lunes, 4 de abril de 2011

El tinterillo… (Mini novela) Una historia que podría retratar una escena real en nuestro sistema judicial


Era una tarde semi lluviosa pero había que salir con la información de aquel juzgado.  Pronto el licenciado se acercó a la recepcionista y le explicó su urgencia.  Ésta le solicitó al juez su aprobación y él, muy amable atendió al  caballero.  Muy pronto,  el licenciado no solo recibió lo que andaba buscando, también se enteró, por la frecuencia con que visitaba estas oficinas, lo que éstas guardaban tan celosamente;  había que resolver un expediente sin sospechar que había un interés oscuro en el fallo.  Una oferta tentadora a la que no solo se doblegaba aquella pluma, también sus colegas usaban la misma técnica, pero como muchos comían del mismo tamal  a nadie le convenía a delatar al otro.

La verdad es que lo que menos se impartía en aquellos despachos era justicia.  Muchos estaban cansados de estas prácticas, vivir de sobresaltos y amenazas lo acaba a uno.  Al fin y al cabo cuesta mucho entender aquella frase de que el dinero no lo es todo, pero mientras no se tiene se quiere y cuando se tiene, se quiere mas.  Así vivían muchos de estos funcionarios.  Ya estaban podridos, cambiar era prácticamente imposible, sería algo así como volver a hacer la carrera de abogacía.

Lo que uno amarra en el juzgado puede confirmarlo arriba, así no hay problema si surge una apelación o un reclamo de las partes, pues también los abogados recibían lo suyo.  Todo esta arreglado, eso es lo que creen.  Lo que menos esperarían sería un escándalo que salga de sus manos y ahí si, los alcanza el miedo hasta carcomerlos.  No hay forma de cuestionarlos, decía un juez, sus fallos son definitivos, inapelables, y para ser sinceros, muchos jueces sabían elaborar respuestas tan contundentes,  que prácticamente parecían ajustarse al derecho.  

Había quienes no usaban estas prácticas, pero sin remedio quedaban embarrados cada vez que surgía algún alboroto.

En las esferas mas altas, conoció el licenciado principiante, también se cuadraban algunos fallos, claro que los de alto perfil tenían un precio distinto a los regulares.

Lo que menos pensaban quienes se sentían impunes era que cualquier día, les caería lo que habían evadido; la justicia.  Entonces salían a relucir lamentos y pataleos de ahogados hasta sumergir los titulares.

Así empezó a conocer las entrañas de la bestia a la que pretendía adentrarse el licenciado, recién estrenado, decidió mejor colgar los guantes de abogado.

1 comentario:

  1. Parece ser una muy buena mini novela.
    Aunque te confiezo que normalmente leo escritores de novela histórica... la verdad es que soy open mind y estoy abierta a otras opciones.
    Además me parece muy interesante el tema a lo que relatas en tu post.

    saludos.

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