jueves, 15 de septiembre de 2016

‘Secretario general y candidato, una fórmula que no aplica en el siglo XXI’

Rolando Mirones confía en que el PRD saldrá unido del proceso de elección interno. Vaticina que Pedro Miguel González será el vencedor. Se muestra incrédulo ante las estadísticas de homicidios: “no son reales”, dice

Dice que aspira a ser presidente en 2019, pero que de eso no hablará hasta que el partido al cual pertenece, el Partido Revolucionario Democrático (PRD), elija a su nuevo directorio y, de una vez por todas, termine de limar asperezas. Rolando Mirones, el abogado que se ganó el mote de “Kojac” cuando estuvo al frente de la Policía Nacional, dice que no confía en las cifras que muestra el gobierno relativas a la disminución de la tasa de homicidios en comparación con años previos (en 2015 la cifra llegó a 493 homicidios). Pero no quiere hablar de eso. Mientras él lideró a la tropa, en 2006 hubo 371 homicidios; 444 en 2007 y 654 en 2008, cuando dejó la institución. Mirones alega que la Policía no es la solución a los problemas de inseguridad, que es un asunto interinstitucional y que se debe hacer un mayor esfuerzo en prevención.

¿A quién apoyará, a Pedro Miguel González o a Ernesto Pérez Balladares?
Nosotros nos hemos ido con una propuesta, no es tema de personas. Apoyamos el programa que lidera Pedro Miguel González porque tiene un plan para rescatar la renovación torrijista. El Movimiento Refundación del PRD (el cual lidera Mirones) tiene mucho en común con el de Pedro Miguel. Hay una coyuntura específica en este momento, que es la escogencia de la directiva en el partido, pero esperamos seguir trabajando porque el fin de todo esto no debe ser ni siquiera ganar las elecciones de 2019. Para mí la meta es que en 2024 la gente diga ‘qué bien lo hizo el PRD’ y elija a otro presidente de este partido. Para mí nunca ha sido agradable que me feliciten al inicio, sino al final del trabajo.

En 2019 el país requerirá reformas muy profundas: los ajustes financieros a la Caja de Seguro Social, la constituyente, la educación... ¿Qué figura de su partido tiene la capacidad de enfrentar este reto?
No se trata de personas...

Pero alguien debe hacerlo…
Eso te lo puedo contestar después del 30 de octubre, porque en esa fecha es nuestro congreso. Tendremos una nueva dirigencia y una vez que podamos arreglar nuestros problemas internos, podremos escoger a esa persona.

¿Y si no se arreglan en esa fecha?
Tengo la esperanza de que sí va a pasar. Ahora mismo estamos trabajando en la oferta que tiene que hacer el partido, como institución, a la sociedad. Esa confianza de que pueden confiar en nosotros para dirigir el país. Después vamos a la discusión de quién es el hombre o la mujer que mejor nos representa. Pero por ahora, primero el partido y luego el candidato.

¿Usted es de la opinión de que el secretario general de su partido puede aspirar a la Presidencia de la República o que debe mantenerse separado de estas aspiraciones?
En mi concepto esa persona debe dedicarse al partido, al igual que todo el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Esa es una de las razones por las que estamos apoyando el movimiento pro rescate y renovación torrijista.

Todo mundo identifica a Pedro Miguel como una ficha de Martín Torrijos, ¿es así?
No. Me parece que hacer cosas como esa es ir contra la dignidad de la persona. González tiene su propio criterio, su propuesta y su manera de pensar.

¿Martín Torrijos también aspira a la Presidencia de la República?
Yo no tengo la menor idea, lo que puedo decir es que Martín no está trabajando en el partido, se está dedicando a temas personales, está en la Fundación Omar Torrijos, pero no está teniendo vida partidaria. No puedo saber lo que hará en el futuro.

¿Qué opina de lo que ha dicho “El Toro”, que se retira si pierde el CEN?
Me parece muy triste porque la propuesta del doctor Pérez Balladares en este momento es para ser secretario general del partido, no para ser presidente. Me parece que él ahí está confundiendo dos cosas que no deberían mezclarse. Es parte de su concepción de cómo se deben hacer las cosas, una concepción del siglo XX, de cómo le funcionaron a él. En aquel momento, el partido estaba destruido, él participó y todos debemos agradecerle que lo levantó de las cenizas. Él fue secretario general, después candidato y luego presidente. Esa fórmula no aplica para el siglo XXI. Todo pareciera indicar que él va a perder estas elecciones frente a Pedro Miguel González. Yo creo que va a perder, ampliamente.

¿Por qué ampliamente?
Porque la gente está apoyando una propuesta diferente, de un sí institucional. González ha sido claro al decir que no solamente dejará sus aspiraciones a un cargo político, dijo que si le ofrecen un cargo en el gobierno posteriormente, lo rechazará.

Pongamos el caso hipotético de que gana González, ¿será capaz de unificar al partido?
Sí. Es un proyecto lo que él está presentando. A González lo acompaña mucha gente, y me incluyo. Omar Torrijos, que fue el precursor del partido junto con el papá de González, junto a Ascanio Villalaz y mucho otros, tuvo poder absoluto en el país, pero nunca lo ejerció de esa forma porque se rodeaba de gente y llegaba a consenso. Eso es lo que pasa en el movimiento pro rescate torrijista. Por eso no es cuestión de una persona, sino de la propuesta, somos todo el equipo que va a buscar la unidad y ya lo estamos haciendo. Yo creo que en el PRD hay muchos candidatos que pueden lograr todo eso que este gobierno dijo que iba a hacer y no ha hecho.

Pero dígame una figura del PRD que pueda afrontar esos retos estructurales que tendremos…
Hay muchas personas valiosas en el partido que han demostrado experiencia y sabiduría, sobre todo en el manejo de la cosa pública. Ya hemos tenido experiencias con personas que creen que pueden manejar la cosa pública que vienen del sector privado, y son universos diferentes.

Mencione algunos nombres…
Yo tengo aspiraciones presidenciales. Pero yo he dejado eso en segundo plano porque creo en el eslogan de “primero el partido y después el candidato”. Una vez pasado este periodo difícil, yo pretendo participar en las primarias.

¿Y quiénes serían sus contendores?
Nito” (Laurentino) Cortizo ha manifestado su interés, él esta en campaña política, lo cual considero un error porque debería poner los esfuerzos en el partido, pero él tiene todo el derecho de hacerlo. Ernesto Pérez Balladares también ha dicho que quiere participar. Somos los únicos que hemos manifestado públicamente nuestro interés.

De no ganar en estas elecciones, el partido podría dividirse en dos... ¿está usted consciente de esa posibilidad?
Sí, lo tenemos claro. Por eso tenemos que trabajar en el partido. No se trata de figuras, porque hasta me parece un irrespeto al país ofrecerle una figura sin un partido.

Pero si el candidato no empieza a hacer campaña desde ahora, le comen el mandado…
Va a haber tiempo, estamos en septiembre, va a haber tiempo... Después del congreso habrá tiempo, falta el 2017, 2018 y parte de 2019 para hacer el trabajo individual. Lo principal es que el partido se aboque a las elecciones con una mesa nivelada para todos, porque no es lógico que una persona, el Dr. Pérez Balladares, diga —aunque lo quiero y lo respeto mucho— que quiere ser secretario general y luego presidente. Eso, hoy en día, no funciona. Algunas personas me han dicho que antes se ha hecho así, pero también hemos perdido varias elecciones en las que usamos esa misma fórmula y hemos perdido. Quiero hacer notar que hemos tenido situaciones en que el secretario general del partido corre para presidente y pierde. Esa no es una fórmula infalible.

¿Qué debe hacer su partido con los diputados ‘traidores’?
Lo que pasa es que habrá que hacer definiciones precisas. Así como no creo que alguien pueda decir que hace lo que le da la gana, a menos que sea independiente, o el extremo a que uno no hace nada sin la línea del partido.

Pero sabemos que hay muchos intereses que logran la reelección del diputado y por eso ‘traicionan’ la postura del partido…
Si me preguntas, te doy una lluvia de ideas. Yo no estoy de acuerdo en la reelección. Deberían prohibirla en Panamá. Son el origen de muchas cosas malas. Y si nos quisiéramos ir a un método aún mejor, es cortar los periodos a cuatro años y permitir una sola reelección y nunca más poder regresar porque el servicio público no debe ser permanente.

Pero no me respondió de los diputados que parecieran cogobernar en este momento.
Mira, yo creo que si existe el peligro de que una persona esté cogobernando habría que hacer las denuncias pertinentes.

¿Y cuál es el delito ahí?
Ese es mi punto. ¿Qué es lo que se puede señalar que estén cogobernando?

Son menesteres internos del partido...
Te pongo un ejemplo. Alguien pudiera decir ahora que la facción de Pedro Miguel es minoritaria, no es así, ahora son 14 diputados, en su momento fueron 6. A mí no me gustó, eso no era lo que hubiera querido, ver a una bancada dividida, para mí fue durísimo, pero había circunstancias que iban más allá. Pero si tú me preguntas por acciones particulares en las que alguien ha cometido una falta grave o un delito, yo creo que las instituciones están dentro del partido, el problema son las personas. Hay un Tribunal de Honor y Disciplina, hay un fiscal...

Qué pena me da, pero no lo he visto actuar...
Vayamos al punto, en este momento estamos en medio de unos congresillos con miras al congreso en el que se van a renovar todos los puestos y a otras figuras, como el defensor de los derechos del partido.

¿Qué opina del programa Barrios Seguros, que encabeza el Ministerio de Seguridad? ¿Considera que es la causa de la reducción en los índices de homicidios?
No, de ninguna manera.

¿A qué atribuye, entonces, la reducción de los homicidios?
Primero que todo, para mí las cifras son preocupantes en el sentido de que todos los gobiernos muestran que ha disminuido la criminalidad. Hace algún tiempo, un periodista, Jean Marcel Chéry, hizo un análisis y descubrió que las cifras que presentaba el gobierno no se compaginaban con la realidad, entonces para mí es muy difícil sentarme a hablar de unas cifras de las que no tengo certeza, y con esto no estoy acusando a nadie de nada. Lo que digo es que las que se presentan no son las reales.

Digamos que hay un 20% de desacierto, aun así la tasa de homicidios ha disminuido, ¿a qué lo atribuye?
Yo no siento que esa sea la realidad del país, honestamente.

Pero entonces, según usted, ¿cuántos homicidios ocurren en Panamá?
El problema es que al momento de captar las cifras es un trabajo muy delicado, es difícil de hacer y de comprobar. Hay gente que llega al hospital y luego muere.

Por esa razón puse el caso hipotético del 20%…
Para mí es difícil hablar de disminución cuando se ve lo que vemos en las calles y lo que muestran los medios y programas como ese de Barrios Seguros, que para mí ha sido más como un estandarte del gobierno.

¿Qué hubiera hecho usted?
Yo quiero ser claro con esto, cuando hablo de seguridad no hablo de lo bueno que yo haya hecho porque yo no fui ministro, sino director de la Policía. Si hubiese sido presidente o ministro, hay cosas que hubiese hecho diferente. Nosotros nos equivocamos en muchas cosas y nos gustaría que el que sigue no cometiera los mismos errores. Considero que uno de los problemas más graves en general, es la falta de una política de seguridad permanente e integral. Le he hecho la propuesta al presidente Juan Carlos Varela, que convoque a los partidos políticos y a los intelectuales para desarrollar una política de seguridad dirigidos por el gobierno para que cuando vengan las próximas autoridades, garanticemos que haya continuación del programa. El problema es que no lo hacemos, pero creo que el PRD hizo un buen ejercicio con el Programa de Seguridad Integral (Prosi).

Ese programa no ha cumplido su función...
Cero. Si tú leyeras lo que eso implicaba…

Lo leí, y se la pasaron haciendo canchas de baloncesto como remedio para la delincuencia…
Pero por qué se dejó, porque el gobierno de Ricardo Martinelli no tenía ningún compromiso personal con eso.

Se deja porque están más preocupados por los personalismos que por la institución…
Sin embargo, si se dice que el partido se compromete a llevar a cabo sin importar quién gana la presidencia, es muy diferente.

Evalúe cuál es la situación de seguridad en este momento...
La situación es delicada, pero no porque este gobierno empeoró todo, las cosas han ido mal...

¿Delicada? ¿En qué sentido?
Yo creo que un panameño que se muera está mal, o que le roben.

¿Qué haría, entonces?
Lo primero es dejar de ver la seguridad como un producto de la Policía Nacional. La institución no tiene que hacer toda la prevención, hay programas que están bien, por ejemplo (el programa) Vecinos Vigilantes, pero aquí se trata de cerrar la fábrica de delincuentes y eso no lo hace la Policía.

¿Sería la escuela?
Exactamente. El sistema penitenciario, por ejemplo, lidia con el que ya delinquió; la Policía lo hace con el que está delinquiendo, pero necesitamos al que lidie con el niño de seis años. El trabajo de la Policía es la represión, esa es su naturaleza.

¿La Policía es un cuerpo sano o lo carcome la corrupción?
Si no fuera un cuerpo sano jamás te enterabas de que sus miembros están delinquiendo.

Igual se entera uno…
No, porque eso lo descubrió la Policía.

¿Y de los que aún no hemos sabido?
Bueno, eso lo podemos ver también, pero a lo que me refiero es que muy enfermo estuviera el cuerpo si no viéramos a los que delinquen.

¿La corrupción entra por el lado civil o por el uniformado?
Siempre por el lado civil, a ningún uniformado le enseñan en una academia de policía a ser un delincuente.

¿Y qué hay de los boleteros que piden plata?
Esas son costumbres arraigadas. Yo considero que ningún policía recibe obligando o apuntándole a alguien en la cabeza. La gente le da la coima.

¿A quiénes cambiaría del actual gabinete?
Tendría que pensar por cada uno. Pero son muy pocos los que tienen capacidad en la administración pública, y yo no me estoy refiriendo a inteligencia o estudios, pero la gestión administrativa en el tema público es diferente. Honestamente, muy pocos tienen la capacidad. Me llama la atención la ministra de Ambiente, que sí tiene una capacidad administrativa, pero aparte de ella, está muy difícil.

¿Es lento el gobierno actual?
Muy lento.

¿Por qué?
Al presidente le falta liderazgo y no se enfoca en resolver problemas, sino en presentar una imagen diferente a la ciudadanía.

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