martes, 23 de enero de 2018

Hoy confirman o rechazan certificación de extradición de Martinelli

Hoy se celebra la audiencia ante la juez Marcia Cooke quien confirmará o rechazará la certificación de extradición de Ricardo Martinelli. De ratificar el fallo del juez Edwin Torres quien ordenó la extradición, la defensa podrá apelar ante Tribunal de Atlanta, último recurso procesal antes de que el caso quede en el Departamento de Estado


Hoy será la última vez en que el expresidente Ricardo Martinelli se siente frente a un juez norteamericano en el proceso de extradición que se le sigue en su contra en la Corte del Distrito Sur de la Florida, Estados Unidos.

Martinelli entrará al salón de audiencia arrastrando una derrota interna en el partido Cambio Democrático, el colectivo que él fundó, pero que el domingo escogió una junta directiva que él ha acusado a la que él ha acusado de traición.

Y será a la jueza Marcia Cooke, del Distrito Sur de la Florida, la encargada de decidir si su antecesor, el juez Edwin Torres, tomó una decisión acertada al certificar la extradición del expresidente.

¿QUÉ SE ESPERA HOY?
Ambas partes presentarán sus alegatos frente a la juez Cooke en la audiencia programada para las 2 de la tarde.

Después habrá un periodo de tiempo para que la jueza emita su decisión. “Sería sorprendente que tuviera una decisión el mismo día”, exclamó el abogado con experiencia en litigio internacional, Francisco Carreira.

En caso de que Cooke confirme el fallo del juez Edwin Torres, la defensa podrá apelar la decisión ante el Tribunal Federal de Atlanta, y ese proceso podría demorar hasta un año para resolverse.

El Tribunal de Atlanta resolverá en forma colegiada la apelación si Martinelli se anima a presentarla. Todo parece indicar que así será.

El expresidente ha pasado siete meses en la Prisión Federal de Miami resistiéndose a su extradición. No se le ve intención de volver a Panamá mientras Juan Carlos Varela continúe en el poder, y en las condiciones en que se encuentra su partido, su regreso parece tornarse aún más oscuro. A medida que su caso pareciera prolongarse, Martinelli gana tiempo a la espera de las próximas elecciones generales.

Si el proceso escala al Tribunal de Atlanta, los jueces “revisarán la apelación de lo que disponga la juez Cooke y determinarán si el requerido es extraditable o no”, añade Carreira.

La juez debe estar lo suficientemente ilustrada. Ya las partes han avanzado sus posiciones. Sería muy improbable de que surjan temas adicionales que motiven a Cooke a programar una nueva audiencia. La juzgadora debe absolver todas las dudas hoy, “pues no hay, hasta el momento, señalada ninguna fecha posterior para continuar con la audiencia”, analiza Carreira.

El Tribunal Federal, si considera necesario llamar a una audiencia lo hará, pero sin la presencia de Martinelli. Proceslamente no es viable por lo complejo que resulta trasladar a prisionero de Miami a Atlanta. Carreira es de la opinión de que la jueza “mantendrá la extradición del expresidente”.

Ahora bien, Martinelli no ha perdido el derecho a un retorno voluntario. Si opta por esta remota alternativa, lo que procede es celebrar una audiencia oral para determinar que su decisión es voluntaria. Finalmente, quien tiene la última palabra en su extradición es el Departamento de Estado.

La defensa de Martinelli interpuso un Habeas Corpus a principios de septiembre de 2017 en el que solicitó, además de la revisión del fallo de Torres, la inmediata liberación de su cliente y la reviersión de la orden de extradición en su contra.

A diferencia de audiencias pasadas, al haber sido declarado como extraditable por un juez, la contraparte deja de ser un fiscal norteamericano que en el pasado era quien representa los intereses del Gobierno panameño. Ahora, en el lado derecho de la audiencia se sentarán los representantes del Procurador General Jefferson Beauregard, del Secretario de Estado, Rex Tillerson, y del jefe del Centro Penitenciario Federal Robert Wilson, donde se encuentra detenido el exmandatario desde el 12 de junio pasado.

A pesar de que los abogados de Martinelli han hecho una campaña mediática asegurando que su cliente es un perseguido político, procesalmente no existe ningún alegato al respecto.

La representación de Martinelli centró la solicitud de Habeas Corpus en hechos puntuales aunque repetitivos: que los cargos de espionaje no se encuentran en el Tratado bilateral de extradición firmado en 1905 entre Panamá y Estados Unidos; cuestionan la retroactividad del documento -y en este punto analizan hasta las comas que separan la frase que estipula su entrada en vigencia-, y que Panamá no emitió una orden de arresto satisfactoria, entre otras cosas.

Ante estos reclamos, la contraparte argumenta que la interpretación de los Tratados corresponde a las partes, es decir, a Panamá y Estados Unidos; que en materia de extradición prima una presunción de que ante cualquier duda en la comprensión de los Tratados, se resuelva facilitando la extradición con la intención de que el requerido comparezca ante el tribunal que lo necesita. y no impidiéndola.

La Estrella de Panamá tuvo acceso a ambos documentos, tanto a la respuesta que ofreció el gobierno norteamericano, como a la contestación que hizo la defensa al escrito del Gobierno.

Martinelli es requerido en Panamá por el supuesto delito de intervención telefónica sin una autorización judicial, seguimiento y vigilancia de 150 blancos sin una orden judicial y por malversación de fondos públicos o peculado.

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