martes, 18 de octubre de 2016

El brillo del oro que no deslumbra a los ambientalistas

La empresa Pershimco Resources tendrá que sortear la resistencia de quienes se oponen a la extracción del metal en Cerro Quema. Miambiente aún no emite la resolución que da luz verde a la construcción de la mina aunque ya tiene un criterio definido sobre el EIA que presentó la empresa

En Cerro Quema, Tonosí, Los Santos, existe una reserva de 500 mil onzas de oro según un estudio elaborado en 1967 por la Dirección General de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio e Industrias en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para explotar el oro escondido en Tonosí, el Ministerio de Comercio e Industrias otorgó concesión exclusiva de extracción a la empresa Pershimco Resources Inc de origen canadiense, que está a punto de recibir del Ministerio de Ambiente (Miambiente) luz verde a la actividad cuando firme la resolución de aprobación del Estudio de Impacto Ambiental que debe emitir la institución.

En julio pasado la dirección de Evaluación y Ordenamiento Ambiental de Miambiente emitió un informe técnico de evaluación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa en el que recomendó aprobar dicho estudio. La posición de la institución generó reacción de los ambientalistas porque argumentan que la institución "no tomó en cuenta una consultoría externa para la elaboración del informe técnico a pesar de los serios hallazgos de incumplimiento de la minera que informó el consultor".

El tema minero, no obstante, tiene una historia de sabores agridulces en el país, no solo por el uso de los dineros que recibe el Estado en concepto de regalías que se traduce en el 4% que exige el Código Minero a las empresas, sino por la falta de un regente autónomo en la materia capaz de poner orden y perspectiva en la materia.

A esto se suma el tema ambiental que defienden las organizaciones ambientalistas mostrando resistencia a las inversiones de esta naturaleza. Por lo general estas críticas recaen en el EIA indispensable para obtener el permiso de la autoridad regente.

El frente Santeño contra la minería y el Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) son parte de estas organizaciones que ya se han pronunciado en contra del proyecto. Ambas se han pronunciado y alegan que en el documento saltan varias "inconsistencias o falencias" que ponen en riesgo el medioambiente contenidas en el EIA que presentó la minera canadiense.

La empresa por su parte, afirma que se encuentra al tanto de las inquietudes de los grupos interesados en el tema. Las medidas de mitigación, defiende, están contenidas en el Plan de Manejo Ambiental inserto en el EIA categoría III que se ha sometido a Miambiente.

La Cámara Minera de Panamá, con gran experiencia en la resistencia de estas organizaciones, considera que su mejor carta de presentación es la poca o nula asertividad de estos grupos. "Dijeron que había un Apocalipsis en Santa Rosa, no hay nada, que había plomo, que hubo peces de agua salada en Petaquilla, que Minera Panamá iba a contaminar, pero no ha sido así. En este último proyecto se han encontrado especies en extinción que se preservan. Las tres primeras águilas panameñas en Donoso son un ejemplo de ello, de no haber sido por el proyecto Minera Panamá esa águila habría estado en el estómago de quién sabe quién", refuta Zorel Morales, presidente de la Cámara.

El líder de los mineros indica que Cerro Quema, "sin haber sacado una onza de oro, es la única área protegida y boscosa que existe en el centro de la provincia de Los Santos porque la empresa la ha cuidado ya que se trata de una zona aledaña al proyecto. La empresa tiene que pagar guardaparques para que no maten a los animales en la zona boscosa que sin eso se descontrola la tala y la caza".

Agrega que "la concesión cuenta con aproximadamente 500 kilómetros cuadrados, eso no implica que la mina tendrá esta extensión. La mina ocupará una zona de máximo cincuenta hectáreas".

El proyecto Cerro Quema, según la directora de campo del proyecto, Hilda Candanedo, tiene un tiempo de vida de 9 años en el que la empresa invertirá $107 millones. A la fecha, agrega, "se han invertido $60 en la etapa de exploración que contempla trabajos ambientales y sociales. Minera Cerro Quema S.A., generará más de 300 empleos directos en la etapa de construcción y tres indirectos por cada persona que se contrate en forma directa. El proyecto es rentable con una tasa interna de retorno después del pago de impuestos que es de 33.7%".

OBSERVACIONES AMBIENTALES
Una de las principales preocupaciones del CiAM recae en la experiencia y solvencia económica que respaldan a Pershimco Resources Inc. Ésta, siendo una empresa minera junior, según CIAM, nunca ha operado una mina en alguna parte del mundo y se estrenaría con Cerro Quema. Además, según la declaración financiera más reciente, en el 2014 sus ingresos fueron nulos y en el último trimestre gastó $1.6 millones en el renglón administrativo teniendo en caja $5.8 millones a finales de 2014. Los números, predicen según el CIAM, que la empresa consumirá sus recursos y garantías financieras, y que de no contar con la solvencia requerida, podría acarrear una carga para el gobierno.

Entre ellas apunta a que el proyecto genera obras de alta intensidad e impacto sobre el medio ambiente y contemplaría la explotación y aprovechamiento de la mina a tajo abierto en un sitio que usualmente se dedica a la actividad agropecuaria.

Otro aspecto, según el CIAM, es que en la fase de post-cierre de la mina con vida de 10 años, se incluye la etapa de abandono, sin embargo, la misma no contempla las implicaciones a largo plazo. Los planes deben contener, según el CIAM una serie de actividades de reforestación y monitoreo del sitio.

A esto suma que la calidad y cantidad del agua de la región son temas básicos por considerarse una zona situada en el arco seco del país y su escasez y la operación minera, según el CIAM, reducirían el consumo al competir con los otros usos en el ámbito territorial además del riesgo de contaminación que genera el plomo, la plata y el zinc -contenidos en rocas excavadas- cuando entran en contacto con el agua.

El CIAM critica que entre las variantes de riesgos de contaminación solo se evaluó la erosión y sedimentación implementando medidas básicas y no ajustables al volumen de roca o suelo que movilizará el proyecto.

La carta que contiene las observaciones del CIAM hace referencia a los riesgos que puede generar el material que se extraiga en el proyecto por el ácido expedido al ser expuesto al aire y la lluvia. Incluye que los datos presentados por la empresa son insuficientes para determinar la magnitud real del riesgo de drenaje del ácido de la mina y las consecuencias que causaría el proyecto.

Morales considera que los argumentos de los ambientalistas son repetitivos y no pasan una mesa de debate técnico porque se les caen los argumentos. Especula que en el futuro tal vez otra empresa se interese en adquirir la empresa minera junior. Sin embargo, enfatiza que "lo que debemos estar peleando es que se modernice el marco legal que tenemos en Panamá y se saque de la zona gris las leyes que regulan la materia, que se cree una autoridad minera con la capacidad para supervisar los proyectos. Debemos de tener reglamentos establecidos de manera seria y técnica para que los beneficios paren donde tienen que ir.

Extraoficialmente, otro miembro de la Cámara, Daniel Esquivel, explica que Miambiente, quien ya tiene una posición definida sobre lo que emitirá en la Resolución, aún no ha dado a la empresa luz verde porque el "gobierno no quiere más conflictos sociales y prefiere terminar con el tema de Barro Blanco antes de encender otro escenario", indicó.

CONSERVADOR
El área de Los Santos es bastante conflictiva, recuerda Esquivel, un hombre de gran trayectoria en la materia. "En la década de los 70s, Omar Torrijos solicitó a la dirección de Recursos Minerales que encontrara un yacimiento de caliza para hacer una fábrica de cemento que perteneciera al Estado. El más grande se ubicó en Tonosí, pero la población se resistió, y por eso nació la planta de Calzada Larga en la ciudad de Panamá, donde hoy se ubica Cemex. Los santeños son cerrados con respecto a la actividad minera", advierte.

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Minera Cerro Quema es una filial de Pershimco Resources Inc, y tiene derecho a la extracción de oro y plata gracias a tres contratos firmados con el Estado para la concesión de 14,893 hectáreas por un periodo de 20 años.

El proyecto se localiza en Azuero, en los distritos de Tonosí y Macaracas.

La evaluación del proyecto Cerro Quema se concluyó en 1992, los informes de reconocimiento ambiental fueron elaborados por la Fundación Panameña de Econología y Desarrollo con base a los estudios realizados en 1992-1993.

Estos informes se presentaron a la Dirección de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio un año después. En octubre de 1996 se presentó el Informe de Viabilidad Ambiental que recibió correcciones.

Posteriormente, en 2004 la empresa presentó el Programa de Adecuación y Manejo Ambiental el cual fue aprobado en julio de ese año. Durante los 6 años siguientes se hicieron varias mejoras tecnológicas que modificaron el documento a través de adendas aprobadas el ministerio. La nueva empresa propietaria de MCQSA, requirió efectuar ciertos ajustes que motivaron la solicitud de aprobación de una nueva adenda, que fue aprobada en 2012 por la Resolución No. AG-0742-2012.

En el 2014, la empresa de consultoras Kappes Cassiday, Associates, Golder Associates Inc, y P&E Minning Consultants, prepararon a solicitud de Pershimco, el estudio de factibilidad del proyecto de Cerro Quema y ese mismo año se hicieron los trabajos de campo para la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental.

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