jueves, 22 de diciembre de 2016

TTU, un ‘oscuro’ programa de transparencia

El TTU está diseñado para profundizar en las investigaciones de lavado de dinero que utiliza el comercio internacional, pero sus resultados son un misterio

Las organizaciones criminales y terroristas explotan frecuentemente los sistemas comerciales globales para transferir valor a todo el mundo empleando esquemas complejos y a veces confusos asociados con transacciones comerciales legítimas.

Se estima que el lavado de dinero anual basado en el comercio supera los dos mil millones de dólares, y está creciendo cada año.

Aduanas es una de las entidades encargadas de detectar estos posibles blancos.

En Panamá se instaló un sistema para este propósito: el Programa Unidad de Transparencia Comercial (TTU, por sus siglas en inglés). Los resultados que obtiene esta institución de dicho software , los aprovecha casi en su totalidad Estados Unidos.

El perfil de la Autoridad Nacional de Aduanas en Panamá es meramente fiscal, mientras que en países más desarrollados, la función de estas entidades está relacionada directamente con las políticas de seguridad. Finalmente, el carácter de la institución panameña termina siguiendo la línea política del gobierno de turno.

Uno de los departamentos más sensibles de Aduanas es el que hace de enlace con algunas de las fuentes de información que manejan el TTU.

RESULTADOS
¿Cuáles han sido los resultados del programa (TTU) en Panamá?, preguntó este diario al director de Aduanas, José Gómez.

‘No tengo la cifra de cuántas operaciones han sido positivas, hemos investigado a muchas personas y empresas y algunas han llegado a juicio, pero no te puedo decir exactamente cuántas', manifestó el director sin concretar una cantidad, a pesar de haber prometido el dato una vez su personal lo averiguara.

Gómez explica que el programa requiere de cierto grado de confidencialidad y que el equipo que ahí labora responde directamente ante él. ‘Yo solicito información, me la suministran, yo estoy al tanto de eso', indicó, pero sin precisar las operaciones que han resultado eficaces. Éste no es un programa secreto, sostiene, no obstante, cada país se reserva la información para que no trasciendan anomalías en la información comercial que puedan dejar en una posición embarazosa a las partes implicadas. Lo más lógico es que cada parte de a conocer los casos exitosos, indica.

Una de las recomendaciones de los especialistas consiste en que el personal que maneja este programa debe ser seleccionado con pinzas, con una trayectoria laboral impecable, con experiencia en análisis financiero, estudios universitarios en aduanas, finanzas, economía o a fines y ser sometido regularmente a la prueba del polígrafo.

‘Las personas que manejan el programa, agrega Gómez, tienen seis años de estar en el cargo. En este momento, te puedo mencionar tres o cuatro personas haciendo esa labor, pero preferimos no exponerlos. Esa información se trabaja con personal de otras instituciones del gobierno que comparten información permanentemente y la validan con otras personas que nos ayudan', dice.

La razón por la que Gómez no divulga las operaciones que han dado resultados positivos del TTU en Panamá es porque ‘los datos se proporcionan a los norteamericanos y ellos son quienes analizan y actúan', según mencionó a este diario una fuente vinculada al sector de aduanas que participa en los operativos.

El funcionamiento de captación de datos y el análisis de los mismos, efectuado por los norteamericanos, afecta al sistema de inteligencia que debería desarrollar el país para compartir en el futuro con otras agencias, alerta.

No obstante, la confianza en el personal que maneja este sistema, así como de quienes se relacionan con operativos de seguridad delicados, es un talón de alquiles en Panamá.

La fuente, que solicita reserva, explica que al mes ‘entre dos y cuatro investigaciones del TTU se suspenden por temor a que den positivo de delito. Hay filtración de las altas esferas en las agencias aduaneras y los empleados que se encargan de recabar la información la transmiten a sus superiores, pero las averiguaciones están a cargo de los norteamericanos', reveló esta persona.

El programa TTU fue donado a Aduanas por los norteamericanos en 2009, aproximadamente. Su función es detectar las importaciones y exportaciones de empresas y a través de la declaración del embarque, valor de la mercancía, o ruta, los funcionarios pueden hacer un análisis de riesgo y detectar las incongruencias. De esta forma se pueden descubrir empresas fantasmas, lavado de dinero y evasión fiscal, entre otros delitos.

En este sentido, Aduanas se ayuda con personal especializado de otras instituciones para analizar productos específicos como medicamentos (con el departamento de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud). El personal se encarga de validar los componentes de cada medicamento y se les consulta cuando un contenedor declara esa mercancía.

Gómez menciona que existen muchos casos que se han detectado gracias al TTU, pero no logra identificar uno en especial. Sus respuestas se enmarcan en generalidades y lo justifica diciendo que las investigaciones están en curso y toman años, pero tampoco brinda el dato de cuántas de ellas están en proceso o desarrollo.

¿EN QUÉ CONSISTE?
El programa busca luchar contra el terrorismo atacando las fisuras en el financiamiento comercial. El esquema internacional fue creado en 2004 por un grupo de agencias estadounidenses para que funcionara dentro del Inmigration and Customs Enforcement (ICE) de ese país. Lo que busca es detectar las rutas clandestinas invisibles o difíciles de captar para las instituciones financieras. Este programa funciona por ejemplo en Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, México y Panamá.

Gonzalo Vila, director de América Latina de la Asociación de Especialistas Certificados en Delitos Financieros, explica que con el propósito de ayudar a analizar lo datos e información, la agencia estadounidense ICE, ‘desarrolló un sistema informático especializado llamado Data Analysis & Research for Trade Transparency System –Análisis de Datos e Investigación para el Sistema de Transparencia Comercial.

Contiene información tanto del comercio interno como de comercio exterior, el sistema permite a los usuarios ver los dos lados de una transacción comercial haciéndola ‘transparente' a ambos países.

Esta herramienta de investigación ha demostrado ser eficaz para identificar anomalías comerciales internacionales e irregularidades financieras indicativas del Trade Base Money Laundering (TBML) o Lavado de Dinero a través del Comercio Internacional, fraude aduanero, contrabando e incluso evasión de impuestos.

Vila añade que el en el proceso de lavado de dinero a través del comercio internacional (TBML) se utilizan diversos productos para disimular el delito y legitimar los orígenes ilícitos. Así se refiere a una variedad de ‘esquemas utilizados conjuntamente para disfrazar fondos producto de actividades criminales, lo que puede implicar el traslado de bienes ilícitos, la falsificación de documentos comerciales y la falsificación de transacciones financieras relacionadas con el comercio con el fin de integrar el dinero sucio al sistema legal', indica el especialista.

En Panamá este programa está destinado a realizar profundas investigaciones para fines de inteligencia aduanera en coordinación con la Unidad de Análisis Financiero y detectar las empresas ilícitas.

Los resultados de este sistema deben traducirse en identificar la corrupción institucional, profundizar las investigaciones de lavado de dinero, discrepancias internacionales, y el intercambio de información binacional, entre otras cosas.

Escáneres, una inversión subutilizada por falta de mantenimiento

En 2004, la Autoridad Nacional de Aduanas intentó reforzar la línea de seguridad en la carga que transitaba por el país o que utilizaba los puertos para hacer trasbordo.

Una de las principales tareas fue adecuar el equipo para detectar la carga que pasaba por los puertos. Los puntos críticos o de riesgo se identificaron en el aeropuerto, puertos y las áreas transfronterizas.

El gobierno de Martín Torrijos decidió comparar nueve escáner (con un costo aproximado de $24 millones) que permitían agilizar esta inspección. Otros tres escáneres, marca Smith Detection, además de otros seis de detección radiactiva, fueron donados por la embajada de los Estados Unidos en Panamá.

El gobierno de Torrijos adquirió los aparatos en China, pero según fuentes que conocieron la operación, no se firmó el contrato de mantenimiento fuera de la garantía. Como resultado, pocos años después, todos los escáneres quedaron inoperantes.

Aparentemente, no se le dio la importancia que merecían estos aparatos. Prueba de ello es que el escáner que debía utilizarse en el aeropuerto de Tocumen nunca se instaló ‘porque no se pudo adecuar por falta de electricidad', según reconoció a este diario Temístocles Rosas, gerente de finanzas de Tocumen S.A.

Lo mismo ocurrió con el aparato que se destinó para la Zona Libre de Colón, ‘nunca funcionó como debía', indicó una fuente del emporio.

La distribución de los nueve aparatos fue la siguiente: dos en Zona Libre de Colón, en la entrada y salida, pero el último no se pudo instalar por falta de adecuación. Dos se pusieron en el sector de carga de Tocumen que tampoco se adaptaron. Otro en el puerto de Vacamonte que operó por un tiempo, uno más en Divisa, otro en Guabalá, todos con vida limitada. Otros dos escáneres se destinaron a puertos. Los únicos tres que funcionan son los donados por los norteamericanos quienes se han encargado del mantenimiento de los aparatos.

El director de la Autoridad Nacional de Aduanas reconoce que los aparatos ‘no están en funcionamiento porque se venció el contrato de mantenimiento con la empresa encargada. ‘Hubo una combinación de factores entre el proveedor que no fue el mejor, y una falta de seguimiento de Aduanas. Los aparatos no funcionaban', justifica el director. ‘Los que sí funcionan están en Paso Canoas y Tocumen; no se decirte dónde están. Los otros están físicamente en los lugares donde les corresponde estar, pero no funcionan, mucha de esa labor se tiene que hacer a mano o con la información', añade Gómez.

Al tanto de esta debilidad, la Embajada de Estados Unidos cooperó para traer un equipo especial que entregó un informe con las recomendaciones que debe hacer la institución. Detectó la condición real del equipo de los escáneres, si sirven o no. Revisaron las condiciones de carga, recomendaron el tipo de escáneres y sus características.

Al no contar con escáneres, el trabajo de inspección de los aduaneros, por tanto, debe efectuarse manualmente. Es decir, cuando se recibe una alerta de un contenedor los funcionarios deben abrirlo, bajar la carga y revisarla manualmente. ‘No es lo mismo que tener el aparato funcionando como debe ser', reconoce Gómez.

Panamá es signataria del marco normativo de seguridad que dictamina la Organización Mundial de Aduanas, pero no cumple a cabalidad con estas normas.

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