viernes, 5 de agosto de 2016

‘No vuelvo a poner un uniformado al frente de la Policía’

El exministro de Seguridad José Raúl Mulino señala que un uniformado al frente de la tropa ocasiona “clanes” internos. Si regresa al ruedo político, añade, sería un civil quien tome el mando

Un poco más delgado que cuando se sentaba detrás del escritorio del Ministerio de Seguridad, con el cabello casi de un solo tono, blanco, el exministroJosé Raúl Mulino confía en que le espera un futuro político promisorio. Si regresa como presidente, su aspiración, asegura que no volvería a poner a un uniformado al frente de la Policía. Advierte también que si el Estado no reflexiona sobre el rol que juega el narcotráfico en la política y la permeabilidad que tiene en el sistema, nos veremos en un panorama crítico en los próximos años. Mulino es uno de los principales señalados por el presunto delito de peculado en la ejecución del millonario contrato de seguridad entre el Estado y el conglomerado italiano Finmeccanica. La investigación le ocasionó seis meses de prisión, tiempo que le sirvió para meditar y, dice él, no guardar rencores contra sus peores enemigos, a quienes no les desea ni un día de cárcel como los que vivió.

De exministro de seguridad a presidiario, ¿cómo se sentía frente a los uniformados que lo cuidaban?
Tranquilo, eran muy deferentes conmigo, salvo algunas personas. Yo era jefe ahí, en el sentido de respeto, de que me ayudaran en la rutina, abrir la puerta para botar basura, cosas así. Como ahí no dan comida, me permitían que mi familia me trajera una vez al día el almuerzo. Lo que sí había era un pan muy sabroso. A las cuatro de la tarde, en la panadería de la Policía hacían un pan de huevo muy bueno y yo mandaba a comprar todos los días y les convidaba, me acostumbré a comer eso con tuna. Más nunca he vuelto a comer tuna, pasará mucho tiempo antes de que vuelva a probarla.

El peor día, ¿cuál fue?
Ninguno fue bueno, no puedo decir que uno fue mejor que otro. Aunque eran iguales en cuanto a la rutina, sí existieron fechas que fueron difíciles, pero no puedes cambiar nada.

Cuando uno está en solitario, siempre guarda algunas reflexiones, ¿cuáles fueron las suyas?
Muchísimas. Lo nocivo que es la venganza en política, yo fui objeto de una venganza política. El concepto de la amistad, a uno ahí se le separan y lo traiciona mucha gente. Yo tuve de todo, lejanías voluntarias, causadas, decepciones...

En el tema de los radares de Finmeccanica, ¿cuánto cree usted que se ahorró el gobierno en realidad?, ¿cien millones como afirman?
En primer lugar, si bien es un contrato que viene de nuestra administración, es un contrato que el propio Juan Carlos Varela efectuó, él y solo él y su cancillería con el Gobierno italiano. En segundo lugar, cuando fue vicepresidente, en 26 meses no hubo ni un solo reclamo de su parte, de nada, con relación con Italia. Muy por el contrario, su vinculación y constantes viajes antes de la firma del convenio, y posterior a ella, fueron muestra evidente de que todo estaba bien. Aquí hay una verdad que he mantenido: hay muchas mentiras y embusteros en este tema. A mí no me da la cifra de cien millones. Porque el contrato, al recibir los siete radares implicó un pago que hizo este gobierno, pero así como pararon muchas contrataciones del gobierno pasado, esta la pagaron con 68 millones que están del lado de allá. El resto del ahorro no sé de donde lo sacaron, porque los siete radares se quedaron aquí. Yo no creo que están contabilizando el costo de los que se devolvieron, a ese contrato le quedaban 35 millones por pagar, que quedaron pendientes para el presupuesto del 2015 por asuntos fuera de nuestro alcance que comprendían una reestructuración de Finmeccanica. Cuando yo me doy cuenta que eso no se iba a poder concretar en el tiempo estipulado, julio de 2014, hice una adenda para que se venza en diciembre de ese año para no incurrir en incumplimiento en el contrato o en una ruptura unilateral del contrato, que fue lo que hizo el gobierno de Varela después.

¿Por qué Belsio González, director del Senan, dice que no funcionan los radares, solo y únicamente, después de que usted abandona el cargo?
Yo pedí, como prueba mía, la declaración de Belsio González, y me la negaron. Pero sí fueron otros tres comisionados que estuvieron relacionados con los radares y estos coincidieron en que sí funcionaron.

Sin embargo, González indicó que nunca fue consultado el Senan en esta compra...
Eso no es así, porque una verdad a medias es una mentira completa. Cierto que cuando esto nace a la vida después del acuerdo bilateral, Belsio no estaba al frente del Senan, pero cuando él entra participa, y su personal también, en toda la logística, el transporte, las mediciones con los ingenieros italianos. Yo logré contratar la opinión de un técnico italiano, que explicó todos los temas técnicos inherentes al contrato. En ningún momento esos radares eran para detectar lanchas rápidas, ni pequeñas ni grandes.

Pero usted dijo mil veces que eran para la lucha antinarcóticos...
Eso es otra cosa. Claro que tenían una función de vigilancia costera.

Pero se transporta en lanchas rápidas, para ese tiempo fue lo que se dijo...
No, no, no fue así. El narcotráfico varía, en un tiempo usaron lanchas muy rápidas, cuando teníamos más capacidad de vigilar las costas variaron, usaron camaroneros, lanchas artesanales de pesca para meter droga en cantidades no tan grandes como la que lleva un Go fast. Pero el radar como equipo no es un radar, es un sistema, los siete que se quedan de pronto harán un buen servicio si los integran y hacen un sistema con los siete, si no harán el rango de cobertura de cada uno.

¿Cuál era la intención del gobierno en hacer semejante compra, si la mayor carga de droga no iba a ser detectada?
Es que el radar cubría hasta veinte millas náuticas, espacio normal. Si se iba después de eso, era problema de otros países. Nuestra obligación era blindar nuestras costas con vigilancia. Eso ya no existe, ahí está la cantidad de droga que están agarrando, que cada vez me asombro más de ver la cantidad y el poco tiempo entre una incautación y otra de muchos cientos de kilos.

¿Pero se compraron para detectar el narcotráfico o no?
Para detectar las trazas sospechosas dentro de un perfil del área de navegación donde está el radar. Eso no está dicho que es para lanchas rápidas nada más. Sí consta la declaración de los tres oficiales que fueron vinculados a eso y a las patrulleras y también al trabajo que se trató de hacer al sector atlántico con el equipo de funcionamiento que tienen en Key West, Florida.
Cuando usted viajó a Italia a contratar los servicios de un abogado, ¿a quién contrató?
(Hace una pausa, luego retoma) ¡Ajo! si tienes el nombre, dímelo.

¿Francisco Coppi?
Él.

¿Cuánto y quién le pagó a ese abogado?
El gobierno, que yo sepa, nada. A lo mejor le pagó Ricardo Martinelli de su bolsillo, pero del Ministerio no salió nada para pagar abogados.

¿Y usted lo contrató para su defensa?
No, yo no tengo ningún caso en Italia. Yo soy ciudadano italiano, pero no tengo ningún caso ni estoy mencionado en algún expediente por ningún lado.

Entonces, ¿a qué fue?
Yo fui con ese abogado recomendado por nuestra embajada allá. Efectivamente es una eminencia, un maestro de maestros, abogado en el proceso de algunos ex primeros ministros de Italia, entre ellos Silvio Berlusconi.

Por eso intuyo que sus servicios no son nada baratos...
Yo no sé, porque el que los pagó no fui yo. Con plata del ministerio no fue. A lo mejor fue la Presidencia. Él lo que me dio fue un pantallazo del tema. Manifestó que lo único que había podido ver del asunto en Milán, era que no había mayor sustento. En el expediente mío en Panamá yo aporté esa documentación que fue traducida por el gobierno. Yo lo aporté. No hay nada de mayor contenido y la prueba está en todo lo que ha pasado, el gobierno después que como oposición alborotaron todo esto, se desdicen con el arreglo. Yo quisiera ver qué es lo nuevo que aporta, porque la contabilidad no me sale y cada vez que Fernando Berguido habla, inventa otro cuento distinto. Hoy escuché que no es compra, sino crédito. Que se definan. Esos 38 millones que quedaron de pagarle a Selex, porque los helicópteros ya se habían pagado y el mapa cartográfico también y que no había ningún problema. Esos dos aviones, tres lanchas y una barcaza valen más de treinta y pico millones de dólares.

¿Usted cree que este proceso lo quemó para continuar su carrera política?
Para nada, muy por el contrario, porque yo no he claudicado a la verdad. Desde el día uno yo tengo la misma posición y no la he variado. Los embusteros son ellos y no se atreven a reconocer lo que hicieron, yo nunca he endilgado a nadie delito alguno, pero Varela le sacó el cuerpo a esto siendo él quien lo creó, quien lo trajo y quien lo negoció.

Sin embargo, quien ha sido señalado es usted...
Póngamelo en la cuenta, yo la pago.

¿Eso lo desvirtúa para ocupar algún puesto en el futuro?
No, no, en lo absoluto. No.

¿La seguridad se ha politizado?
Este gobierno ha descuidado los estamentos de seguridad, los ha politizado. Si en alguna manera tengo que dirigir este país, hay algo que aprendí claro: no vuelvo a poner a un uniformado al frente de la Policía.

¿Por qué?
No, eso te produce la operación de grupos internos, clanes. Por proteger la institución de grupos internos; que si por escuelas, épocas o formación, por penurias o alegrías, y eso no es bueno para la institución. Eso lo viví. En la Policía se sabe todo y me lo plantean a mí como exjefe. Fuera de que es público, porque ha salido a la luz, que hay oficiales y de menor rango con droga, que usan la unidad para transportarla, los carros de ellos.

¿Se puede saber cuántas unidades están involucradas en esto?
Sí, claro, si aplicas un sistema de polígrafo para ellos, los rotas sin abusar. Ya no hay excusa de salario, y menos con los últimos aumentos, porque yo creo que están muy bien pagados.

Mientras fue ministro denunció que el narcotráfico había penetrado la política, incluso identificó a algunos diputados. ¿Por qué no nos explica de cuáles diputados estaba hablando?
Esa información de seguridad la compartí en el momento electoral y un poco antes y resultaron un poco de muertos en San Miguelito. Yo le transmití eso al candidato del PRD y al de CD. El candidato Varela no fue a ninguna reunión. Les puse información aún no judicializada de inteligencia donde se establecía el mapa político, sobre todo en Panamá Este, Oeste, centro y las debilidades que habían en todos los partidos, no nada más en uno.

¿Qué se hizo esa información?
Yo no sé, lo que sí he podido ver es que las personas relacionadas a pandillas han ido saliendo de la cárcel poco a poco. En aquellos momentos eran personas que eran reconocidas como cabezas de operaciones de este tipo, que controlaban la distribución de droga en todo el país, así como su colaboración para trasegarla hacia el norte.

Esto es delicado, ¿qué quiere decir con esto? ¿que hay alguna componenda del Gobierno con estos delincuentes?
Yo no puedo decir eso, pero me huele a que el narcotráfico ha permeado nuestras instituciones.

Si el narco ha permeado las instituciones, lo ha hecho con dinero; de no poner un freno a esto, ¿qué nos espera como país?
A mí me sorprende el alarde de que se está agarrando más droga que antes. Porque eso no es bueno para el país, significa que más droga está entrando al país. Por otro lado, la estrategia no se ve completa, el gobierno está improvisando, ahora hay un nuevo ministro con otra historia distinta a la anterior. No se ve la estrategia país que yo seguí desde el día uno. Buena o mala, dio resultados, ahí están las cifras. Es cierto que el asesinato per se no es el índice de lo que está sucediendo en el país. Los tipos de crímenes son muy violentos, salvajes, con mucha saña, para enviar un mensaje. Eso guarda relación de una pelea interna de pandillas y de carteles colombianos y mexicanos. Panamá es la primera frontera del narcotráfico con Centro y Norteamérica. En lo personal, y con el mayor respeto, me preocupa Colombia. Veo a ese país con una tirantez muy grande. El tema de las FARC es una cosa, FARC y narcotráfico es otra, y yo escucho sobre el desmontaje de las FACR como ejército, pero no dicen qué pasará con el narcotráfico, las Bacrim (bandas criminales) y los carteles. Es un tema que si no es integralmente resuelto en Colombia, aquí nos baña, definitivamente.

Me llama la atención que el presidente denunció en la Asamblea que ha sido amenazado por un criminal y que ésta sensitiva denuncia no haya tenido ni eco ni consecuencias... ¿cómo se entiende esto?
Fue un desliz del presidente, no sé si haya tenido la intención de hacerlo o no. Yo también fui objeto de amenazas, fueron indirectas. Nunca alguien me llamó por teléfono, pero la información fluía. Algunas veces me decían, en otras no, pero yo notaba cambios en mi seguridad personal.

Pero, ¿qué implica eso en seguridad?
Cero, cero...

¿Cómo se entiende entonces?
Este es el gobierno de las incoherencias, a mí no me preguntes por este gobierno.

Pero este es un tema de seguridad, no importa de qué gobierno se trate.
Mira tú hasta dónde, que a mí me derogaron las disposiciones legales de los escoltas a los que tenía derecho, me los quitaron. Yo tengo mi seguridad privada, pero me las quitaron. Yo tomé decisiones muy crudas y muy duras en el cargo. Yo no fui un cazador de recompensas, si hubiera sido eso, pues la plata de la recompensa la uso para pagar mis escoltas. Que el presidente aclare esa denuncia.

¿Pero, debería haber una reacción?
Le comento algo, en múltiples reuniones que yo tuve con las instancias policiales y el Ministerio Público, una cosa es decirlo y la otra es ejecutarla. Estos carteles tienen equipos de abogados muy amplios. Cuando se pone una denuncia adentro, llegan y atacan el expediente de mil maneras, lo enredan. Esa es la penetración que hay, además de la intimidación a jueces, magistrados, de múltiples maneras. Yo creo que en Panamá si la situación se sigue agravando vamos a tener que recurrir a los jueces sin rostro, como ha habido en otros países.

¿Qué tanto estamos retrocediendo en materia penal a la hora de juzgar a narcotraficantes?
El sistema es inoperante, ojalá doten de fondos al Sistema Penal Acusatorio, que debe ser más ágil, más transparente, y debe ayudar a que este embotellamiento de casos y gente sean más expeditos y los pueda observar más gente. Pero eso es un proceso supremamente técnico que si te saltas un paso, invalidas todo el caso.

Como miembro de Cambio Democrático, ¿cómo se debe lidiar con los diputados que apoyan al gobierno?
La política y el manejo parlamentario en los partidos de oposición es un tema del sistema. El diputado que no es gobierno es absorbido por el sistema, porque ahí están las dádivas, los proyectos y las cosas que el gobierno autoriza.

Pero también son parte de un partido político, ¿no?
Sí es un concepto de disciplina que obviamente el sistema rompe.

En la administración pasada se hizo lo mismo…
Sí, yo no estoy exculpando eso, pero ya no hay tránsfugas, ahora todo es correcto. Porque esa manipulación en la Asamblea el 1 de julio… no hay tránsfuga, pero hay otra cosa. Lo cierto es un mundo que prefiero que se maneje fuera de cámaras y que se pueda llegar a acuerdos sensatos de respetar los campos de acción del partido, que es una institución, y de la Asamblea, que es una bancada.

¿Usted cree que el expresidente Ricardo Martinelli debería regresar al país?
Si debería no depende de mí. Es una decisión personalísima. A él no lo van a traer.

¿Quién? ¿la Interpol?
Como lo quieras poner.

¿Por qué está tan confiado?
Porque sé como funciona ese proceso de extradición en los Estados Unidos.

¿Lo ve como un asunto político?
Por supuesto.

Pero existen pruebas de los pinchazos…
No las hay. En el sentido de que hay pruebas, pero también informantes que fue desmentido, que no eran encubiertos. Hay uno que está trabajando en la embajada de Washington que le ofrecieron y sapeó aquí y se fue. Ese está en la planilla de la embajada de Washington y sapeó y se fue.

¿Y qué hay de los dos desaparecidos?
Yo no sé. Es una buena pregunta, yo no lo sé.

¿Usted cree que estén muertos?
Yo no lo sé. Espero que no estén muertos, porque yo no le deseo la muerte a nadie. Mejor no hablemos de eso.

Después de estar en prisión, ¿siente enojo, impotencia, frustración...?
Seguir hacia adelante, si miro para atrás me voy a volver una persona rencorosa y vengativa. Yo no le deseo a nadie, de Varela para abajo, que pase lo que yo he vivido. Ellos sabrán qué hacen, pero yo vivo mi vida.

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