martes, 4 de febrero de 2020

El perfil del mal: personalidad

Gilberto Ventura Ceballos es un individuo “de maldad bastante apreciable, de mucha saña, poco respeto por la vida, con carácter y mente fría para tomar decisiones”. Así describió el fiscal, Sofanor Espinoza, al hombre que orquestó el secuestro y muerte de cinco jóvenes de ascendencia asiática en La chorrera entre los años 2010 y 2011.


Se movía en el mundo del hampa usando cédulas y pasaportes falsos con las identidades de Fermín Antonio Taveras , Ángel Bethancourth y Carlos Alberto Aguirre. Quería esconder su pasado.

Nació en República Dominicana, el 20 de septiembre de 1969. Y, llegó a Panamá en 2008 con documentos falsos y una visa de turismo válida por tres meses con el nombre de Fermín Tavares.

En su país natal, Ventura tenía antecedentes delictivos y había purgado una condena por secuestro de un comerciante chino, según trascendió a los medios de comunicación.

El 17 de noviembre de 2011 fue capturado en una localidad denominada Boca Chicá, en Santo Domingo, dentro de un tanque de agua, desnudo y con cicatrices en los dedos, por el secuestro y homicidio de los cinco jóvenes.

Para ese entonces se había practicado una cirugía para borrar sus huellas digitales y se había teñido de rubio el cabello para viajar a Estados Unidos sin ser identificado.

El dominicano fue extraditado a Panamá y encarcelado en el pabellón 7, de máxima seguridad de La Joyita. En la cárcel, Ventura ha intentado, evadir la justicia por lo menos tres veces.

En la cárcel, le ofreció $10,000 a su cómplice en los crímenes de los asiáticos a cambio de que se hiciera con toda la responsabilidad.

El miércoles 28 de diciembre de 2016, el dominicano se escapó. Las investigaciones revelan que usó un saco y una camisa para hacerse pasar por abogado, salió por la puerta, subió a un vehículo y desapareció. Fue capturado nueve meses después en Costa Rica usurpando el nombre de Carlos Alberto Aguirre, de nacionalidad colombiana.

Luego trasladado a Panamá sin trámites de extradición ni de Interpol. En esa ocasión también se disfrazó para esconder su verdadera identidad. ‘Con el peinado, él trató de pasar desapercibido, con un perfil bajo, mientras estaba al acecho para sus otros crímenes', expresó la Policía Nacional.

Ventura Ceballos de 44 años tiene una cicatriz en el brazo izquierdo.

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