lunes, 26 de junio de 2017

Drogas, la CIA y el caso

La caída en desgracia del mayor Alexis Cedeño, un oficial condecorado acusado de liderar una red de narcotráfico

Este podría ser un caso como muchos más de los que aparecen en los diarios que reportan la detención de un narcotraficante. Pero tiene ingredientes tan sensitivos que lo transforman en una investigación singular. Interviene un mayor de la Policía Nacional, condecorado en más de tres ocasiones tanto nacional como internacionalmente y cuya carrera prácticamente le había dado una carta blanca para definir los blancos, iniciar operaciones de inteligencia, hacer detenciones, decomisos y movilizarse con don de mando por todo el país con absoluta libertad. Agregue a esto que la Unidad que comandaba el mayor es financiada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA); que la mayoría de los operativos se realizaban en conjunto con sus miembros, quienes estaban notificados de las operaciones de inteligencia y de movimiento de droga que se efectuaban...

El mayor Alexis Iván Cedeño lideró la Unidad Especial de Asuntos de Frontera desde 2012 hasta el 25 de octubre de 2016, el día en que su carrera se derrumbó. Mientras recorría las fronteras del país, decomisó toneladas de droga hasta hacerse fama de ser uno de los grandes capturadores de sustancias ilícitas. Su radio de acción se centraba en el Darién, frontera con Colombia, y en la línea donde inicia el vecino Costa Rica.

‘Ese hombre nos ha dado una cachetada a todo mundo, nos engañó. Los fiscales están anonadados. No se trata de un caso en el que el policía decomisaba la droga y omitía informar a los fiscales, sino que se llevaba la droga', contó a La Estrella de Panamá, indignada, una fuente judicial que investiga el caso.

Pero Cedeño argumenta que todo se trata de una conspiración en su contra. Un complot orquestado por el Consejo de Seguridad Nacional que coaccionó a varias de sus unidades para que declararan en su contra para desviar la atención de una labor de inteligencia en la que había detectado a varias unidades de alto rango en la Policía en actos de corrupción como los que a él lo acusan.

EL CASO DE LA FISCALÍA
El denominador común en todos los casos que pesan contra Cedeño, cinco para ser específicos, es una pieza clave: un colombiano con el alias ‘Kike Longas' que desapareció del radar desde que arrestaron a Cedeño. Además, un componente curioso en este amplio y complicado escenario es la evidencia que sirve a la Fiscalía para judicializar las actividades ilegales que constatan la participación del mayor en actos ilícitos. Se trata de los videos que el propio Cedeño ordenaba grabar a sus unidades para tener registro de las operaciones. Esto, aunque parezca ilógico, tiene una explicación para quienes lo acusan. La fuente judicial consultada manifiesta que lo hizo con el propósito de hacer creer a sus unidades que contaba con el aval de la Fiscalía y que todo era legal. No obstante, dice la fuente, fueron sus propias unidades quienes sospecharon que su jefe andaba en pasos raros y lo denunciaron.

El desmantelamiento de la supuesta red que lideraba Cedeño ha dejado 14 detenidos, tres unidades de policía destituidas, dos capitanes y un subteniente y otras ocho son investigadas. Uno de los detenidos, un cabo de Senafront, señala a Cedeño como su jefe, para quien transportaba droga en un auto hasta la frontera ‘tica', y que le había hecho ‘once vueltas'.

Además de los testimonios que ha recopilado la Fiscalía, que incluyen a casi todos los uniformados que trabajaban en la Unidad, la parte acusatoria se aferra a los protocolos implícitos en una operación en la que haya droga de por medio. Detectan que Cedeño obvió pasos indispensables, como la resolución del fiscal, que debe autorizar los operativos. En ninguno de los casos que se investiga aparece el documento.

‘En cada acción encubierta se requiere de la resolución del fiscal, no importa si se trabaja con la CIA o la DEA, esas acciones deben hacerse bajo los parámetros y procedimientos legales del manejo de droga que dicta la ley, nadie puede andar por la libre', manifestó la fuente judicial.

Las operaciones encubiertas, explicó otra fuente con experiencia en la DEA, pueden realizarse de distintas formas. ‘Con fuentes que estén en la actividad ilícita, con agentes encubiertos, con un detenido o imputado, con una víctima o en forma mixta, pero siempre dentro del marco legal, con reglas. Pero todas deben ser aprobadas previamente por el fiscal de drogas', aclaró.

‘Al final, la misma embajada (de Estados Unidos) dudaba de las tareas del mayor, no tenía conocimiento de muchas de sus operaciones', exclamó la fuente judicial consultada.

El hombre que habló con este diario y que conoce el tema judicial a profundidad detalló que Cedeño operaba ‘vía marítima desde Colombia. La guerrilla le proveía de la droga, en concreto el Frente 34 y 57 de las FARC, y en Costa Rica tenía un contacto con el cartel de los Beltrán Leyva, a quienes entregaba la mercancía. En este contexto, vendía historias a los gringos porque no había detenidos en los decomisos que hacía. Y no los había porque él se apropiaba de la droga. Se quedaba con el 80% de la sustancia y un 10% o 20% lo sacrificaba el cartel como parte del riesgo que pagan los carteles al mover un embarque'. Aunado a esto, ‘hacían diferentes logos a los bloques de droga, según el cliente que se trataba. Cedeño era el canal de distribución y a sus unidades les decía que se trataba de una entrega internacional controlada con el aval de la Fiscalía. Nadie desconfiaba de él, aunque en realidad nunca hubo tales autorizaciones'.

La fuente agregó que ‘también se descubrió una pista de aterrizaje en Ipetí, Chepo, ubicada a dos horas de la ciudad de Panamá, que serviría para recibir avionetas con droga'.

LA DEFENSA
Sentado frente al fiscal, en abril pasado, dijo que el 17 de febrero de 2017, ya estando detenido, presentó ante la Sección de Atención Primaria de la Fiscalía una denuncia contra un número plural de funcionarios de la institución por la comisión de actos corruptos y la vulneración de sus garantías.

La defensa dice que el colombiano Kike Longas era una fuente que utilizaron los estamentos de seguridad panameños y norteamericanos desde hace aproximadamente siete años y que proveía de información sobre narcotráfico, carteles y cabecillas. Kike caminaba en dos aguas. El abogado de Cedeño, Roniel Ortiz, asegura, incluso, que ‘esta fuente había firmado un contrato con la embajada norteamericana para estos operativos'.

Según las fuentes de inteligencia a las que tuvo acceso La Estrella de Panamá, Longas era un exintegrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hecho que brinda un matiz político y da pie a una justificación de la intervención de la CIA en estos asuntos. Longas, según relata Cedeño a la Fiscalía, había sido administrado por los anteriores jefes de asuntos de fronteras, entre ellos el subcomisionado Daniel Arroyo, quien se lo presentó. En aquel momento, Cedeño tenía carta libre para administrar a la fuente, pues como él mismo asegura, confiaban en su honradez. Para ello, según dijo a la Fiscalía Cedeño, contaba con el beneplácito del Director de Inteligencia de la Policía Nacional y de la CIA.

Cedeño explicó en su indagatoria cómo funcionaban sus operaciones encubiertas. Que debido al grado de sensibilidad de los operativos, los datos estaban compartimentados para evitar filtraciones. ‘Reportaba únicamente al director de inteligencia y al director de la Policía, Omar Pinzón, a quien le dirigía múltiples informes de operaciones en proceso', dijo Cedeño a la Fiscalía cuando explicó por qué sus subalternos no tenían detalles de los hechos. Agregó que toda la información es procesada dentro de un círculo de inteligencia que desconoce el despacho del fiscal. ‘Lo que quiere decir que cada elemento, por motivos de seguridad y transparencia, solo debe conocer lo que corresponde de acuerdo a su función', dijo Cedeño.

Afirma Cedeño que notificaba a los fiscales por chat o en reuniones verbales sobre los procedimientos que realizaría.

Pero esto no es suficiente para el Ministerio Público. La ley es clara. Cada vez que un policía, sin importar el rango que ostente, haga un decomiso de droga, requiere de una Resolución de la Fiscalía de Drogas. Y en el caso de las entregas internacionales controladas de sustancias ilícitas, solo es la Procuradora quien puede autorizarlo, tal como lo señala la Ley 13 de 1986, modificada en 1994. De lo contrario, la operación es ilegal.

Sin embargo, lo que aún no descifra la Fiscalía es un último eslabón, clave cuando se trata de la cadena del narcotráfico. ¿Dónde esconde Cedeño su fortuna, si es que la tiene?

Algunos excomisionados de la Policía consultados para este reporte coinciden en que éste es un caso que se salió del control de los superiores por el exceso de confianza.

LA UNIDAD ESPECIAL FINANCIADA POR LA EMBAJADA
La Unidad Especial de Asuntos de Fronteras tiende a confundirse, por el nombre, con el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). Según conoció este diario, no existe una resolución del Ejecutivo que cree esta fuerza especial compuesta por 44 unidades. La Policía tenía un Departamento de Fronteras que cuando nació Senafront continuó con el mismo nombre, a pesar de que también participaba en la lucha antidrogas. La unidad responde a la Dirección de Inteligencia de la Policía.

Era usual que los enlaces de la embajada recogieran los informes de inteligencia para transmitir la información a Washington D.C., EE.UU.. La CIA financiaba la unidad policial, esto incluía, por ejemplo, compra de autos, útiles, equipo técnico, viajes, hasta resmas de papel, según detalló Cedeño a la Fiscalía.

‘Cada mes las unidades norteamericanas proveían dinero en efectivo a la oficina a cambio de la entrega del sustento presupuestario en el que se anexaban las facturas y gastos operacionales y pagos a fuentes', dijo. Cuando Cedeño tomó el mando de la Unidad, ‘el financiamiento consistía en $5 mil mensuales y luego fue creciendo a medida de la efectividad de las operaciones hasta llegar a $25 mil', según contó Cedeño a la Fiscalía, despojado de su cargo unos días después de haber sido detenido provisionalmente.

Los blancos de las operaciones que investiga la Unidad los otorgan en gran medida las agencias norteamericanas, otros son producto de la inteligencia policial, pero diversas fuentes policiales consultadas indican que al momento de los operativos, los agentes estadounidenses no participan físicamente en ellas ni tampoco en las acciones encubiertas. Al menos, nadie lo reconocería.

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