miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pactos y negociaciones

Panamá -esta zona neutral- por así llamarla, es aprovechada por muchos narcos para custodiar su propia sombra. Otros buscan un buen trato que les permita conservar sus bienes y pocos días en la cárcel, rebajas de penas por delatar a algunos otros miembro del cartel contrario o desmantelar el propio. A veces es necesario ‘enfriarse’ un rato y la forma de hacerlo es con una negociación con las autoridades, las del norte tienen tres letras: DEA (Drug Enforcement Agency por sus siglas en inglés).

Panamá es el territorio en donde por tradición se encuentran perseguidores y perseguidos para lograr acuerdos como el recientemente alcanzado por el cerebro de los narco-submarinos, Mauner Machecha. Ni el respiro económico que le daban las quince toneladas de cocaína que cabían en tan creativo aparato le dieron tanto oxígeno como la bocanada que agarró en el istmo al entregarse a la DEA; o cuando la mano derecha del capo del cartel del Norte del Valle, William Jhony Tamayo ‘Mazinger’ se encontraba sentado en la churrería de Obarrio y casi como de casualidad, sin que la policía empleara violencia o se les fuera un solo tiro, esposaron y extraditaron al capo a Nueva York, aquel día la camiseta que vestía ‘Mazinger’ llevaba algo más que un presagio, en ella se podía leer ‘staying alive’; muy vivos también quedaron los hermanos Serna, creadores de la organización ‘los Rastrojos’, uno de los más violentos grupos criminales de Colombia. Los Comba, como se les conoce a los hermanos Serna, negociaron a las riberas de la vía interoceánica su estancia en las cárceles estadounidenses. Luis Enrique Serna se entregó en Panamá, mientras que su hermano Javier Antonio lo hizo en Aruba, pero el pacto se efectuó en el istmo. Alias ‘Pecueca’ disimulaba pasar por Pacora, al este de la capital panameña, cuando fue detenido. Las autoridades panameñas vociferaron que hubo una captura importante pero en realidad Jair Montaño, alias ‘Pecueca’, jefe de un grupo de sicarios con una gran riqueza acumulada, tenía todo muy bien programado y negociado con la DEA. Antes de llegar a las cortes de los Estados Unidos pasó por Panamá Julio Lozano Pirateque y en el aeropuerto se puso a disposición de agentes estadounidenses del Servicio de Inmigración y Aduanas ICE, anteriormente a Lozano le habían decomisado una millonada en una de sus caletas. Atraído por el sabor de las cortas estancias en la cárcel, arribó en lancha rápida a un barrio bañado por la aguas del pacífico de la ciudad de Panamá William Rodríguez Abadía, hijo del enigmático Miguel Rodríguez, fundador del cartel de Cali. Rodríguez Abadía bajó de la lancha en lo más oscuro de la noche cansado de huir de las autoridades colombianas y se entregó a los brazos del FBI para después ser extraditado al norte por una disminución en el tiempo de confinamiento a cambio de delatar a otros capos. Como si fuera oferta, otra gran rebaja lograron negociar quince narcos que revisaron sus ‘‘indictments’’ junto con sus abogados y agentes de la DEA en un hotel de la capital panameña, los narcos viajaron en sus jets privados y se hospedaron en un hotel de lujo, en aquel entonces Wilber Varela alias ‘Jabón’ y su lugarteniente Juio Fierro estuvieron muy, muy de incógnitos en una de estas cumbres. La operación en mención venía acompañada de la desarticulación de sus redes criminales, la protección de sus familiares y la devolución de casi la mitad de sus fortunas. Cuando se pactaron los tratos, sus protagonistas se embebieron en una fiesta que duró cuatro días con mujeres y champaña para después salir por el aeropuerto de Tocumen sigilosamente esquivando a la prensa y cualquier publicidad. ‘Jabón’ también usó a Panamá para sellar un trato con los narcos mexicanos del Cartel del Pacífico, según información de la DEA ambas partes chocaron manos en un exclusivo casino de la capital donde la parte colombiana ofreció una recepción a los mexicanos para celebrar el ‘pacto de caballeros’ sobre el funcionamiento de la ruta del Pacífico; el que no alcanzó a vivir la celebración fue alias ‘Rasguño’ a quien le propusieron en la embajada de EEUU en Panamá, en representación de los capos en su país, una salida con agentes de la DEA. Pero a Hernando Gómez Bustamante le olió algo raro la cosa y la idea no cuajó, posteriormente ‘Rasguño’ fue detenido en Cuba al tratar de ingresar con un pasaporte mexicano falso.

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