miércoles, 3 de junio de 2015

La visita de Fifer a Martinelli dio sus frutos tres meses después

Días antes de que Petaquilla Minerals Ltd., publicara la autorización del gobierno panameño a la empresa para exportar oro, en la Bolsa de Valores se registró un súbito movimiento millonario accionario

El 18 de noviembre de 2009, Petaquilla Minerals Ltd. anunciaba con bombos y platillos que el Gobierno panameño había concedido a su subsidiaria Petaquilla Gold, ubicada en el distrito de Donoso, provincia de Colón, el permiso para exportar oro. La era del metal dorado daba inicio en Petaquilla Gold.

La notificación, dirigida a inversionistas y público en general, se hacía antes de que el gobierno del presidente Ricardo Martinelli emitiera formalmente la Resolución N°262 del 24 de diciembre de 2009. Un regalo de Navidad para la minera.

LA COMPRA DE ACCIONES
Antes de ese paso, manifiesta una fuente vinculada a Petaquilla Gold que solicitó reserva de su nombre, “ellos (Martinelli y Financial Pacific) compraron acciones de la empresa. Transacción en mano y dado el permiso, el precio de la acción se disparó. En ese movimiento de millones de acciones pudieron haber ganado mucho dinero”.

En efecto, los informes de la Bolsa de Valores de Toronto, donde está registrada la minera, reflejan el aumento súbito en el volumen de acciones negociadas días antes de la buena noticia. Momento que pudieron aprovechar quienes conocían las interioridades de la empresa, todo lo cual podría ser investigado por el regulador en la materia, la Bolsa de Valores de Toronto.

Quienes conocían las interioridades del asunto pudieron haber comprado cada acción a menos de 25 centavos, a sabiendas de que el precio se dispararía tras el anuncio de que el Gobierno ya había otorgado el permiso para exportar.

El bajo precio de la acción se debía a los constantes cambios de la directiva de la empresa, sin aparente explicación al público inversionista, aunado a la pausa en que se encontraba la empresa mientras esperaba que el Gobierno avalara la exportación.

En noviembre de 2012, dos años más tarde, en la Fiscalía Decimotercera de la ciudad de Panamá, una mujer, acorralada por su situación legal, denunciaría, ante la incredulidad general, que el entonces presidente Ricardo Martinelli se había beneficiado con la compra y venta de acciones de Petaquilla Minerals Ltd. haciendo uso de información privilegiada (insider trading) a través de una cuenta de la casa de valores donde ella trabajaba: Financial Pacific.

La denuncia de Mayte Pellegrini hizo recordar la visita que en septiembre de 2009 había hecho Richard Fifer a Martinelli, una reunión cordial tras la cual Fifer invitó al entonces presidente, a través de una carta que resume la visita, a mantenerse “continuamente comunicados vía electrónica”, para que “todas las decisiones sean consultadas contigo”.

Fuentes vinculadas a la empresa sostienen que “esas palabras de Fifer hacia Martinelli son una clara intromisión del presidente en los asuntos administrativos y las decisiones que se toman en una empresa pública”.

Según voces sindicalistas y fuentes consultadas por La Estrella de Panamá, el resultado de la reunión sirvió como instrumento al geólogo para llegar a un acuerdo con el presidente en la recomposición de la junta directiva de la que Fifer dejó de ser parte en septiembre. El geólogo quería evitar que su salida del directorio fuera definitivo.

A pesar de que el cargo de Fifer no era de alta jerarquía, los trabajadores de la mina manifiestan que era él quien controlaba todos los movimientos y operaciones, a pesar de que estuvo unos meses fuera del país.

RENUNCIA EN PLENO
El 5 de noviembre, ohn Resing, presidente ejecutivo y director; Christopher Davie, director ejecutivo; John Cook, director general; Gastón Araya y Robert Baxter, ambos directores; y Graham Scott, secretario corporativo, renunciaron en pleno a la directiva. El único que permaneció como director fue Fifer.

Bajo la ley canadiense, el directivo que permanece tiene la facultad de nombrar a otros directores para evitar que la empresa quede en acefalía.

“La renuncia de toda la directiva, excepto la de Fifer, se originó en la extraña relación que percibía la directiva, encabezada por Davie, entre Fifer-Martinelli; primero el presidente decía que no quería al geólogo y después éste se aparece con un mail que detalla una relación íntima; eso les olió raro”, explica la fuente vinculada a la empresa. Para una compañía pública es riesgoso trabajar en un país donde exista un manejo gris en las relaciones con el gobierno.

En ese momento, en noviembre de 2009, Fifer recomienda los nuevos directivos al resto de los accionistas, esta vez con el convencimiento de que había logrado, por parte del Ejecutivo, el permiso para la exportación del oro. La nómina sería confirmada en la Asamblea Anual de accionistas, en diciembre de 2009, en la que Fifer fue ratificado como director oficial. En esta nómina aparecía una figura polémica, Raúl Ferrer, que algunos sectores vincularon al entonces mandatario Martinelli.

Richard Fifer “hizo ratificar a los accionistas todo lo que sucedió desde la reunión de directores en agosto bajo la amenaza de que si no lo nombraban a él y a los sugeridos, el grupo financiero Platinum Partners ejecutaría la deuda y la empresa quedaría en manos del prestamista”, indica la fuente estudiosa del tema Petaquilla.

Para ese entonces, Fifer había superado sus diferencias con Martinelli y éste había manifestado su interés de poner a gente de su confianza en la directiva de la empresa”, acota la fuente.

Hoy, la junta directiva de la empresa enfrenta las críticas de haber favorecido a Martinelli y a los suyos con información privilegiada que los llevó a comprar acciones de Petaquilla Minerals Ltd. en la Bolsa de Valores.

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