miércoles, 8 de agosto de 2012

La expulsión de un dirigente magisterial es el detonante de una huelga de educadores

Los empresarios se encuentran preocupados por los posibles actos de paro que pretenden convocar los educadores a raíz de la expulsión de uno de los dirigentes de mayor antigüedad en la lucha sindical; el profesor Andrés Rodríguez.

Según la directora del plantel Abel Bravo, ubicado en Colón, donde imparte clase el dirigente, se le acusó a Rodríguez por cometer faltas a la ética. Y es que en un video revelado en la web se aprecia al educador bloqueando con tre sillas la entrada a la oficina de la directora, posteriormente se ve al dirigente hace un mitin con un megáfono que uno de sus compañeros le facilita.

El proceso contra Rodríguez, según el MEDUCA, se inició en el mes de octubre, momento en que se llamó al profesor para que participara del mismo. Pero como toda moneda hay dos caras del asunto. Rodríguez argumenta que su expulsión coincide con el llamado que hizo a su gremio para presionar a las autoridades educativas para retomar el diálogo sobre las reformas curriculares, Un diálogo que requiere de tiempos y puntos concretos como afirma el ministerio, pues considera que en las reuniones hay muy poco avance porque los docentes que asisten al mismo traen a colación temas que poco o nada tienen que ver con lo que se discute en el momento.

Así las cosas, y a punto de llegar al límite de tiempo -miércoles 8- estipulado por los profesores para conseguir una respuesta del ministerio, han efectuado un llamado a huelga nacional para esta fecha con tal de conseguir la restitución no solo de Rodríguez sino de otros dirigentes que fueron eliminados del sistema por diversas causas.

Al respecto la Camara de Comercio indicó a través de un comunicado; “sentimos mucha preocupación porque estas medidas de presión, afectan la formación que deben recibir los estudiantes para acceder al mercado laboral”, expresó el Presidente del gremio Irving Halman.

Las medidas de presión tienen al sector educativo enredado en un laberinto que lo que necesita es diálogo y cooperación entre las partes para poder lograr una mejor calidad en la educación. A fin de cuentas, quienes salen perjudicados en esta situación son siempre los alumnos, que pocas veces reciben las clases que pierden por las huelgas magisteriales.

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