miércoles, 18 de julio de 2018

Cuando una sentencia no logra apaciguar el dolor de un asesinato

La madre de Catherine Johannet vendrá a Panamá a pedir que se aplique la pena máxima al responsable de la muerte de su hija. Una juez lo sentenció a 12 años. Alice Medalia reclama 50 años por los 3 delitos


Catherine estaba en la flor de su vida. Su adolescencia la pasó enseñando a niños vietnamitas con discapacidades.


Los 12 años de prisión a los que la juez de Niñez y Adolescencia de la provincia de Bocas del Toro, Rita Hilton, condenó al asesino de su hija no logran calmar el dolor de Alice Medalia.

Su hija, Catherine Johannet, de nacionalidad norteamericana, fue violada y estrangulada el pasado 2 de febrero, mientras caminaba por un sendero en la isla Bastimentos, de Bocas del Toro. Además, le robaron sus pertenencias.

Medalia vendrá a Panamá en un par de semanas para exigir la pena máxima para el asesino de su hija de 23 años de edad. Está interesada en que el pueblo panameño conozca exactamente lo que le sucedió a Catherine. Un episodio doloroso que a la familia le ha costado mucho esfuerzo superar, pero que ahora deberá enfrentar este episodio para exigir “justicia”.

La mamá sabe que una pena más severa no le devolverá a su hija, pero, por respeto al público y a la propia Catherine “debe haber una sentencia adecuada, ya que lo que le pasó a su hija le puede ocurrir a cualquiera”.

El imputado, que ya cumplió mayoría de edad, se declaró confeso y arrepentido de los tres delitos, razón por la que fue sentenciado por la juez a esa cantidad de años. Sin embargo, el fiscal Julio Campines apeló la sentencia para que el Tribunal Superior de Niñez y Adolescencia ubicado en la capital, analice el caso y dirima la petición de la Fiscalía.

Para Medalia resulta irrisoria la pena. La compara con el caso de dos jóvenes, de 15 y 16 años, sentenciados a 21 años de prisión por haber matado y robado al dueño de un establecimiento. Para ella, los tres delitos en perjuicio de su hija deberían recibir la pena máxima: 50 años de prisión.

“Definitivamente me haría sentir mejor. Francamente no he conocido a nadie que no se siente de esa forma después de un acto como el que cometió esta persona. Si alguien intencionalmente, conscientemente y a propósito le hizo eso a mi hija no es una sentencia apropiada”, señaló Medalia a “La Estrella de Panamá”.

El inmenso dolor de haber enterrado una hija, de esta forma, no se sana con el tiempo. La madre también es consciente que una sentencia más severa no la revivirá, pero “saber que la justicia se impartió de la mejor manera, me hace sentir mejor”.

Medalia añade que su hija tenía un concepto muy particular de la justicia, y cuando uno tiene eso en mente lo que busca es seguir con lo que ella hubiera querido hacer en vida.

“Ella se sentiría atropellada con esa sentencia. No solo porque le ocurrió a ella, sino porque no hubiera querido que a nadie más le suceda algo igual, o que pierdan la vida en la forma en que ella murió. Creo firmemente que es importante que se imparta justicia adecuada. Conocí a muchos panameños muy buenos mientras estuve en Panamá, y también pienso que para ellos es un mensaje terrible el hecho de que esta persona pudiera estar libre en pocos años”, exclamó Medalia.

Catherine estaba en la flor de su vida cuando fue violada y estrangulada. Su adolescencia la pasó enseñando a niños vietnamitas con discapacidades. Un par de años antes se graduó de la Universidad de Columbia.

Aquella tarde, la joven andaba sola por un sendero que une dos playas de isla Bastimentos, Bocas del Toro. Un lugar turístico, transitado por docenas de personas, entre los que se cuentan vecinos y turistas atraídos por las paradisíacas playas y vegetación de la isla. Cuando sus amigos no la vieron regresar salieron a buscarla, alertaron a la policía del lugar y repartieron volantes con su fotografía. Lastimosamente para Catherine en ese tramo encantador encontró la muerte.

Unos días antes, había publicado en Instagram una foto donde aparecía sumergida en el mar con la frase: ”He encontrado el paraíso, se llama Isla Ina”.

Era una de esas personas que exploraba la zona, cuando de repente, se vio sorprendida y atacada por un lugareño de 17 años que intentó violarla. El aborigen se vio en desventaja por la altura de la chica, así que la atacó, forcejeó con ella, la violó y luego la estranguló con la parte de arriba del bikini rosado que tenía puesto ese día.

Después de ver el cuerpo de Catherine inerte, pensó que debía esconderlo, de esa forma ocultaría sus aterradores actos. Lo llevó a un paraje remoto del sendero, con gran vegetación, con la idea de que la figura se confundiría entre las plantas. Luego le robó sus pertenencias.

La madre insiste su inconformidad por el castigo impuesto, ”no es el adecuado para esta persona”, repite.

Durante la entrevista también reiteró que se ha encontrado con gente maravillosa en Panamá, personas que le han ayudado, pero no se ha topado con una que considere que la sentencia de la juez es la justa, o la apropiada.

El pasado 3 de julio se realizó el juicio oral en contra del ciudadano panameño. El fiscal presentó un cúmulo de pruebas que lo vinculaban a los hechos. El juicio se surtió en ante un juez penal de adolescencia, bajo los parámetros de la ley 40 del Régimen Especial de Responsabilidad penal para adolescentes.

El fiscal solicitó la pena máxima para el sistema juvenil: 12 años por asesinato, 9 por violación y 6 por robo. Es decir, 27 años de prisión considerando que cuando se cometieron los hechos, el delincuente era menor de edad.

CAPTURA DEL ASESINO
El jueves 2 de febreo de 2017 fue vista por última vez la norteamericana Catherine Johanneth en la isla de Bastimentos, Bocas del Toro. El cuerpo de la joven fue hallado el 5 de febrero pasado en un sendero del lugar. En aquel momento, las autoridades manifestaron que el asesino había usado la parte superior del bikini para asfixiarla.

En octubre de 2017 las autoridades capturaron al homicida. Según fuentes policiales, el asesino es menor de edad, originario de la etnia ngäbe y al momento de su captura el señalado se encontraba en la isla Cayo de Agua, provincia de Bocas del Toro. El esfuerzo de las autoridades para dar con su paradero requirió de helicópteros, personal del Servicio Nacional de Fronteras, así como del aeronaval, además de los agentes de inteligencia que después de realizar varias pruebas forenses relacionaron al menor con el hecho criminal. El despacho de prensa del Ministerio Público explica que luego de las investigaciones y la recopilación de elementos, la orden de aprehensión había sido girada desde el 21 de octubre por la Fiscalía Especializada de Adolescentes.

Por este asesinato, las autoridades ofrecieron hasta $50 mil para quien ofreciera pistas certeras para dar con el autor de los hechos.

Cuando se publicó la trágica noticia de la muerte de Johannet, la embajada de Estados Unidos en Panamá, emitió un comunicado e informó que se realizarían esfuerzos para que agentes del FBI colaboraran en encontrar al culpable.


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