lunes, 22 de julio de 2019

Rolando López dice que prestó su computadora al testigo protegido y que Martinelli lo amenaza

Rolando López, exsecretario del Consejo de Seguridad (CS), admitió al Tribunal que juzga al expresidente Ricardo Martinelli por pinchazos, que le prestó su computadora personal al testigo protegido de la Fiscalía para que éste grabara la información sensitiva que había extraído del correo electrónico brad.pty507@gmail.com en un dispositivo que después se empleó como evidencia durante el juicio.

Esta información cobró beligerancia durante el juicio contra el expresidente Ricardo Martielli de este lunes cuando la querella inició la evacuación de sus testigos, en la mira tenía precisamente a López y al expresidente Juan Carlos Varela.

La versión de López, no obstante, contrasta con la del testigo protegido de la Fiscalía quien compareció durante el mes de junio por espacio de dos semanas. En su declaración reiteró en varias ocasiones que fue él mismo quien grabó esta información sensitiva desde su computador en el disco compacto que posteriormente entregó a la Fiscalía. Recordó que lo hizo en un hotel de la localidad del cual no logró mencionar el nombre o cuánto había pagado por la habitación en la que se hospedó por unos días en su viaje a la ciudad.

Según López cuando ingresó al Consejo de Seguridad como director y comenzó con la averiguación de lo que había ocurrido ahí antes de su llegada, los pinchazos telefónicos, un subalterno se le acercó y le comentó sobre un colaborador que quería aportar material a la justicia pero no quería hacerlo desde su computadora "porque las máquinas del Estado tenían un programa que estaba implantado por Martinelli".

La respuesta de López fue que él le facilitaba su computadora para hacer la tarea, "por eso va a salir mi nombre en el renglón de propiedades", narró López tratando de justificar la razón por la que en el disco compacto que empleó la fiscalía durante el juicio para mostrar al testigo protegido los correos y conversaciones de las víctimas de los pinchazos, salió a relucir el nombre de su nombre como autor de los mismos. Es decir, el nombre del autor o usuario de la computadora donde se había grabado la información.

El 18 de junio, fecha en la que en la audiencia sorprendió el nombre de Rolando López como autor de varios correos, el testigo protegido no supo dar una explicación al tema. Solo se limitó a responder que desconocía la razón por la que aparecía ese nombre en el disco compacto. Pero al mismo tiempo aseguró al Tribunal que él mismo había grabado el material en su computador. En ningún momento indicó que se trataba de un equipo prestado o que lo había conseguido por medio de un tercero, como afirma ahora López.

López reiteró en dos ocasiones que fue él quien le otorgó su computadora al testigo protegido y que "lo volvería a hacer de ser necesario".

"Nos parece que quedan claros muchos elementos. Rolando dijo que alguien le mencionó que había un colaborador que tenía intención de colaborar con la justicia o dar información y él le entrega una laptop personal y por eso aparece su nombre ahí. Este elemento para nosotros es importante y afortunadamente la querella aporta ese testimonio, hay un colaborador que no quiere utilizar los dispositivos del Consejo para hacer el volcado", explicó el fiscal Ricaurte González la contradicción.

DESDE SU INGRESO
López acudió al juicio como parte de los testigos de la querella. El abogado David Cuevas, defensor de Rosendo Rivera, querellante, víctima y exabogado del exmandatario Martinelli, interrogó a López por espacio de dos horas.

Pasadas las nueve de la mañana el Tribunal dio la orden de que ingresara el testigo de la querella que había sido previamente anunciado. López, vestido de traje oscuro, zapatos negros, camisa blanca y corbata, ingresó a la sala de audiencia sin mirar a ningún otro lado más que la silla que ocuparía frente al Tribunal.

Una vez el abogado inició el interrogatorio, López reparó la sala por encima y ubicó a Martinelli, a quien señaló como autor de los pinchazos y de enviarle mensajes intimidatorios, amenazantes, a su celular.

La querella efectuó la primera pregunta al testigo que sirvió para que se explayara y relatara al Tribunal las diferencias que mantiene con el acusado. Las mismas rentan ser de vieja data, y se manifiestan, según López, en una serie de mensajes que recibió en su móvil de un número no identificado pero que asocia a Martinelli. Aparecen palabras que el expresidente le había dicho en persona cuando se toparon en un evento en la embajada de Estados Unidos en Panamá en julio de 2014: billete y el músculo.

López narró que en una ocasión pidió al emisor de las comunicaciones que se identifique, pero no lo hizo. De igual forma acusó a Martinelli de continuar con la vigilancia a terceros ya que cuando él visita ciertos sitios al poco tiempo aparece en las glosas de los diarios propiedad de Martinelli en dónde estaba y qué estaba haciendo. Añadió que en los mensajes le decían que le habían dado instrucciones al abogado Sidney Sittón, defensor, para que interponga las demandas necesarias, porque él, López, era el Montesinos (Vladimiro) panameño por armar expedientes, y que también le aparecen las palabras tic toc, tic, tac, como si se le acabara el tiempo.

El juez Roberto Tejeira, presidente del Tribunal, orientó a López a interponer la denuncia ante las autoridades correspondientes y no desviarse del tema que se le cuestiona.

A continuación López indicó que cuando tomó posesión del CS, cuestionó a Alejandro Garúz su antecesor, sobre los equipos de escuchas que se empleaban en la entidad, el M.L.M . Protection y el Pegasus. López no recordó el nombre de un tercer equipo, el Da Vinci, que el testigo protegido había mencionado como parte de las herramientas que se emplearon para hacer las escuchas. Garúz le indicó que eso no existía, a lo que López insistió porque según él tenía una secretaria le había informado sobre la existencia de esos equipos.

El testigo habló someramente sobre la forma en que inició la investigación interna en la entidad que pretendía esclarecer la pérdida de los equipos y la participación del personal. Parecía repetir lo publicado en los medios a lo largo del desarrollo del juicio. Dijo que conversó con varios agentes, entre ellos mandó traer al testigo protegido de Chiriquí para hablar con él y éste decidió cooperar con la justicia.

Manifestó que Júbilo Grael funcionario de la entidad es muy buena unidad. De Julio Palacios, otro excolaborador del CS, dijo que era un excelente profesional quien le solicitó una licencia para trabajar en la Unidad de Análisis Financiero y se la concedió. Luego dijo que después le presentó la renuncia y le agradeció la oportunidad que le había dado para trabajar en el CS.

No obstante, cuando Palacios compareció ante el Tribunal de juicio el 25 de junio pasado, relató que participó en una reunión con el expresidente Juan Carlos Varela, Jacinto Gómez, subdirector del Consejo de Seguridad y Rolando López, en la que lo interrogaron para saber qué había ocurrido en la entidad durante la administración Martinelli. Palacios dijo que no le constaba que se habían efectuado los pinchazos y luego fue enviado de vacaciones por 100 días. A su regreso estuvo 60 días encargado de la garita del Consejo de Seguridad revisando los autos que entran y salen de la entidad. Un acto que interpretó como humillante.

Palacios asumió que estas ordenes obedecían a que no dijo lo que los jefes querían escuchar. Mencionó que Rolando López le había mandado mensajes a través de un emisario. Por ejemplo, que el jefe quiere que hable. "Yo le respondí que ya me tenían bien cabreado con el tema, que no iba a decir lo que no sabía, que si me quería botar que lo hiciera", reveló entonces con cierto enojo el testigo Palacios. Puntualizó que después renunció al CS.

En la mañana de este lunes, López también se refirió a Ronny Rodríguez y a William Pittí, ambos acusados de ser los autores materiales de los pinchazos de los cuales se desconoce su paradero. De ambos dijo que no quisieron colaborar con la justicia, el primero no quería "traicionar a Martinelli", según López rememoró sus palabras.

Dijo que jamás presionó a nadie para testificar o para declarar en el caso, y que se arrepiente de no haber participado como querellante en este caso, como sí lo hizo con el proceso que juzgó a los exdirectores del CS Alejandro Garúz y Gustavo Pérez.

También habló de su relación con la procuradora Kenia Porcell. Explicó que la conoció cuando ella era docente en una clase de maestría a la que atendía López y que su profesionalismo lo inspiró para recomendarla como asesora legal cuando fue designado por el entonces presidente Varela en la entidad. Porcell revisaba su comunicación legal, las Gacetas, etc, según López.

Añadió que para ocupar el puesto de director del CS, Varela lo entrevistó por 7 horas y revisó su extensa carrera militar y experiencia policial.

Del testigo Luis Rivera Calles, perito del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, quien denunció a López por pinchar su teléfono y darle seguimiento, el exsecretario del Consejo dijo que no lo conoce, que solo sabe de él por los medios de comunicación. "Les reto a que busquen una nota en la que aparezca mi firma, o en la que diga que yo participé en las diligencias de inspección ocular en Medicina Legal", retó López para desmentir a Rivera Calles. "Me genera preocupación que el billete y el músculo pudieron intervenir en su testimonio", declaró.

López dijo que a raíz del mal uso que se le dio a las máquinas pinchadoras durante la administración Martinelli "ahora todo mundo cree que esta pinchado", una especie de psicosis colectiva.

Mientras declaraba López, en ocasiones el exmandatario Martinelli, sentado a pocos metros del testigo, negaba con la cabeza cuando éste hablaba. Luego lo miraba fijamente por momentos.

López dijo que le preocupa la integridad de sus familiares.

López narró su trayectoria como militar y describió el organigrama del CS petición del abogado querellante.

La defensa realizará el contra interrogatorio en horas de la tarde.

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