domingo, 18 de junio de 2017

Fianza depende más del perfil del acusado que del delito cometido

El juez Edwin Torres decidirá en la audiencia si Martinelli corre peligro de fuga en caso de quedar libre. El fiscal que representará a Panamá en la audiencia ha manifestado que si el expresidente se hubiera enterado que irían tras él, se hubiera dado a la fuga.

El fiscal Benajamin Greenberg ha plasmado en blanco y negro que si Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá, le hubieran alertado de que había una orden de arresto en su contra, podría haber huido. Razón por la que solicitó el 12 de junio pasado al juez del Distrito Sur de Miami, Florida, Estados Unidos, que permaneciera en prisión, siguiendo el proceso que dicta el tratado de extradición entre Estados Unidos y Panamá, con el fin de que el fugitivo sea arrestado y llevado a Corte para que se ventilen las acusaciones en su contra.

Mañana martes 20 de junio, una situación muy similar podría ocurrir ante el mismo juez que atendió hace una semana la audiencia y que solicitó tiempo para emitir opinión sobre el encierro de Martinelli. Finalmente resolverá la incógnita de si permanece preso o sale en libertad condicional hasta que se concrete el proceso.

En Estados Unidos la fianza que concede un juez está más relacionada al perfil del sujeto o imputado, por el temor a peligro de fuga, que al delito que le indilgan. Es una consideración netamente discrecional del mediador, que cuando la concede, por lo general los fiscales tienden a oponerse.

Martinelli tendrá a su lado un numeroso equipo de abogados que tienen programada una estrategia para que su cliente recupere la libertad y retrasar el proceso de extradición a Panamá.

El primer paso que tendrá que librar Martinelli fuera de su país, es meramente judicial. Una vez emita el juez su veredicto, entrará en acción otra fase en la que el también empresario panameño se desenvuelve mejor, la política. La decisión de extradición recae en el Departamento de Estado de Estados Unidos, que finalmente es la entidad que imprime su sello en este procedimiento.

Para inclinar esta balanza a su favor, si utiliza esta estrategia, Martinelli requerirá de un lobista. Una persona con el peso político indicado para influir en las decisiones estatales. En ese escenario podría comenzar por acercarse a senadores republicanos que puedan hablar al oído del Ejecutivo, “se han efectuado acercamientos con un senador” para amortizar la decisión del Departamento de Estado, dijo una fuente conocedora del caso. Aunque Sidney Sitton, abogado de Martinelli, negó que ésto se haya puesto en práctica. “Él únicamente tiene abogados, lo demas es cuento y especulación”, manifestó Sittón.

Hoy también se desarrolla otro hecho político de importancia, se reunen por primera vez el presidente Juan Carlos Varela con su homólogo Donald Trump. Ambos trabajan una agenda apretada con temas centrados en seguridad y comercio. ¿La extradición de Martinelli podrá colarse en la platica?. Quizás.

Entre tanto, las víctimas de los pinchazos esperan justicia. Enl la parte judicial, todo dependerá de qué tan robusto sea el expediente que se presente ante el juez Edwin Torres, en quien recaerá darle al expresidente la fianza para esperar su extradición en libertad o en arresto domiciliario, o en la prisión federal en la que ya tiene asignado un número de recluso.

EL ARGUMENTO DEL FISCAL
El fiscal Benjaming Greenberg esta facultado para representar ante el juez Edwin Torres los intereses de Panamá, interesado en la extradición del exmandatario.

Las bases en las que recargó la petición el Estado panameño describen que en el periodo de 2012 a 2014 Martinelli malversó los recursos del Estado panameño en forma ilegal interceptando y grabando comunicaciones privadas de 150 personas a las que identificó como blancos, entre ellos se incluían políticos de su propio partido y oponentes, familiares, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Electoral, periodistas, hombres de negocios incluyendo a sus competidores, activistas, miembros de asociaciones cívicas y líderes sociales, a su amante, y otros, cita el ‘complaint’ o documento que resume los argumentos del gobierno.

Martinelli utilizó el equipo que había adquirido el país con fondos públicos, y a miembros del Consejo de Seguridad Nacional que envolvió en las grabaciones ilegales que se realizaban con equipos sofisticados, y otras formas de seguimiento que violó la privacidad de los blancos. Así se enteró de su vida privada y profesional sin su autorización o de una orden judicial.

El artículo 29 de la Constitución Política de Panamá, y el 311 del Código Penal establecen que las comunicaciones privadas no pueden ser grabadas sin justificación de la ley. También prohíbe extraer información de las computadoras, celulares y otros aparatos electrónicos a menos que exista una orden judicial. En este caso, Martinelli no tenía una justificación que le permitiera espiar a sus blancos.

En vez de actúa por los canales apropiados, Martinelli utilizó al Consejo de Seguridad Nacional (CSN) para éste fin, siendo éste un ente cuya tarea es asesorar al mandatario en asuntos de seguridad nacional, para este fin.

SÚPER PODERES
El documento analiza el poder que tenía Martinelli cuando presidente sobre el CSN. Explica que en marzo de 2010, emitió un Decreto Ejecutivo que le permitía remover a los funcionarios y prácticamente Martinelli dirigía los asuntos y las políticas de éste organismo.

En ese sentido, creo una unidad especial en el CSN denominada “servicios especiales” que incluía a Rony Rodríguez (prófugo, con orden de arresto desde 16 de enero de 2015, se desconoce su paradero) quien era el secretario ejecutivo del CSN y otros dos hombres, William Pitti e Ismael Pitti.

La unidad hacía informes directos a Martinelli a quien se referían como ‘jefe’ o RM, en vez de nombrarlo por su nombre o su cargo, con el objeto de otorgar a la información la confidencialidad que él les solicitaba.

La unidad tenía una oficina en el último piso del CSN, el edificio 150, al que solo tenían acceso los miembros de esta unidad a través de una llave electrónica. Dentro había tres computadoras, un servidor, una impresora y un equipo de soporte “PC sistema de vigilancia” denominado Pegasus.

Este sistema es el que utilizaron los mencionados para interceptar teléfonos, emails, chats, extraer data a los contactos como agendas, videos de la computadora o de los celulares y las tarjetas de memoria, tenía activación de localización de los blancos, activación de voz para escuchar lo que decía el blanco o sus acompañantes, capturaba sonido ambiente y las conversaciones que tenía el blanco. Además, habían dos computadoras integradas al sistema, de las cuales una estaba en manos de Martinelli.

El sistema tuvo un costo de $13.4 millones y se adquirió de la empresa M.L.M. bajo el contrato “equipo, instalación, entrenamiento y mantenimiento del equipo tecnológico y de seguridad”, que fue justificado como una compra para “necesidades de interés social y mejorar la calidad de vida de personas necesitadas”, según describe el documento en el que se basa la Fiscalía de Estados Unidos para solicitar la extradición a Panamá.

El argumento es extenso y minucioso en cuanto a la forma discreta en que se mantenía este sistema, hasta los cables se colocaron en los ductos del aire acondicionado del edificio para evitar sospechas.

BLANCOS ESPECÍFICOS
Cada agente tenía asignado un blanco que monitoreaban con el Pegasus y hacían reportes diarios que incluían los que discutía y con quién se reunían. Estos reportes se proporcionaban en forma independiente a los regulares del CSN que contenían información sobre la seguridad nacional.

Incluso señala que en ocasiones Martinelli le solicitaba a Rodríguez que le grabaran la información de sus adversarios políticos en un disco compacto. A veces instruía que algunos audios sensacionalistas de sus adversarios políticos que mantenían relaciones sexuales o que habían sido acusados de infidelidades, los subieran a YouTube en un cibercafé para evitar dejar huellas.

El ‘jefe’ entregaba bonos de $2 mil a William e Ismael en forma de recompensa por el ‘buen trabajo’.

La queja también muestra como Martinelli hacía uso de esa información, dice que en una ocasión le reclamó a Erasmo Pinilla, entonces magistrado del Tribunal Electoral, por un intercambio de correos con miembros del partido Revolucionario Democrático, que despidió a su abogado Rosendo Rivera por andar hablando con un tercero, y que en televisión solía presumir que tenía el expediente y pedigree de todo mundo.

Cuando culminó su mandato, los encargados de hacer las grabaciones removieron el equipo. Lo único que quedó como evidencia de estos delitos fue una computadora que le borraron la información pero se recuperó gracias a un trabajo forense.

El fiscal que alegará por el Estado panameño, también sabe que William le echó ácido a la impresora para destruir la memoria e información que se había impreso desde ese aparato. Y luego Rodríguez solicitó un maletín negro para llevar el servidor a las oficinas del super 99 en Monte Oscuro.

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