2% se destine al agro”, puntualiza don Luis.

PLAN MAESTRO. Iniciativa público privada
Una luz al final del túnel puede cambiar el panorama. Felipe Ariel Rodríguez forma parte de una iniciativa que busca alentar el agro a través de un Plan Maestro. Organizaciones de productores y de la sociedad empresarial como la APEDE de Chiriquí y la Cámara de Comercio de esta provincia, analizaron la situación y elaboraron la ‘Visión Chiriquí 2025’ lanzada en el año 2014 que ha sido el tercer esfuerzo de la sociedad organizada para aportar a la solución de los problemas socioeconómicos y lograr un desarrollo sostenible.

Después de un gran trabajo, Rodríguez indicó que se logró la atención de la Multilateral CAF, Banco de Desarrollo de América Latina que a su vez invitó al IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) y sumó al MIDA en la época del Ministro Jorge Arango para trabajar mediante una alianza pública-privada en un Mapa para la Reactivación de Agro de la Región Occidental. Lo cual decantó en el Plan Maestro del Agro de la Región Occidental (Chiriquí, Bocas del Toro y Comarca). “Al cambio de ministro de Raúl Arango por Eduardo Carles logramos que se siguiera dando la importancia a este esfuerzo y en ese sentido debemos reconocer un mayor nivel de madurez de lo normal para seguimiento”, dijo Rodríguez.

El Plan Maestro del Agro se enfoca en modernizar el sector agropecuario por medio de una inversión pública y privada de $557 millones en 7 años de los cuales $155 millones corresponden a la inversión pública que financiará 7 programas transversales que ofrecerán servicios públicos de calidad, efectivos y suficientes a los productores, asociaciones y empresas que presenten planes de negocios que contemplen una inversión privada que sumará $402 millones en el mismo lapso de tiempo.

SECTOR AGRO Y CADENA DE FRÍO. Promesas de campaña que quedaron en el tintero
El Plan de Gobierno de Juan Carlos Varela prometió aliviar la carga de los productores ante la invasión del mercado de productos extranjeros.

“Respaldaremos a nuestros productores agropecuarios para garantizar nuestra seguridad alimentaria, aumentar la producción nacional de alimentos y bajar el costo de la vida”. Se lee en la publicación de 2014, en plena campaña presidencial.

Como la anterior se hicieron otras promesas que a 15 meses de abandonar la silla presidencial han quedado solo en palabras.

Una de ellas consistía en implantar la cadena de frío a través de centros de acopio en áreas de producción o cerca de ellas. De acuerdo al ministro de Desarrollo Agropecuario, Eduardo Carles, la Cadena de Frío funciona con sus cuatro centros post cosecha, incluyendo los tres de Tierras Altas, el mercado de abastos de David y estamos arrancando el Merca de Panamá, donde el edificio administrativo estará abierto en las próximas semanas, pues se comenzarán a mudar.

A finales de agosto de 2016, El Polígrafo entrevistó al gerente de la Cadena Frío, Roque Maldonado. En esa entrevista se le preguntó cuánto tiempo le tomaría revisar los contratos que tenían líos legales pendientes para poder arrancar el merca de Panamá.

-Yo pienso que no más de 3 o 4 meses. Pero paralelo estamos operando. Estamos entrando en la parte administrativa y en la operativa.

Virgilio Saldaña, productor de tierras altas, nos hace un balance de la situación: “la cadena de frió, solo en la mente de los funcionarios hemos avanzado enorme. Está distante en lo que se dijo que se iba a hacer, muy lenta en los movimientos. Lo que se ha dado es un trasbordo de carga que es lo normal. Pero hemos anunciado mil veces que vamos a abrir el merca pero no se ha podido. La ha detenido los enredos legales de la empresa que lo construyó adendas, etc, que al final el 31 de enero de este año se decidió cerrar el contrato con la gente de MCM y no hay contratistas en este momento. Se le cargó una parte de la cuenta que debía hacerlas”.


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