miércoles, 22 de junio de 2016

Retraso en jubilaciones en la PN causa abultamiento en la cúpula

En la Policía Nacional hay más de 100 comisionados. La falta de presupuesto impide su jubilación y detiene la cadena de ascensos. Lo que provoca que en ocasiones las vacantes se politicen

La Policía Nacional ha rezagado un tema por años que hoy le pesa a la institución y al presupuesto nacional. Se trata de la estructura piramidal del cuerpo uniformado que ha sufrido deformaciones por el desorden y/o politización de los ascensos.

El abultamiento de comisionados y subcomisionados cuenta con pocas alternativas para realizar las tareas que competen al rango.

Según la lista de viáticos que publica la página web www.policia.gob.pa , actualmente se cuentan 108 comisionados, 82 subcomisionados y 195 mayores y 464 capitanes.

Cada año los ascensos se programan de acuerdo al presupuesto que asigne el Ministerio de Economía y Finanzas. La selectividad en quién asciende se debe evaluar en base a la antigüedad, estudios y mérito. En esta última se entremezcla un factor político o de subjetividad porque las vacantes generalmente no corresponden a la cantidad de uniformados que deberían ascender de rango. El resto, queda a la espera de una próxima vacante, lo que provoca un cuello de botella que engrosa la cúpula de mando.

En total, la policía está compuesta por casi 17 mil unidades. El cinturón más ancho lo forman los 3,253 cabos segundos. A éstos le siguen 3,208 agentes, según un cuadro que refleja salarios y rangos al que tuvo acceso La Estrella de Panamá.

Las plazas se asignan de acuerdo al presupuesto de la institución. Se han aumentado plazas para rangos superiores. Por ejemplo, antes existía un subdirector general operativo, pero a este mando se añadió un cargo paralelo que ocupa un subdirector general penitenciario . Una fórmula que se ha repetido en otras direcciones.

“Antes sólo eran 20 plazas de subcomisionado y ahora mira la cantidad. Eran 12 o 15 comisionados, mira como está”, afirma Carlos De Icaza, subcomisionado retirado.

LETARGO EN JUBILACIONES
Las vacantes o plazas surgen porque 30 tenientes, por poner una cifra, “pasaron a ocupar las plazas de capitanes, que pasaron a ser mayores y que éstos a su vez, ocupan las vacantes de los subcomisionados que ahora son comisionados. Es decir, se produce un efecto dominó. Se han creado muchas plazas porque son muchos los aspirantes”, manifestó De Icaza.

El retirado explica que éste letargo institucional, se produjo porque hubo un periodo de cinco años en que nadie se júbilo. “Fue el lapso, dice, en que el retiro de años de servicio se incrementó de 25 a 30 años por cambio de ley. Esto trajo como consecuencia que nadie, o muy pocos, se jubilaran entre el 2010 al 2015, lo que estancó o acumuló los puestos por cinco años, este grupo de oficiales es el resultado de eso”, explica De Icaza.

Una fuente ligada al tema que solicitó reserva, indicó que “este año se realizará la primera jubilación de los comisionados que estaba retrasa. El Ministerio de Seguridad, añade, les paga el último sueldo devengado hasta cumplir los 62 años de edad. De allí, la Caja de Seguro Social (CSS), en teoría, debería absorberlos, pero no lo hace. Eso tiene un costo de $65 millones anuales”.

Explica que “al llegar a los 30 años de servicio no incluyen la jubilación en el presupuesto y los comisionados se pasan cobrando. Así se han ido amontonando afectando la cadena de ascenso, pues muchos deben jubilarse como subcomisionados”.

Sin embargo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) indica que para la vigencia fiscal de este año, se tiene asignado un presupuesto para retiros de B/.41,988,024.00. El MEF aclara que, “luego que estos pasan de estado activo a pasivo le corresponde a la entidad, a la Policía, continuar pagando su jubilación a cada juramentado, no a la CSS”.

La jubilación conlleva el derecho a percibir la suma correspondiente al último sueldo devengado. La misma puede ser después de 25 o 30 años de servicios según la fecha de ingreso.

Las sumas, a la larga, pesarán en las reservas de la CSS que tendrá que asignar millones a este renglón.

ALTERNATIVAS
Cada cuatro o cinco años ascienden de rango los uniformados. Para ello deben cumplir con un examen escrito de carácter académico y otro físico. Además, se evalúa la conducta o disciplina de la unidad que puede mermar su puntuación en caso de faltas, o si fuese objeto de alguna investigación judicial, o en la Dirección de Responsabilidad Policial.

Una simple ronda por la ciudad permitiría detectar a comisionados en puestos policiales, o manejando patrullas. Estas son tareas que corresponden a mandos de oficiales como tenientes, subtenientes, mayores, pero no a un comisionado.

Sin embargo el director de la Policía, Omar Pinzón, ha preferido no hablar con este medio. Las insistentes peticiones de entrevista a su equipo de relaciones públicas y a su celular se efectuaron sin éxito, lo que motivó a este diario a buscar información con uniformados activos y retirados que solicitaron reserva de su nombre.

A lo largo de los años la institución se ha politizado. “Las promociones muchas veces se desmotivan y se quejan porque hay unidades que pasan su examen teórico y de disciplina pero se quedan, en cambio suben otros por amiguismo”, expresó otro comisionado en retiro.

El artículo 90 de la Ley Orgánica de la institución, que data del año 1997, señala quién otorga estos escalafones: “los ascensos y cargos serán otorgados por el Presidente de la República, previa recomendación del Director General de la Policía Nacional y del Ministro de Gobierno y Justicia, de acuerdo con la hoja de vida del miembro de la Policía Nacional”.

Severino Mejía, exministro de Gobierno y Justicia, hoy de Seguridad, está convencido de que se debe hacer un análisis del tema para nivelar el embotellamiento.

“Algunos de los comisionados pueden ser enviados a embajadas como agregados policiales. Otra manera sería dividir en cuadrantes el país para crear regiones y poner al frente un comisionado”. Lo más crítico, añade, es mandarlos al retiro. Estas medidas podrían ayudar a “estabilizar la pirámide invertida, esta deformada”, concluye Mejía.

“En otros tiempos, cuando habían pocos comisionados se encargaban de la una zona policial, pero como ahora hay tantos se chocan en los pasillos y se asignan a labores que no les corresponde. A la larga, esto degrada el rango porque en el hombro cargan tres estrellas y un salario alto, pero en funciones hacen las de un teniente”, expresa un uniformado retirado.

Pareciera que la Policía Nacional ha dado largas a la depuración de las fuerzas.

Otra alternativa que mencionan los consultados, con el fin de sacar el máximo provecho a la academia de los comisionados, es poner esas mentes a trabajar en temas analíticos, “crear un concejo social interinstitucional que logre funciones de prevención en la comunidad, que inyecte valores en las familias para detener la degradación del tejido social” sugirió Mejía.

Algunas de las opciones que plantean los activos es tratar de homologar los rangos al resto de los países donde se extiende la carrera policial más allá del cargo de comisionado. Tomando en cuenta que un comisionado equivale en otras partes al de un coronel, aún quedarían varios escalafones para concluir.

Aunado a esto, tomando en cuenta de que la Ley exige 30 años de servicio, quienes inicien la carrera policial podrán retirarse con el salario de capitán o teniente suponiendo que empezaron como agentes.

También se busca introducir a algunas unidades en instituciones que, debido a las amenazas de terrorismo, narcotráfico etc, requieran personal de seguridad. Por ejemplo, aduanas, migración, el aeropuerto, etc.

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